Luego de solventar el combate por el título del Campeonato Juvenil en México, Pablo Macario regresa con la moral en alto y anuncia que buscará un encuentro que le dé la revancha.

Por Stuardo Calderón/La Prensa de Occidente

Ante la mirada de miles de espectadores que se dieron cita en Quintana Roo para ver el combate estelar por el título de Campeón Juvenil, el “Cherokee” de Xela protagonizó un gran espectáculo ante el “Mexicanito”, con quien sostuvo diez rounds, una de las peleas más esperadas del semestre.

Ramón Hernández, miembro del cuerpo técnico que acompañó a Pablo, afirmó que la pelea fue muy pareja, sin embargo, la diferencia se dio en el manejo de la misma, la influencia del público y la comisión de boxeo, lo que inclinó la balanza para el anfitrión.

“Para marcar una victoria era necesario provocar un nocaut, lastimosamente no se dio, el rival supo manejar su distancia. La presión del ‘Cherokee’ fue constante, eso hizo que el público lo ovacionara al final; el campeón derramó lágrimas de emoción, fue muy emotivo ver eso”, relató Hernández.

Mientras tanto, Pablo describe que la pelea dejó muchas sensaciones buenas para él y que el desgaste físico en el cuadrilátero fue evidente, ya que ambos estuvieron en una lucha constante de golpe a golpe durante diez asaltos.

“Cuando se pactó la pelea dejamos prevista la posibilidad de una revancha y vamos a buscarla, la ilusión es traer ese cinturón a mi país”, concluyó.

 

“Cuando se pactó la pelea dejamos prevista la posibilidad de una revancha y vamos a buscarla, la ilusión es traer ese cinturón a mi país”, dijo Pablo Macario.