Las campanas repicaron y el sonido de los cohetillos anunciaron que la imagen de la Virgen del Rosario es bajada de su camerín para ser venerada en el altar principal de la Catedral. Alfombras multicolores fueron elaboradas para su paso, el olor a incienso transmite que octubre, mes de la Patrona de Quetzaltenango, ya llegó.

Por Ulises Ubaldo Quijivix Yax/La Prensa de Occidente

Gregorio XIII fue quien puso el nombre de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase su día el primer domingo de octubre, aunque la fecha oficial es el día 7, por la victoria de la batalla naval de Lepanto (1571), en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esa razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen.

La imagen de la Virgen del Rosario es de madera tallada, incluyendo el vestido largo con mangas bombachas al estilo del siglo XV, mide aproximadamente 1.65 metros sin corona, con corona casi llega a los 2 metros. Asimismo, tiene un peso aproximado de 200 libras. La veneración a la Virgen del Rosario se debe a la presencia de los Franciscanos Dominicos, que arribaron a esta región en 1524.

No se conoce el autor de la imagen ni el año en que fue esculpida, pero se supone que la escultura pertenecía a una cofradía indígena del barrio La Ciénaga.

Los documentos de la Catedral de Quetzaltenango indican que en 1749 se levantó el primer inventario de los bienes de la iglesia católica, es cuando se ordena la primera  corona de la Virgen del Rosario, dando la pauta de la presencia de la imagen en la capilla. En 1767 la Virgen lució su primer manto.

“La consagración de la Virgen se realizó en 1781 por el arzobispo Fray Cayetano Francos y Monroy. Esta se llevó a cabo después que la imagen cumplió más 150 años de veneración”

En la capilla se encuentra una pintura antiquísima en la que se observa al entonces arzobispo de Guatemala Cayetano Francos y Monroy, en la ceremonia de consagración, en enero de 1781.

En 1818, se registra en las actas del Cabildo del Ayuntamiento de Quetzaltenango la novena y procesión de la Virgen como rogativa ante las posibles erupciones volcánicas.

La capilla de la Virgen del Rosario es lo único que queda del antiguo Templo del Espíritu Santo, ya que este fue demolido en 1898 para dar paso a la construcción de la actual catedral.

La imagen fue retocada en 1948 por el artista Humberto Garavito.

Una de las fechas más significativas para la historia de la escultura y de Quetzaltenango lo constituyó la visita del papa Juan Pablo II, el 7 de marzo de 1983. En esa oportunidad, el pontífice coronó a la Virgen del Rosario y le obsequió un rosario traído desde el Vaticano.

El retablo oculto de la Virgen del Rosario

A la vista de los devotos de la Santísima Virgen del Rosario se halla un retablo muy significativo y decorado bellamente, que nos muestra la “unidad familiar de la Virgen” y que es transmitida a los feligreses, sin embargo, esta sección no es conocida por todos.

Gracias a la colaboración del actual presidente de la Asociación de Varones de la Santísima Virgen del Rosario, autodenominada como Rosarinos, La Prensa tuvo acceso para conocer la parte inferior del retablo de la capilla de la Virgen.

Se desconoce la fecha exacta de su elaboración y el autor, está hecho de madera y retocado con pintura de oro. El retablo está ubicado en el camerino principal de la Virgen del Rosario y lo integran tres secciones: la parte superior, denominada altillo; la parte central donde se halla la imagen de la Virgen del Rosario y una parte final, ubicada abajo, semioculta por el altar principal donde se celebran los oficios religiosos.

“La Virgen del Rosario cuenta con una gran cantidad de vestimentas elaboradas en diversos países, especialmente en España, Francia y Portugal. Asimismo, tiene dos vestidos de plata”

El retablo que está ubicado en la parte inferior tiene anagramas en repujado, elaborados en plata. Esta parte está dividida en tres secciones:

De frente al lado izquierdo: Hay una inscripción que describe el nombre de San Joaquín, padre de la Virgen María y abuelo del Niño Jesús.

Al centro: Un anagrama que describe el nombre de Jesús, José y María, o sea la familia de Jesús.

Al lado derecho: describe el nombre de Ana, madre de María y abuela del Niño Jesús.

En su totalidad, esta parte del retablo inferior está oculta a la vista de los devotos de la Virgen y representa a la familia de la Virgen María.

Retablo centro superior:

La Santísima Virgen del Rosario, coronada, teniendo en sus brazos al Niño Jesús y portando un rosario.

Al lado derecho de la Virgen, Santo Domingo de Guzmán (de la orden de los Dominicos), a quien, según los escritos, se le apareció la Virgen y ella a su vez le entrega un rosario. Esta imagen de Santo Domingo porta en su mano un estandarte de la orden de los Dominicos, quienes fueron una de las primeras órdenes en llegar a América.

Al lado izquierdo se ubicada San Francisco de Asís, fundador de los Franciscanos, orden religiosa que tuvo su mayor presencia y hegemonía en el occidente del país. Según consta en escritos antiguos de la Catedral, esta orden tuvo por mucho tiempo a cargo dicho templo.

Altillo del retablo (parte superior). En esta parte, denominada “altillo”, se encuentra la imagen de San José Patriarca. De acuerdo con José A. Maldonado, presidente de los Rosarinos, a finales del siglo XIX y principios del XX, para la celebración de los matrimonios se bajaba a San José Patriarca, ya que representa la unidad familiar.

En la parte superior del retablo principal de la Virgen del Rosario están incrustadas dos pinturas; la primera, al lado izquierdo de la imagen de la Virgen, representa la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús. Al lado derecho, el nacimiento de Jesús en el portal de Belén. Y, finalmente, fuera del retablo se encuentra el sagrario, que está elaborado de plata pura.

Las dos lámparas que están colgadas delante del retablo son parte de la misma, antiguamente se iluminaban con candiles y velas; actualmente fueron reemplazadas por lámparas eléctricas.

La vestimenta

El manto que luce la Virgen actualmente, fue elaborado por Alejandro Toledo, en la Antigua Guatemala, en 2013. Y es una donación de Floridalma Díaz Colomo de Maldonado.

Para este año está preparado un nuevo vestido que lucirá durante las festividades, que inician el 27 de septiembre, en el traslado de su capilla al altar mayor. El vestido está confeccionado de una tela denominada moare, proveniente de Francia, es de color verde jade y en la parte principal tiene bordado el escudo del Pontificado de Juan Pablo II, en honor y conmemoración de su coronación. Contiene, además, claveles y hojas de acanto. Para su elaboración se necesitaron de ocho a nueve meses de trabajo.