Alumnos del Instituto Nacional de Educación Básica con Orientación Agrícola participaron de un juego de pelota maya, portando la indumentaria respectiva; docentes, autoridades comunitarias y guías espirituales participaron del ritual.

Por Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente

La lluvia no fue impedimento para que los jóvenes disfrutaran del partido y el valor espiritual que este conlleva, después de una ceremonia para pedir permiso al Corazón del Cielo y al Corazón de la Tierra para desarrollar el juego, y el duelo comenzó.

Freddy Sam, director del establecimiento, comentó que la inquietud de realizar este evento se derivó de lo establecido en el Currículo Nacional Base (CNB), pues uno de sus principios es que la educación debe concretarse con prácticas de la comunidad, además de la integración de ejes transversales para todos los cursos y contenidos, entre ellos el juego de pelota maya que integra, el arte, el deporte, la cultura, la formación ciudadana, las ciencias naturales y otros.

“El objetivo es el rescate del juego de pelota maya a través de contenidos programados para lograr integrar contenidos educativos, armonía institucional y comunitario”, indicó.

Agregó que todos los contenidos curriculares han sido impuestos desde una oficina, que nada tiene que ver con las necesidades de las comunidades educativas.

El juego de pelota fue una actividad de gran importancia para la historia de los mayas. Aún en Guatemala se encuentran las ruinas de los patios de juego que fueron testigos, incluso, de sacrificios.

“Hay aproximadamente 320 estructuras para el juego en Guatemala. Se han hecho intentos para volverlo un deporte nacional”.

Simbolismo

El ritual del juego de pelota servía para conmemorar el mito de la creación. Representaba la lucha entre las fuerzas opuestas del universo: la luz y oscuridad, el día y la noche. La pelota en constante movimiento igualaba el movimiento de los astros y las fuerzas de la creación. Los patios eran campo de duelo donde se cumplía la ley cósmica.

Se representaba al cielo e inframundo en constante confrontación. Al terminar cada juego en eventos rituales, el ganador vivía y el perdedor era sacrificado para unirse a sus antepasados.

A través del juego de pelota se podía desafiar a la muerte. Salir victoriosos como los héroes gemelos del mito, pero también se podía morir. Aunque se han confundido los significados, el inframundo no era un lugar malo para los mayas. Simplemente era lo opuesto del mundo celestial.

El inframundo maya era el lugar de la oscuridad y de la muerte. Pero también del agua y de la fertilidad. En cuanto al supramundo, representaba la lluvia y el sol. Pero también representaba el rayo y la sequía.

Estructura del juego

Se llevaba a cabo con dos equipos y el objetivo era introducir una pelota de caucho por un agujero de piedra. Los jugadores golpeaban la pelota con codos, caderas y rodillas. El número de jugadores podía variar de 2 a 4 personas en cada equipo.