Meditar sobre la inseguridad y la falta de justicia en Guatemala resulta un tanto descabellado desde el punto de vista de Julio Rivera Clavería, pues a su criterio todo se debe a la falta de planes de estado y a la evolución de las maras.

Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente

El exviceministro de Seguridad aseguró que, al hablar de crimen organizado en nuestro país, no abarca únicamente al narcotráfico como se le hace creer a la población por diversos medios, si no que se trata del progreso de las maras o pandillas.

De acuerdo con Rivera, las maras Salvatrucha y 18 con el paso de los años han perfeccionado su forma de operar, tienen armamento sofisticado y hasta han profesionalizado a los integrantes de sus estructuras, por esa razón se han logrado enquistar en las más altas esferas del gobierno; situación que a su criterio debilita el combate y ocasiona falta de justicia.

“Hicimos un estudio en el que pudimos determinar que las maras recolectan entre 700 y 800 millones de quetzales al año por medio de las extorsiones, que son su principal actividad económica”, explicó Rivera.

El narcotráfico y las maras son un fenómeno criminal importante, complejo y delicado porque están compuestos de familias enteras. “Aquí hay niños, mujeres y hasta abuelitos. Familias enteras participan en los cobros de las extorsiones; la mayoría de los operadores están privados de libertad, pero los líderes u organizadores están libres y probablemente hasta sean empresarios”, agregó.

Julio Rivera Clavería, doctor en Derecho comentó que la falta de políticas de seguridad y justicia propias del Estado es una de las debilidades que en cierto modo ha sido aprovechada por estas estructuras para apoderarse del país. “Los planes para combatir la criminalidad y la violencia se presentan cada cuatro años con el cambio de gobernantes, estos cambios solo generan oportunidades para los mafiosos, ellos hacen uso de la más reciente tecnología, mientras que la Policía todavía realiza averiguaciones mediante métodos rudimentarios”, detalló.

Entre los retos de las fuerzas de seguridad está determinar la forma en que las estructuras criminales legalizan el dinero que obtienen de las extorsiones. “Sabemos cómo operan y aunque hay luces de que estas bandas lavan el dinero por medio de carwash, tiendas de barrio, taxis, y podría ser que hasta utilicen rutas del transporte urbano”, indicó Rivera.

“Este fenómeno no solo se concentra en Ciudad de Guatemala, ha llegado a todos los rincones de la nación, Xela no escapa a ello. Como prueba podemos ver el aumento de robos de vehículos, que es otra de las actividades de las maras; el narcomenudeo, las extorsionistas y los asesinatos de mujeres de forma violenta ligadas a este crimen. Por eso es urgente que las autoridades locales colaboren en formar políticas públicas de seguridad ciudadana”, concluyó.

El experto en seguridad y justicia hizo énfasis en que los gobiernos deben mejorar los presupuestos asignados al Organismo Judicial (OJ), al Ministerio Público (MP) y a la Policía Nacional Civil, debido a que en el país hay mil habitantes por cada policía; además, el MP y el OJ no tienen cobertura en todos los municipios de Guatemala.

“Este fenómeno no solo se concentra en Ciudad de Guatemala, ha llegado a todos los rincones de la nación, Xela no escapa a ello”.

Julio Rivera, biografía

Julio César Rivera Clavería, Guatemala, el 1 de abril 1950. Abogado y Notario por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Maestría en Seguridad Pública en la Universidad Galileo en 2013.

Director del Sistema Penitenciario (1986-1988), cuando se construyeron los centros preventivos para hombres y mujeres de la zona 18 y el preventivo de Fraijanes (Pavoncito), fue viceministro de Gobernación de 1988 a 1989.

Director de Control Administrativo de la Presidencia de la República (1989-1990), director de la Guardia de Hacienda en 1990.

Viceministro de Seguridad, de enero a noviembre de 2012.

Catedrático en el Instituto de Estudios en Seguridad de la Universidad Galileo y asesor de prevención municipal en la Municipalidad de Guatemala.