Ante la fuerte inversión que implica llenar un álbum en la actualidad, muchos aficionados declinan la idea de adquirir las figuras de colección y se quedan en el camino.

Guardar imágenes de los futbolistas del momento es uno de los gratos recuerdos que muchos simpatizantes a este deporte disfrutan durante la Copa del Mundo, el evento deportivo más importante que se vive cada cuatro años y que reúne a todos durante un mes para observar a sus ídolos.

Sin embargo, en los últimos años el costo que esto requiere ha frustrado a muchos y ha impedido que puedan adquirir las más de 600 estampas que se necesitan para completarlo.

El álbum tiene un precio de Q10 y cada sobre, que incluye cinco estampas, cuesta Q5. Para muchos lo más garantizable es comprar la serie completa, que es una caja que incluye 100 sobres (500 figuras) que ayudan a llenarlo en un 70 por ciento.

Manuel López, uno de los coleccionistas más constantes en Quetzaltenango, ha compilado ejemplares de ediciones de 1982 hasta la actualidad y describe que el valor se ha elevado considerablemente.

Explicó que comprar la serie (caja de 100 sobres) ayuda a llenarlo con más facilidad, pero en ocasiones no, debido a que muchas veces salen demasiadas figuras repetidas.

“El álbum de España 82 me lo obsequió un amigo, era muy diferente, pues no venía tan completo como los de ahora, pero desde ahí surgió ese fervor por esta colección, que ahora requiere una fuerte inversión que sondea los Q1 mil”, comentó López.

Precio elevado

Como ha sido habitual, el álbum oficial de Panini presenta algo nuevo en cada edición y en la última sacó a la venta estampas históricas que de obtenerlas individualmente pueden llegar a costar hasta Q50, lo que aumenta el presupuesto.

“En total son diez figuras históricas las que vienen en las últimas páginas y sumado a las estrellas como Messi, Cristiano Ronaldo y también los logos de cada selección, tienden a extender los fondos que uno tiene contemplado”, añadió López.

En Quetzaltenango hay varios puntos de distribución, pero uno de los más conocidos se ubica en las afueras de la iglesia San Nicolás de la zona 3. “Don Panchito”, como es conocido, lleva más de una década con este negocio y afirma que la idea surgió por el mismo sentimiento que mueve a los aficionados.

Pero explica que en los últimos años la venta ha disminuido y que antes llegaban muchos estudiantes y personas particulares a adquirir e intercambiar, pero la economía ha afectado considerablemente el negocio, además de que las figuras vienen a un precio muy elevado.

Sin embargo, la pasión que mueve este deporte impulsa a muchos a ahorrar e incluso sacrificar otras cosas, tal es el caso de algunos estudiantes que prefieren utilizar el dinero que les dan para refaccionar en sus establecimientos para acudir a los puntos de venta a adquirir las estampillas y llegar al objetivo.