Con una actuación brillante, el oriundo de Totonicapán se consagró ganador de la 58 edición de la Vuelta a Guatemala y se convirtió en el ciclista nacional número 15 en lograr esta hazaña.

Por Stuardo Calderón/La Prensa de Occidente

Por segundo año consecutivo, el equipo Decorabaños de Xela volvió a levantar la gloria en el evento pedalístico más importante de Guatemala.

Los chivos no solo obtuvieron el primer lugar en la general, a través de Ajpacajá, sino que también lograron el liderato en las Metas Volantes con Dorián Monterroso y se alzaron con la clasificación por equipos. Alfredo Ajpacajá conversó con La Prensa de Occidente y contó cómo vivió su consagración en la caravana multicolor:

¿Se imaginó con este triunfo?

Es un sueño que anhelé por muchos años. Desde pequeño soñaba con este momento. Sin el apoyo de nuestro patrocinador y mis compañeros de equipo no hubiese logrado esta victoria.

¿Cuál fue la clave para quedarse con el título?

El bastión más importante fue la unión del equipo, ellos confiaron en mí y me estuvieron cuidando para que llegará con energías en los esprints finales y pudiera mantenerme en el grupo que encabezaba la clasificación.

¿En qué momento logró dar el golpe para tomar ventaja en la clasificación?

Hubo dos etapas donde tomé fuerza, pero creo que fue en la contrarreloj individual, pese a que no la gané, pero me ayudó para tomar confianza porque no me había ido bien en ediciones anteriores y esta vez pude encararla con mayor criterio.

El apoyo con su hermano fue importante, ¿podría describir el sentimiento que vivió cuando se fundieron en un abrazo en la meta final?

Durante todo el año nos estuvimos preparando para esto, lastimosamente él sufrió una caída, yo veía el esfuerzo que hacía para intentar recuperarse en los tiempos, pero el dolor permanecía y lo iba limitando en varios tramos, al final, eso me impulso a no desmayar, sabía que no podía defraudarlo y gracias a Dios el resultado se consiguió.

¿A quién dedica este triunfo?

A toda Guatemala, porque durante todas las etapas, las personas me dieron muestras de su cariño en el camino, y en especial a mis patrocinadores, familia, Quetzaltenango y Totonicapán.

¿Qué le puede decir a la nueva generación que viene?

Que no abandonen sus sueños, este es un deporte de mucho sacrificio, pero que da muchas satisfacciones, sobre todo porque detrás de uno hay mucha gente que lo respalda y lo incentiva a llegar lejos.