Los ambientes en Navidad se dividen en dos grandes grupos: lo relacionado con el árbol, una tradición anglosajona, y lo que representa el lugar donde nació Jesucristo, el Nacimiento, también conocido como pesebre o belén, que es una tradición originada en el sur de Italia.

La manera italiana de poner el nacimiento, según la tradición católica, se remonta a 1223, el fraile Francisco, instaló una rememoración del nacimiento de Jesús con figurillas de arcilla.

Por Rodrigo Carrillo/ Maestro en historia del arte

Los nacimientos, pesebres o belenes son una costumbre arraigada en los hogares de todo cristiano católico, que da lugar a la especialización artesanal en la elaboración de figuras en cerámica y porcelana, ello permite el origen de fábricas como Capo Di Monte, funda en 1743 por el rey Carlos III de España, que por ese entonces también reinaba en Nápoles.

Este rey volvió a España en 1759 y se llevó con él una colección de figurillas de pastores y mercades, junto con las de María, José, el Niño Dios y los Reyes Magos. Así, pudo instalar un belén al mejor estilo italiano en su palacio. Detalle navideño que emularian todos los miembros de la corte española.

El rey también se llevó a España a algunos maestros de la fábrica de Capo Di Monte, quienes fundaron la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro, que sería la proveedora de figuras para nacimientos, que desde entonces tuvieron gran demanda para adornar las casas de los españoles aristócratas.

La manera italiana de poner el nacimiento, según la tradición católica, se remonta a 1223, cuando el fraile Francisco, oriundo del pueblo de Asís, instaló una rememoración del nacimiento de Jesús con figurillas de arcilla, con el fin de evangelizar a los pobladores de la comarca. Aunque en Nápoles se habla de que en la iglesia de San María del Pesebre se instaló uno en 1025, de acuerdo con un documento encontrado en la sacristía de la referida iglesia.

En los primeros belenes, las figuras eran de arcilla, terracota, madera o cera. Con el pasar del tiempo los artesanos europeos y la porcelana fueron perfeccionando sus técnicas para lograr mejores y más detalladas figuras. Hasta la actualidad en la vía San Gregorio Armeno, en la ciudad italiana de Nápoles, se instala un mercado popular donde se venden figuras para nacimientos de todo tamaño y complexión con atuendos orientales o bien al modo medieval.

Pero fue en el Renacimiento, cuando en París se creó, en 1465, la primera fábrica de figuras para nacimientos, y la demanda por este tipo de pequeña escultura creció por Europa, dando lugar a otra manufactura en Alarcón, España, en 1471; una en Siena en 1475 y otra más en Portugal en 1479.

En Guatemala se atribuye el primer nacimiento al hermano de Pedro de Betancourt, en el siglo XVII, y desde esa época la tradición de los nacimientos se instaló en las casas de los fieles católicos que aprovechan la ocasión para unir a la familia. Desde el diseño hasta la compra de materiales y su elaboración, participa toda la familia que conserva detalles que han ido dejando las anteriores generaciones: los cielos colmados de bombas y brichos, los caminos y campos de serrines de colores o los estanques con espejos para colocar patos y cisnes.

También recurren a las técnicas de la alteraría tradicional, como el papel engominado con engrudo de harina de yuca, para darle forma a peñascos y piedras, así como los cortinajes plizados para dar un entorno imperial y la flora que se hace con pequeñas milpas, lienzos colmados con chan (chía) o musgo fresco.

En resumen, el belén, pesebre o nacimiento es una tradición de siglos que tiene el sabor y color de cada tierra en la que se construye y elabora. Las tecnologías también han modificado la manera de hacerlos; las luces eléctricas que sustituyeron quinqués y velas, las porcelanas o cerámicas que ahora pueden ser de manofacrura china o la flora que ahora puede ser de plástico, es muestra de lo cambiante y maleable que ha sido esta tradición, pero el fin es el mismo siempre: poner en cada casa una recreación del nacimiento más importante de la historia del mundo occidental.

“En Guatemala se atribuye el primer nacimiento al hermano de Pedro de Betancourt, en el siglo XVII”.