José Obdulio Fajardo recuerda el primer título de campeonato obtenido hace 56 años con el Xelajú MC y analiza el presente que vive la institución, que ingresa a la liguilla donde se define todo.

Luego de 56 años, Obdulio conserva la camisola con la que defendió a Xelajú.

Por Stuardo Calderón/La Prensa de Occidente

Uno de los baluartes de aquella generación conversó con La Prensa de Occidente y compartió anécdotas de aquel aguerrido equipo que, el 16 de noviembre de 1962, le dio la primera Luna a la Ciudad de la Estrella.

¿A qué se dedicaba antes de llegar al club?

Yo no soy de Quetzaltenango, nací en San Agustín, El Progreso. A temprana edad me llevaron a Quiriguá y luego a Puerto Barrios; posteriormente me fui a Tiquisate, donde estudié y trabajé para una compañía estadounidense. Jugué en Tiquisate, luego me trajeron al equipo de Rosario, donde me ofrecieron dos años de contrato. Luego con Xelajú.

¿Qué recuerdos tiene del plantel que hizo vibrar a la ciudad?

En aquella época no teníamos un salario fijo. Nos daban un aporte de apenas Q15 mensuales, pero a veces no había y teníamos que jugar así. Nos caracterizamos por ser un equipo que jugaba por amor a la gramilla, no por dinero. La definición del título contra los cremas fue agónica. Pero logramos la hazaña y posteriormente ganamos el Torneo de Copa y el título de Campeón de Campeones.

¿Qué cambios ha observado usted en este deporte?

Los futbolistas de ahora tienen la ventaja de contar con más comodidades, los avances tecnológicos les permiten tener un mejor cuidado. Nosotros no contábamos con todos los recursos médicos que ahora poseen. Aunque nos lesionábamos, seguíamos jugando. Ahora hay muchos beneficios que deben aprovechar, pero también requiere de ciertos cuidados: evitar la vida nocturna, alimentarse bien y tener una idea clara del juego.

El semestre anterior Xela estuvo cerca de tocar la gloria. ¿Qué cree que sucedió?

En una final se juegan muchas cosas, pero creo que hubo falta de compromiso. A muchos les quedó grande la camisola, aunque en el juego de vuelta en Guastatoya, el entrenador tampoco supo plantearse como debía. Fueron tímidos y no hubo una reacción en la cancha.

¿Cómo observa al plantel de este campeonato?

Se hizo una gran inversión. Llegó una nueva junta directiva y apostó por un entrenador que ha sacado algunos resultados, aunque en casa he visto que le ha costado plantearse mejor. Clasificar es un paso importante, pero al final todo se ve en la liguilla, el equipo debe estar mejor parado en el fondo, hace falta tener más colmillo para defender y tener alguien en media cancha que haga una mejor distribución del balón y abra los espacios. Falta un equilibrio y eso será tarea del entrenador.

¿Ve a Xelajú campeón para este cierre de año?

Necesitamos un equipo de escuela. A nosotros, los miércoles por las noches nos daban una charla táctica, sabíamos y teníamos idea de lo que íbamos a hacer en la cancha. Si yo perdía el balón, tenía a un compañero a la par que hacía el relevo. El futbol es de sociedad, requiere de apoyarse en la cancha. Hay opciones de lograrlo, pero como mencioné anteriormente, necesitan tener más equilibrio en el terreno de juego.

Fajardo obtuvo títulos de soldador eléctrico y autógeno aparte de practicar el futbol.