Dos décadas después de que se construyera un relleno sanitario en las faldas del volcán Santa María para tratar los desechos orgánicos, la Municipalidad de Quetzaltenango ha decidido dar marcha a ese proyecto.

Carlos Vásquez/La Prensa de Occidente

El ingeniero Juan Carlos Díaz, titular de la Dirección de Servicios Ambientales de la comuna altense, informó que limpiaron el área y revisaron los drenajes para estudiar si era viable su utilización.

“Llegan los desechos, se permite que las personas reciclen lo que se pueda y luego se tapa cada zanja, hay capacidad para 38 mil metros cúbicos de desechos”, comentó Díaz.

Por su parte, el exalcalde Rigoberto Quemé Chay indicó que el relleno sanitario fue hecho mediante la cooperación de Hélvetas, Care, la Cooperación Española, la Municipalidad de Quetzaltenango y estudiantes universitarios durante su administración.

“El proyecto fracasó porque la sociedad no supo y no quiso realizar la clasificación de los desechos, vidrio y metal; el hierro debía quedarse aquí en la ciudad y la basura orgánica se llevaba al relleno. Debemos entender que los desechos causan problemas en las calles, incluso enfermedades, y por eso se deben tratar adecuadamente”, explicó Quemé.

“Nosotros fracasamos porque la gente se opuso a una planta de separación en la zona 2 y no permitió la colocación de la maquinaria; la siguiente administración no le dio continuidad al tratamiento de los desechos. Si hoy lo pretenden retomar, enhorabuena”, agregó el ex jefe edil.

“Vamos a visitar centros educativos públicos y privados para concientizar a los niños y jóvenes sobre clasificar, reutilizar y reducir la basura para tener un ambiente saludable y que contribuya con el bien común”, dio a conocer Hidalgo.

Quemé Chay manifestó que la separación y clasificación de los desperdicios debe ser un compromiso de cada persona y familia, si se quiere una ciudad limpia.

Actualmente, la ciudad produce 200 toneladas de basura diarias, equivalente a mil metros cúbicos.