Francisco Antonio Páez Méndez, de 41 años, guatemalteco, es uno de los vocalistas más conocidos de la escena nacional, quien junto a la banda Malacates Trébol Shop ha recorrido gran parte de América Latina, Estados Unidos y algunos países de Europa. En esta entrevista Francisco nos cuenta sobre su carrera.

Fotos de Audrey de Gámez/Audrey Profile Studio

Por Adrián Velásquez/LOCAL TIMES

Páez, como se le conoce, es expresivo, amable y pareciera que se ríe de todo lo que pasa a su alrededor. “Soy de los que viven un día a la vez y desde hace muchos años trato de no pensar ni en el pasado ni en el futuro, lo único que imagino es que el tiempo que la vida me permita estar aquí, voy a hacer música”, afirma uno de los músicos y cantantes más famosos de Guatemala.

Francisco Antonio se declara “un enamorado de la vida”, opina que sin el amor es imposible escribir y componer música. “Las mujeres para mí son una inspiración”.

Un niño hiperactivo

“Desde niño soñé con ser compositor, eso era lo único que yo quería. Ahora, ser cantante ha sido una labor que yo no la imaginaba, era algo que no lo soñaba, soy honesto, es algo que hice por necesidad, para dar a conocer mi música”, cuenta.

Francisco es el menor de cuatro hermanos, tres mujeres y un hombre. “Me ponían a escuchar Chicago, yo tenía cuatro años y presentaba problemas de hiperactividad, mi hermana para tranquilizarme me ponía música de Alan Parsons Project y cuando quería cansarme me ponía a Kiss”, dice.

“Yo crecí escuchando a Alan Parsons y Eric Woolfson, de los compositores más grandes que ha habido, son de las anécdotas que yo recuerdo, pero más adelante descubrí la música latina”. Cuenta que su mamá fue quien pagó sus primeras clases de guitarra, que lo llevaron a ser músico de profesión.

“Piscis pero con tenis”

Páez cuenta que su papá era amante de la música de boleros y fue una de las influencias musicales, pero también uno de sus hermanos era “cien por ciento roquero”, quien lo puso a escuchar a Rush y a Led Zeppelin, “grupos consagrados de los setenta, yo aprendí a escuchar la música sagrada para él, el rock para mí es una influencia”.

Pero lo que a Páez le llamaba la atención era la música latina, y desde los primeros años fue cautivado por la cumbia, el merengue y la salsa, que combinados con sus influencias roqueras, lo inspiraron a hacer lo que canta actualmente.

“La música latina siempre me ha inspirado, desde muy chiquito me cautivé por la cumbia, por la salsa. Cuando mi papá me regaló un walkman, por primera vez, que no era un Sony, sino una imitación, me puse a escuchar las radios tropicales y me ponía a bailar, era como mi sueño cantar como ellos, escuchaba merengue, sobre todo cumbia, creo que la cumbia es la médula espinal de la gente latina. No le hacía feo a nada. Piscis pero con tenis”.

“Hago uno o dos temitas melódicos diarios que se convierten en canciones. Tengo docenas de canciones que tal vez alguna vez van a ver la luz del día”, dice paez

Fotos de Audrey de Gámez/Audrey Profile Studio

21 años de carrera en 2018

En 1997 nace formalmente Malacates Trébol Shop. Algunos de sus integrantes aún estaban en el colegio y otros en la universidad, con 20 años de edad promedio. En esa época Páez estaba trabajando su tesis para graduarse de arquitecto, profesión que le dio para sostenerse por muchos años. También estudió Diseño Gráfico. “Trabajé muchos años como arquitecto, ahora lo tengo como hobby. A mí me tocaba duro porque vivía estudiando, ensayando y dibujando, así fue toda mi juventud”, comenta.

“Con Malacates nos concentramos en hacer cosas que dejen un buen sentimiento y yo creo que la música latina nos captura el ADN y nos hace sentir algo propio que tenemos los latinos, sentir que pertenecemos a esta cultura tan rica, y Guatemala no es ajena a esto”, agrega Páez.

La propuesta de Malacates para 1997 fue diferente a lo que estaba en la escena musical del país, ya sonaban Bohemia Suburbana, La Tona, Viernes Verde, Toba, Piedras Negras, etcétera, todos querían ser roqueros, pero los Malacates se decidieron por los ritmos movidos, con un ritmo diferente acompañado por instrumentos de viento y poco difundido en Guatemala: el ska, un estilo que se originó en los sesenta en Jamaica, una fusión entre la música latina y el jazz, que fue evolucionando cuando le incorporaron reggae, swing y cumbia, quizá el más escuchado en ese ritmo para esa época fue Manu Chao.

“Cuando salimos con esa propuesta diferente rompimos el esquema, la gente al principio lo aceptó, luego hubo una época, varios años, cuando no sonamos en radios, la gente perdió un poco de interés en Malacates, después fuimos saliendo con otras cosas innovadoras, lo que tratamos de hacer con cada disco es salir con algo diferente”, cuenta Páez.

Viene la pregunta de cajón: ¿pensaste que iba a llegar tan lejos tu carrera? A lo que Francisco responde: “No, jamás, jamás. Yo me sentía satisfecho hasta el momento en que grabamos un disco; allí dije: ‘Sueño cumplido’. Mi papá todavía vivía y le comuniqué: ‘Papá, ya cumplí, a petición suya voy a seguir mi carrera de arquitecto, ya terminé mi carrera como músico, grabé el disco Paquetecuetes’ y ahí la dejo. Y mi papá me animó: ‘No, no, vos tenés que seguir tus sueños, no sigás los míos, vos hacé lo que querrás’. Y entonces allí dije, vamos a ver hasta dónde llega la chamarra y henos aquí”.

En Guatemala la vida de un artista no es solo éxitos, muchos se han quedado en el camino y el éxito significa entrega y misticismo, en caso de Páez, dice que ha tenido que sacrificar “a nivel personal un montón de cosas, desde relaciones hasta trabajos, he pasado todo tipo de penas, sentimentales y económicas, todo, estuve a punto de casarme, había un plan hace diez años, me hicieron escoger entre la música y ella y aquí estoy cantando, y ella está felizmente casada con dos hijos”. Pero el amor lo volvió a flechar y actualmente tiene una relación estable.

“Creo que todas las canciones tienen un pedacito de nosotros, hablo de toda la banda, las canciones reflejan lo que somos, lo que hemos sido, lo que vamos a ser, es como una pequeña fotografía del tiempo”, concluye.

“La canción que más me emociona y me dan ganas de llorar y que tengo que pensar en alguna otra cosa se llama: “Canción dentro de mí” y “Mojado”, ambas, nacieron entre lágrimas, de los momentos más emotivos de mi vida”, refiere paez

-¿Qué premio te ilusiona?

Páez: Soñamos con ser nominados a un Grammy, no es nuestro objetivo sino un sueño. Yo quisiera que Guatemala tuviera ese gusto de tener un premio, sobre todo porque no hemos salido de Guatemala sino hemos seguido trabajando aquí, orgullosamente lo digo, que nosotros vivimos acá. Un Grammy para Malacates sería como un Grammy para Guatemala, somos hijos de este país y aquí es donde nos hemos hecho, este lindo país nos ha dado todo.

-Compositores favoritos

Páez: John Lennon es mi compositor favorito. Mozart, desde niño lo he escuchado. Jimmy Page, de mis favoritos. Fredy Mercury, la voz más hermosa. Marc Anthony, desde que lo escuché la primera vez me cautivó; salsero, es un artista que a mí me inspira mucho. Juan Gabriel, yo desde niño fue fanático de él.

Fotos de Audrey de Gámez/Audrey Profile Studio

Malcates Trébol Shop en Fiesta Gran Plaza

La banda conocida como «Malacates», La revelación centroamericana al mundo latino de

la música, se presentará el 26 de septiembre en Fiesta Gran Plaza.

La historia de este grupo inicia en el año 1997 y sus temas son conocidos en algunas

regiones de EEUU, México, Centroamérica y Sudamérica, donde se han escuchado

canciones como «Ni un centavo», «Morena» ,»Quisiera». Los Malacates cuentan con tres

discos.

El primero: «Paquetecuetes» lanzado en el año 1999. El segundo disco, el «Sí», grabado

en Nueva York en el año 2002, tiene un sonido totalmente mejorado. De él se desprenden

temas como «Mariachi-Funky-Disco» que ha llamado la atención de la crítica

Centroamericana. El tercer disco de Malacates titulado «Sólo éxitos… (dicen)» fue

presentado el 4 de febrero del 2005 y contiene 14 temas, que son nuevas versiones de los

temas más escuchados de sus anteriores dos producciones como «Ni un centavo» «Pa’que

te acuerdes de mi» o «Morena».

Se dice mucho de su sonido peculiar: la voz de Páez es un elemento muy interesante, no

es una voz típica del Ska latino sino quizás recuerde a otras épocas, evocando a la época

de oro de la música Iberoamericana. Los temas de viento, liderados por Jacobo Nitsch

son también un elemento clave. Sus melodías nos traen de vuelta un arco iris melódico y

en conjunto los 3 vientos le dan el toque final a la banda Malacates.