De junio a agosto se vivió una de las canículas más extensas de los últimos años, dejando en el departamento de Quetzaltenango a más de 9 mil 300 familias afectadas y pérdidas por alrededor de 5.7 millones de quetzales.

“Cabricán reporta la mayor cantidad de famililias afectadas, Coatepeque la mayor pérdida económica”.

Por Henry Popa/La Prensa de Occidente

El maíz y el frijol fueron los cultivos que más daño reportaron. Instituciones gubernamentales trabajan para evitar que esta situación signifique un repunte en la desnutrición, principalmente en la niñez del departamento. De momento, se descarta incremento en los precios de estos granos básicos.

Cabricán con más daño

Los extensionistas del MAGA, en los 24 municipios de Quetzaltenango, mantuvieron un monitoreo constante a dicho fenómeno, mismo que ocasionó daños considerables a plantaciones de maíz y frijol, mayormente en nueve municipios; siendo el más afectado Cabricán, donde se contabilizaron 3 mil 32 familias que perdieron sus cultivos.

Las comunidades de Xux, Mirador Xux, El Cebollín, Rincón El Cerro, Los Hornos y el centro urbano de Cabricán son los más afectados. “La mayoría de las familias tiene condición de infrasubsistencia, es decir, lo que cosechan lo utilizan para sobrevivir”, aseguró Darwin Díaz, de Planificación y Evaluación del MAGA Quetzaltenango. Solo en este municipio ya se tiene un registro de 255 hectáreas dañadas de cultivo de maíz y 30 que fueron declaradas como pérdida total.

“Treinta y tres días sin lluvias deja pérdidas de más de Q5 millones en Quetzaltenango”.

Estado de calamidad y aumento de precios

Es probable que el número de familias afectadas aumente. “El ministro, Mario Méndez Montenegro, está consensuando en el Congreso para que se brinde el apoyo necesario, pero no es seguro”, manifestó Díaz. Entre las posibilidades está declarar estado de calamidad en algunas comunidades, para agilizar dicho apoyo.

El MAGA también estima que la sequía no afecte los precios actuales, debido a que el mercado se encuentra abastecido con la cosecha del año pasado, sin embargo, esto podría verse en los precios del año próximo.

“Desde 2014 no se había presentado una canícula de estas condiciones; fueron más de 33 días sin lluvia. Se estima que este tipo de fenómenos ocurre cada cuatro años”, agregó Díaz.