A una semana y días de haber empezado el Censo de Población y de la Vivienda 2018, los censistas ubicados en el municipio de Quetzaltenango, además de compilar datos, recopilan cada día una nueva experiencia.

 

Por Mirna Alvarado/La Prensa

Ciento setenta censistas han sido distribuidos en todos los sectores de Xela, aunque para algunos, pese a ser originarios del municipio caminar y compartir con las familias de otras zonas, se convierte en toda una aventura. Para conocer de cerca la labor, LaPrensa hizo un breve recorrido y esto fue lo que encontró.

Piedad Cabrera

Con su chaleco azul y toda la indumentaria que la identifica, ubicada sobre la 11 calle y 3a. avenida de la zona 1, se encontró a Piedad Cabrera, de 35 años; ella es una madre de familia que por la falta de empleo decidió involucrarse en el proceso. Ataviada, carismática y entusiasta comienza sus labores a las siete y media de la mañana. “He trabajado siempre en lugares donde el acercamiento con las comunidades es necesario, pero no de esta manera, lo que es nuevo para mí”, comentó.

Para su fortuna, hasta ahora no ha sido rechazada. Contó que la población le ha facilitado los datos que requieren. “Tengo un buen equipo, recopilamos la información tal como se nos indicó. La experiencia ha sido grata y algunas personas nos han recibido con fresquito, atolito o como esta mañana, que una señora del sector me regaló un limón”, explicó.

 

Cabrera señaló que se realizan de 10 a 12 entrevistas al día; el clima y la lejanía de los sectores causan que, al final de una jornada, el cansancio sea demoledor, pero el optimismo permanece porque cada mañana hay una nueva historia que conocer. “Lo que aprendemos todos los días es mucho y más valioso que cualquier reconocimiento. En el transcurso de esta semana hemos compartido con mucha gente y en ocasiones es muy difícil ponerle fin a las conversaciones, ya que las personas nos cuentan de todo”, agregó la entrevistada.

“Trabajar como censista me ha humanizado más y me ha hecho reflexionar sobre lo que le enseño a mis hijas”, expresó Piedad mientras hacía una pausa y cobraba aliento.

Sus ojos se humedecen y continúa contando una de sus tantas vivencias. “Lo que más me conmueve es ver la situación en que viven las personas mayores. Hace unos días fuimos a un sector ubicado por la salida a Almolonga, ahí encontramos a un señor de 85 años, él estaba colocando piedras en un camino; nos dijo que vive solo, su esposa falleció, sus hijos se fueron, él trabajó cuidando ovejas desde que tenía 6 años y aunque sus abuelos tenían tierras, a él no le heredaron nada. Nos contó que desde hace siete años que no sabe nada de sus hijos”, relató Piedad, entre suspiros.

“La historia de este señor me dolió mucho porque el lugar donde vive es un cuarto construido con láminas. La dueña del lugar le permite vivir ahí a cambio de que realice trabajos de albañilería, jardinería o lo que haya que hacer. Es triste porque no tiene servicio sanitario ni agua, si él quiere bañarse tiene que aceptar las condiciones de la dueña de la casa”, agregó con la voz quebrada.

“Por eso cada entrevista es una reflexión que me permite ver las cosas de otra manera; sin duda, hay mucha necesidad y hay quienes sufren mucho más que uno”, indicó.

Al consultarle sobre los problemas que le han dificultado su labor, con una sonrisa responde que la dificultad ha sido encontrarse con los guardines de las viviendas. “En algunas casas no hay uno, hay varios perros que nos salen al encuentro, ni a mí ni a mi equipo nos han mordido, pero sí nos dan susto tras susto”.

Sergio Pineda

Ubicados por la zona 3, encontramos a Sergio Pineda, quien junto con su equipo de trabajo tiene a su cargo el sector de La Pedrera.

“A mí me ha abierto más el panorama de cómo se encuentra nuestro país. Vivir en la ciudad no es lo mismo que vivir en áreas rurales y aunque La Pedrera no está tan alejada del centro urbano, hemos encontrado viviendas escondidas que, aunque tienen nomenclatura, no hay calle o avenida señalada”.

“Este es un ejercicio bastante importante y en lo personal muy enriquecedor, lo que mis compañeros y yo hemos sentido ha sido un poco de desconfianza y desinformación de la población. Hemos llegado a casas donde la gente nos cuestiona una y otra vez, hasta estar seguros de que somos censistas, otros simplemente no proporcionan los datos reales”, expresó.

Sergio es un joven universitario de 36 años que, al igual que Piedad, la falta de empleo lo llevó a involucrarse en el proceso. Su jornada comienza a las ocho de la mañana, con la reunión del equipo de trabajo; juntos se movilizan al sector previamente planificado, para luego distribuirse por calles y avenidas.

“Ha sido una semana de mucho aprendizaje, hemos tenido acercamiento con los líderes comunitarios, eso es un valor agregado porque no es fácil tener aceptación y confianza de parte de los vecinos cuando ya están organizados, pero ese acercamiento con ellos ha sido fundamental para el desarrollo de nuestro trabajo”, explicó.

“Tengo una compañera que siempre cae bien y la admiro porque su trabajo es bueno; por su don de gente hasta la invitan a desayunar, almorzar, y aunque es un poco riesgoso, ella accede y la verdad es de admirar, he aprendido mucho de ella”, relató.

Sergio coincide con Piedad al mencionar que uno de los problemas es encontrarse con jaurías y agregó que la inseguridad que ha inundado en los últimos años a Xelajú es un factor que les impide realizar su trabajo con toda libertad.

“Nosotros no hemos sufrido ataques, pero sabemos que hay compañeros que sí, pues los han asaltado, además, lo que les digo, las personas no dan información porque algunas veces creen que no somos los del censo, sino maleantes que quieren hacerles daño”, aseguró.

Para Pineda trabajar como censista ha representado nuevas oportunidades tanto laborales como personales, espera que al finalizar el proceso, las nuevas amistades perduren y considera esta experiencia como una oportunidad para hacer democracia y ciudadanía.

 

-El censo nacional empezó el 23 de julio.

-Son alrededor de 19 mil personas desplegadas a nivel nacional para recopilar datos.

-La compilación de información terminará el 16 de agosto próximo, luego viene la tabulación de datos y la presentación de resultados se hará en el primer semestre de 2019.