La semana pasada, comenzaron oficialmente las actividades eclesiásticas de los 40 días que anteceden a la Semana Santa, junto a la Cuaresma, se viene la campaña electoral, por lo que conversamos con el Arzobispo Metropolitano de Los Altos, monseñor Mario Alberto Molina Palma.

Fotos: David Pinto

Por Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente

Tras tocar el intercomunicador e identificarnos y de inmediato monseñor abrió la puerta, nos recibió con mucha amabilidad y cortesía, conversamos un poco sobre el clima y otros temas, a manera de romper el hielo.

¿Cuántos años lleva al frente de la Arquidiócesis de Los Altos?

Fui ordenado Arzobispo de Los Altos el 17 de septiembre de 2011, en el lenguaje secular, digamos que soy el jefe de la iglesia de las iglesias de los departamentos de Quetzaltenango y Totonicapán; en lenguaje eclesiástico soy el pastor.

¿La Cuaresma tiene algún propósito?

Tiene varios propósitos desde su origen, el primero, era el tiempo de la última preparación para aquellos que recibían el bautismo, para quienes recibían catequesis por uno o dos años. También era el momento de que aquellos que cometían pecados graves cumplieran con su penitencia pública.

En la época actual, ¿cuál es el propósito?

Ahora la Cuaresma es un retiro espiritual prolongado para reexaminar nuestra vida, crecer espiritualmente; un tiempo para que los pecadores se reconcilien, y para aquellos que están en el camino cristiano, es un tiempo especial de crecimiento en la fe, en la caridad, en la vida cristiana. El nombre Cuaresma está emparentado con el numero 40 y nos recuerda los días que Jesús ayunó en el desierto.

¿Qué debemos hacer en este tiempo?

El llamado a la población es a leer más las Escrituras, para conocer mejor a Jesús, a revisar la vida moral a la luz de la palabra de Dios, a buscar el modo de crecer en santidad y caridad (servicio al prójimo), las principales obras de la Cuaresma deben ser la caridad, la oración, la penitencia de arrepentimiento; la participación en las procesiones, aunque para mí, las procesiones más vistosas no son las que más ayudan al crecimiento espiritual, sino todo aquello que nos estimula a la conversión. 

¿Cuál es la población más numerosa, la católica o la evangélica?

Los sondeos que tenemos a nivel nacional, entre el 45 y 50 por ciento de la población es católica; 35 a 40 por ciento es evangélica; en este grupo entra una multitud de religiones (mormones, testigos, pentecostales, presbiterianos), y 15 por ciento no sabe o no profesa religión. 

¿Cuál es la razón por la que se da la migración de católicos a otras religiones?

Más que todo se debe a la falta de personal, no contamos con muchos sacerdotes para que se encarguen de las necesidades de la feligresía, hay falta de atención a la formación, le hemos prestado más atención a temas sociales, eso nos llevó a descuidar las necesidades espirituales. La gente necesita del pan espiritual más que del pan material.

¿Existe alguna estrategia para cambiar la situación?

Yo tengo esta opinión muy particular, que por atender las necesidades sociales y materiales de la iglesia, hemos descuidado las necesidades espirituales; uno de mis empeños es la atención directa hacia los sacerdotes y el acompañamiento cercano a los seminaristas, la Arquidiócesis solo tiene 15 seminaristas y una arquidiócesis de esta magnitud, debería tener por lo menos de 50 a 70, los jóvenes que tienen las cualidades, con la guía adecuada tendrían la inquietud de entregar su vida al servicio de Cristo; estoy trabajado en ello, pero es un trabajo que dará fruto a largo plazo.

¿Hay alguna otra razón para que se den esos cambios de religión?

Creo que las transformaciones culturales, sociales, la globalización y la secularización de la iglesia a nivel mundial son una causa. Estos cambios han inhabilitado los métodos tradicionales para la difusión del evangelio, es decir, la familia, escuela y la Iglesia, ninguna de las tres ha tenido más conciencia en ese sentido para que las personas vuelvan a escuchar el evangelio de siempre y vuelvan a hacerse las preguntas para las cuales el evangelio tiene las respuestas.

¿Entonces qué se hace?

No nos mueve el tema del éxodo de los católicos a otras religiones, sino que el tema del cambio cultural que exige el cambio de métodos pastorales, por eso vemos en los medios de comunicación un aliado para la difusión del evangelio.

Monseñor, marzo, además de la Cuaresma, marca el inicio del cambio de gobierno. ¿Cuál es su percepción al respecto?

Estamos perdidos… (sonríe). Cómo es posible que en un país con 16 a 17 millones de personas tengamos más de 20 candidatos presidenciales y aquí en Xela existan más de 20 a alcalde, menos mal que no son 30 (risas); en países con 40 millones de habitantes como España, se produce un líder nacional cada cuatro años. No sabemos, estamos jugando a la política, no nos hemos tomado en serio la política y lo que es peor: la política no está cumpliendo el fin para la cual existe, que es la creación del bien común; la política entre nosotros existe para ver de qué manera me promuevo y de qué manera promuevo mis intereses.

¿Cuál es el llamado a los candidatos?

Que se tomen en serio lo que pretenden alcanzar, que sean servidores públicos, no servidores de sus intereses, de su partido, de su gremio o de su sector. La política que no es incluyente es política solo para algunos; eso lo traemos en Guatemala desde el “Señor Presidente”, incluso Estrada Cabrera dijo una vez que “la ley es para defenderme de mis enemigos, pero la política es para el bien de mis amigos”, ese mandatario ya murió, pero su dicho sigue vigente, tristemente.

¿Qué le recomienda a la población en la época electoral?

Que no se deje engañar más, que no venda su voto, que no se entusiasme por las cositas que les dan, por los discursos fáciles, el discurso mesiánico; la política no la hace una persona, la hace un equipo, sea en el ámbito nacional o municipal. Jesucristo necesitó de 12 apóstoles para predicar, no hay que creer en que una persona sola tiene la barita mágica para gobernar bien, hagamos más caso a los que nos dicen que vamos a sufrir y no al que dice que va a solucionar todo como por arte de magia o milagrosamente.

¿Cuál es su opinión sobre la participación de más mujeres a la Presidencia?

Que las mujeres quieran gobernar es positivo, pero no creo que las mujeres políticas estén hechas de una pasta distinta a la de los hombres políticos

.¿Qué cree que nos hace falta como país para mejorar?

Que no hay una sociedad libre sin ciudadanos éticos, es decir, sin ciudadanos éticos tenemos políticos aprovechados, delincuentes, corruptos. Por eso es necesario que tengamos líderes nacionales dispuestos a sacrificarse a sí mismos, a costa de sus intereses para que prevalezca el bien común.

“Para mí, las procesiones más vistosas no son las que más ayudan al crecimiento espiritual, sino todo aquello que nos estimula a la conversión”.

Mario Alberto Molina Palma

Nació el 13 de octubre de 1948 en la ciudad de Panamá. Fue ordenado sacerdote en 1975, nombrado Obispo de Quiché en 2004. Fue asignado el 17 de septiembre de 2011, Arzobispo de la Arquidiócesis de Los Altos.

“Por atender las necesidades sociales y materiales de la iglesia, hemos descuidado las necesidades espirituales”, afirma Monseñor.