A sus 80 años, José Esteban Lepe Tello, conocido como “Chepe Lepe”, vive el sueño de ser uno de los mejores marimbistas. Nació el 3 de octubre de 1938, en el municipio de San Juan Ostuncalco. Se empezó la entrevista con risas y anécdotas en una sala con las paredes y muebles adornados con reconocimientos obtenidos durante su carrera como músico y constructor de marimbas. “Por fortuna nací en un hogar de grandes marimbistas, los Maripiano Cotom; eran tan buenos como los hermanos Hurtado o Mingo Bethancourt”, expresó.

José Lepe ha construido más de 30 instrumentos, la mayoría han sido exportados.

Por Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente/Fotos David Pinto

¿Cuántos años tenía cuando empezó?

Era muy chiquitito, tenía como 7 años, me subía sobre un banquito para alcanzar las teclas de la marimba; a los 8 tuve mi primera actuación en público. Resulta que Juan José Arévalo Bermejo llegó a San Juan Ostuncalco, tocamos con el conjunto Red Club, de mi tío Jorge Tello, él me vio (Arévalo) y me abrazó, me puso de ejemplo para los demás porque siendo tan chiquitito ya estaba de líder en el conjunto; esa tarde, recuerdo que agarró un quetzal de esos grandotes de antes y me lo dejó metido en la bolsa del chalequito, yo me sentí tan feliz y emocionado y dije: “Dios mío que voy a hacer con tanto dinero”, pero al día siguiente ya no tenía el billetón.

¿Cómo fue su progreso?

Seguí tocando en ese grupo con mi tío Jorge y trasladamos el conjunto a Xela, fuimos a tocar a la capital, nos hicimos dos días de camino porque no había tantos buses, nos metimos en una camioneta que se llamaba Higueros.

¿Cuántos años tenía en ese entonces?

Estaba muy joven, tenía como 13 o 14 años, como me fui de aventurero, un día caminaba por la 17 calle de la capital, encontré a un grupo tocando marimba, me llamó la atención y me acerqué, eran ancianitos, entonces les dije: “Maestros disculpen, pero esa melodía no es así. Uno de los viejitos me dijo: ¿y cómo sabes? Aaaahh porque yo soy de Xela”, les dije, entonces ese grupo se convirtió en mi nueva familia musical.

¿Cómo se llamaba ese grupo?

Sonora. También toqué con la Marimba Ideal, la Niña de Guatemala, con la ahora llamada Chapinlandia. Regresé a Quetzaltenango, ya existía la marimba El Alba de Mingo Bethancourt.

¿Continúo dando presentaciones?

Sí. Conocí al famoso locutor Karl Heinz Chávez, él tenía un trío con el difunto “Tuto” Arévalo y Quimilo, se llamaba Abril; el locutor nos dijo, “se van conmigo, yo los represento allá en la capital”. Nos fuimos, participamos en la inauguración del primer canal de televisión nacional, el Canal 9 en la TGW con Alicia Azurdia, Onelia Sosa, las cantantes de moda; hicimos programas como Tardes Chapinas, La canción de los Barrios; ahí nos vio actuar el alcalde de Puerto Barrios, nos contrató para tocar en el puerto. Regresé y conocí a Rocael Hurtado que acababa de venir de Francia, luego de especializarse en armonía, nos hicimos grandes amigos y con él aprendí a armonizar, que no es cosa fácil, se debe tener buen oído, participé en la grabación de sus discos.

¿Grabó sus interpretaciones?

Lo hicimos con Manuel, Luis y Wosbely Hurtado: con grandes maestros como Fabián Bethancourt, con los que formamos un grupo que nos llevó hasta Cuba. A Fabián lo levantaron en hombros en Cuba, era quizá mucho mejor que Mingo Bethancourt.

¿Y con Mingo Bethancourt tuvo amistad?

Con él fue un poco difícil, yo lo escuchaba tocar y cuando me asomaba a su ventana para verlo, y él se daba cuenta, se iba a otro lado. Como yo quería aprender de los mejores, me propuse ser su amigo. Vi que en su sala tenía unos muebles de mimbre un poco viejos, entonces le dije a la esposa que me permitiera arreglarlos con tal de ganarme su amistad, terminé arreglando todos los muebles, pero ni así pude ganarme el cariño de Mingo.

¿Nunca se hablaron?

Sí, pero no permitió que yo aprendiera con él. Por medio de su hermano Alfredo me llamaban para que lo supliera en algunas presentaciones y tocamos juntos un par de veces cuando yo estaba al frente de la marimba Voz de Los Altos del Ministerio de la Defensa. Mingo decía “el tiempo todo lo borra, pero el tiempo no perdona”. Un día me mandaron al Colegio Encarnación Rosal, ahí le hicieron un homenaje a Mingo, cuando la directora pidió que Mingo tocara, él se acercó y me dijo: “Perdóname, Chepe, ayúdame, ya no puedo tocar”. Le temblaban las manos, sus nervios le fallaban, entonces cambiamos de lugar, y él solo hizo como que tocaba. Entonces llegué a comprender porque los Hurtados y los Bethancourt eran tan famosos, y es porque no trasladaron sus conocimientos a otras personas sino solo a sus familiares. 

¿Cómo logra la fundación de la escuela de la marimba?

Le di clases a Germancito, el hijo del entonces alcalde German Schell, abrimos la escuela en un salón del Teatro Municipal; llevé mis propios instrumentos, durante 22 años estuve dando clases. En San Juan también fundé una escuela, pero como dicen “nadie es profeta en su tierra” y no fue posible continuar, aquí en Quetzaltenango hice 11 promociones de marimbistas. 

¿Es difícil obtener la madera adecuada para la construcción de marimbas?

Es un poco complicado porque ya no hay tantos árboles de hormigo, los buenos árboles eran los de más de 150 años que caían solos, los de ahora que tienen 60, no son buenos para construir marimbas; los instrumentos tardan solo siete u ocho, por eso yo utilizo madera de rosul.

¿Todavía existe esa madera?

Sí, se ha secado a sombra, tiene más de 20 años de secado a sombra, es una “señora madera”·(sonríe). Hay que tener tacto para la selección de cada una de las piezas, se le debe respeto y mucho amor para trabajarla. 

¿Qué siente cuando termina un instrumento?

Cada una de las marimbas que construyo tiene un pedacito de mí y cada vez que una se vende, es un trozo de amor que sobrepasa las fronteras. He mandado marimbas a Alemania, Francia y Estados Unidos. La marimba es y ha sido mi amor, mi pasión, probablemente la marimba que estoy por terminar ahora se quede aquí en Quetzaltenango. 

¿Fuera del país compartió escenario con algún famoso?

Sí, tocamos con Louis Daniel Armstrong, uno de los grandes del jazz. Nos encontramos en un festival en Kentucky, Estados Unidos; con Tito Puente, de los grandes percusionistas con quien nos juntamos en Miami. En mi taller conservo las baquetas de Puente, hicimos un intercambio; también conocí a José Feliciano en Nueva York.

¿Cuánto tiempo estuvo con la Voz de Los Altos?

Uuuuuh, hace mucho tiempo, como 25 años, con esta marimba viajamos a muchos lugares, y cuando fuimos a Taiwán le dije a los compañeros: “Vengan, tomémonos de las manos, arrodillémonos y démosle gracias a Dios…” (hizo una pausa, mientras se limpia las lágrimas), el concierto fue un éxito.

¿Y se quedaron?

El presidente era Arzú, autorizó que nos fuéramos a Hong Kong tres meses más.

Lepe es compositor de más de 146 melodías musicales.

¿La música afectó su vida familiar?

De alguna forma sí, por los viajes; mi esposa, mi linda “Chatía”, se ocupó de la crianza de nuestros hijos mientras yo estuve fuera, eso no fue impedimento para seguir unidos.

¿Alguno de sus hijos siguió sus pasos?

De los tres, los mayores, Hugo y Fran, aprendieron a tocar marimba, la tercera ya no. Hugo se convirtió en ingeniero y Francito se dedicó al arte, él ha llegado muy lejos y me llena de orgullo.

¿Cómo busca perpetuar su legado?

Con las escuelas de marimba que he fundado, Tengo una en Estados Unidos, les enseño a hijos de guatemaltecos y procuro instruir a los jóvenes que me buscan. El que aprende a tocar un instrumento como la marimba no pierde tiempo jamás, en principio porque le da honor a su tierra (Guatemala), en segundo lugar se abren las puertas al mundo, aquellos que ya saben tocar la marimba los insto a que se sigan preparando para llevarle al mundo su talento, su música.

 

MÁS SOBRE JOSÉ ESTEBAN LEPE

Ofreció conciertos durante la inauguración de pista de patinaje Rockefeller Center, en Nueva York. Participó en el concierto al rey Balduino, en Bruselas, Bélgica; ha tocado en la residencia de la familia Kennedy, el Pentágono, Washington D.C.; en la Organización de Estados Americanos; en el Monumento al Holocausto, de Berlín, Alemania; en el Gran Palacio de las Bellas Artes, París, Francia. Fue uno de los primeros marimbistas en presentarse en directo durante una transmisión de la BBC de Londres. En Bellas Artes, Ciudad de México, y en el Programa ECO, Televisa, México.