Las inundaciones se convirtieron en parte del paisaje de la ciudad de Quetzaltenango, pero con grandes impactos negativos para las familias, crecimiento económico, vías de comunicación e imagen de la ciudad, generando pobreza y enfermedades. Las autoridades municipales no plantean una solución real a corto ni largo plazo.

Por Carlos Vásquez/La Prensa de Occidente

Desde hace 15 años, la Municipalidad de Quetzaltenango cuenta con un Plan Maestro de Drenajes, el cual se quedó en los archivos de la dependencia de Drenajes de la comuna altense, sin que nadie se preocupara por gestionar recursos económicos y ejecutar los proyectos ahí descritos.

Rigoberto Quemé Chay, exalcalde, dice que en 1996, cuando llegaron al Gobierno municipal, se tenía la deficiencia de agua domiciliaria porque más de la mitad de la población no tenía y por ello había manifestaciones.

El problema del agua potable no era el único, debía poner atención también a los bosques y las aguas servidas que afectan a los municipios, estos temas se plantearon al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que apoyó en la elaboración de los planes maestros de agua y drenajes.

“El Plan Maestro de Drenajes se quedó sin ejecutar por rencores políticos de Jorge Barrientos Pellecer, lo dejaron a un lado porque nosotros lo elaboramos, ellos hicieron estudios multimillonarios por su lado, pero no tuvieron ningún efecto y el problema continuó, ahora es inmanejable, la ciudad ha crecido y la red de drenajes nunca fue ampliada, el tiempo siempre destruye la obra física”, afirma Quemé Chay.

A criterio del exalcalde, la basura no es la causa fundamental, aunque sí afecta, pero en mínimo porcentaje, el verdadero problema es que “la ciudad ha crecido y todas las corrientes de agua están llegando a la ciudad, no tienen otra salida, deben pasar por la ciudad, incluso las aguas servidas de otros municipios, ese es el verdadero problema”.

Chay afirma que los drenajes son insuficientes para la cantidad de agua, por ello se planteaba construir un colector de agua grande, casi del tamaño de un vehículo, y debía excavarse en toda la calzada La Independencia hasta Las Rosas para orientar la corriente.

Además, el río Sigüilá contribuye con su descarga de agua, cuando sobrepasa la capacidad del colector, regresa en lugar de salir, hay un freno natural y hace que  los colectores sean insuficientes y el agua sube a flor de tierra.

“Por cuestiones políticas se pavimentó toda la avenida La Independencia, de Tecún Umán al monumento a La Marimba, se hizo este trabajo sin edificar lo primero: los drenajes, ahí se condenó a Quetzaltenango con los problemas de hoy”, comentó Quemé Chay.

“Hay un problema más serio, la minería, cuando se inunda la zona del Calvario es por la deforestación en la parte alta, el agua acarrea arena y lodo, si no se para esta actividad, las inundaciones pueden incrementarse”, señala Quemé.

La urbanización

Para el ingeniero Francisco Lorenzo, especialista en medio ambiente, se debe hacer una revisión general de los proyectos de urbanización ejecutados en la parte alta de la ciudad, verificar a qué medidas de mitigación se comprometieron los desarrolladores y si las han cumplido.

“Es necesario realizar un estudio de suelos en la zona 2, donde más se inunda, mantener un índice real de filtración de agua y hacer una regulación de la construcción de viviendas; se debe definir el tipo de drenajes que se requieren, las autoridades de la Municipalidad y de Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales deben velar por los proyectos inmobiliarios, de empresas y fábricas, que estén cumpliendo con las medidas de mitigación, no solo dejar pasar las licencias”, dice Lorenzo.

Los planes de la Municipalidad

El ingeniero Roberto Galindo, titular de la Dirección de Drenajes, comentó que para la prevención de inundaciones tienen dos proyectos para ejecutar este año, uno por Q700 mil para la limpieza de bóveda y tragantes, que están por subirlos a Guatecompras; el otro de Q500 mil para la limpieza de ríos y zanjones.

Con el tema de infraestructura, tienen el proyecto de excavación de los ríos para mitigar las inundaciones en la zona 2, cuyo costo será de Q2 millones y medio. Se tiene el proyecto de ampliación de las intersecciones de los ríos Seco y Xequijel, cuyo costo es de Q7.5 millones.

“Se hizo una revisión de los planes maestros de drenajes de 1988, que tenían vigencia hasta 2016, y también se revisaron los del 2003, que tenían vigencia para 2017, el problema es que su implementación pasa de los mil millones de quetzales, ahí se iría el presupuesto de la Municipalidad de varios años de funcionamiento”, comenta Galindo.

Silvia Rivera, encargada de la Dirección de Gestión Territorial, dice que ellos solamente tienen competencia para evitar que se construyan viviendas o comercios en lugares de alto riesgo. “Las inundaciones no son nuestra competencia, pero podemos prevenir este problema si evitamos construcciones en esas áreas, en el caso de que existan ya construcciones como zona 2 y 5, se busca implementar medidas de mitigación para que el daño sea menor”, señala Rivera.