El museo Casa Botrán abrió sus puertas en septiembre pasado en la aldea Santa Rita, La Esperanza, donde se puede conocer la historia de la familia Botrán, que llegó a Quetzaltenango procedente de España a finales del siglo XIX, para iniciar una industria de licores, de las más exitosas del mundo. Actualmente, Casa Botrán es un destino turístico en Quetzaltenango, en la que extranjeros y locales podrán conocer la ruta del ron, el procesamiento y el museo, con objetos históricos importantes del ron en Guatemala. Vale la pena visitarlo.

 Por Adrián Velásquez/La Prensa de Occidente

 

¡Botrán surgió del fuego!

Los Botrán poseían un supermercado en Roa de Duero, España, pero fue consumido por el fuego. A mediados del siglo XIX. Desolados por la desgracia, el matrimonio de Andrés Botrán García y Paula Merino decidió abandonar aquellas tierras de Castilla para iniciar una nueva vida con sus cinco hijos en territorios más prósperos. Su primer destino fueron las tierras asturianas de Llanes. A principios del siglo XX, el mayor de los hijos, Venancio, se fue buscar mejor vida al otro lado del Atlántico. La familia Botrán había visto cómo regresaba a menudo sus connacionales de aquellas tierras, cargados de fortuna. Dos años después viajó a Guatemala el segundo de los hermanos, Andrés. En menos de cinco años el resto de la familia realizó la travesía; Jesús, Felipe y Alejandro se pusieron a trabajar con sus hermanos en el negocio.

Los hermanos Venanzio, Andrés, Felipe, Jesús y Alejandro Botrán, iniciaron la empresa en una vivienda frente al edificio donde se ubica la Cruz Roja, y en 1940 pusieron en marcha la Licorera Quezalteca.
Santa Rita hasta hace poco era montañoso y con mucha fauna y flora, el desarrollo urbanístico le ha ganado espacio a la naturaleza, ubicado a unos 2 mil 300 metros sobre el nivel del mar y con una humedad del 86 por ciento, los cual ayuda a que el añejamiento sea lento y el ron tenga las mejores características. Ahí se ubica Casa Botrán.
Venancio embarcó en Gijón en 1910. Su destino era México, pero fue convencido por un compañero de viaje para intentar buscar fortuna en Guatemala, país que, a diferencia de México, destino más habitual de la emigración española, ofrecía un mayor número de oportunidades por tratarse de un terreno más virgen en todos los aspectos. Guiado por su instinto, Venancio probó suerte y se estableció en el departamento de Quiché, en la región noroccidental del país centroamericano, donde abrió una abarrotería en la que trabajó sin descanso.

Conocer los secretos de Ron Botrán

El recorrido que ofrece Casa Botrán comprende la presentación de videos, una sección de la colección de envase que a través de la historia ha utilizado el producto; acetatos donde se grabaron los spots de audio, temas; medallas ganadas en el mundo, libros contables, documentos que son un tesoro; además, las barricas, armado, quemado y evaporización y su procesamiento para añejar; visita a las áreas de mezcla, vista a las bodegas de añejamiento y explicación de la adaptación del sistema Solera. Y, por último, la cata de los licores más finos que se producen.

La cata guiada con los rones de Guatemala para despertar los sentidos, es la última parte del recorrido. Las visitas pueden realizarse de lunes a viernes. Las reservaciones para vistas guiadas pueden hacerlas al teléfono 3368-9292. En horas hábiles. Tours de lunes a viernes desde las 10 am hasta  15:00 horas.

El recorrido y la cata dura aproximadamente 80 minutos:

Q150 por persona.

Precio especial para universitarios.

El recorrido que ofrece Industrias Licoreras de Guatemala brindará a los visitantes la oportunidad de crear su propia mezcla de rones, experimentar una barra de mixología y adquirir productos en la tienda.

“No en vano, el negocio que pusieron en marcha los hermanos Botrán, hace tres cuartos de siglo, cuenta en la actualidad con modernas instalaciones en varios lugares del país. Tío Alejandro y mi abuelo Jesús fueron fundadores y presidentes de la Beneficencia Española de Guatemala y en 1958, el Gobierno español les otorgó la Cruz de Caballeros de la Orden del Mérito Civil”, Pablo Alejandro Botrán.