En los años setentas, en Viernes Santo, el parque central de Xela se llenaba de niños, jóvenes y adultos para jugar a las tipachas mientras pasaban las procesiones y se escuchaban las marchas, las matracas y los ronrones.

Por Carlos Vásquez/La Prensa de Occidente

Óscar de León “Tilis” recuerda que cuando comenzaba la Cuaresma, los niños empezaban a juntar dinero para comprar cera; se vendía en bolas del tamaño de un puño de un adulto, por medio centavo.

Las tipachas son de cera que se obtiene de las avispas negras, se junta una pequeña parte de la cera, luego se le da forma redonda y del tamaño de una ficha. El juego consiste en lanzar las tipachas desde arriba sobre otra que está en el suelo y la primera persona que logre voltear la primera tipacha es el ganador.

“Había dos tipos de cera, una negra y una mesha (más clara); la mesha se ponía debajo de la tipacha para que agarrara a la otra y si se le daba vuelta, se ganaba, quien ponía la primera tipacha le hacía una comba y si usaba vaselina en el cabello, se pasaba las manos en la cabeza para ponerle vaselina a la tipacha y así nadie la levantaba, esos eran los trucos”, cuenta De León.

Para Marco Tulio Cifuentes, en aquella época, el parque central se llenaba con niños y jóvenes que se metían de lleno en el juego. Cifuentes comentó que a cada tipacha se le hacía una línea o ranura con las uñas para que pegara y eso permitía levantarla y voltearla.

“El parque se ponía bien alegre, se hacían equipos de dos, tres o cuatro niños o jóvenes, uno ponía primero una tipacha en el piso, los restantes tiraban y si nadie la levantaba, debía de poner el siguiente, y así hasta que alguien ganara, daba gusto ver a todos jugando”, agregó Cifuentes.

Encareció

La señora María Luisa Quijivix, de 70 años, desde pequeña ha vendido en el Centro Comercial Municipal de la zona 1, y cuenta que antes compraba la cera a Q10 la libra y la vendían por medio, uno, o dos centavos.

“Todavía vendo cera, ya no se vende mucho como antes, porque los niños ya no juegan, como hace unos 30 o 40 años; la libra ahora vale Q200 y se vende por Q5, Q10, Q15 o Q20, hasta yo jugué con mis hermanos”, expresó.

Pese a que los entrevistados coinciden en que se puede recuperar este juego tradicional, esperan que haya personas con deseos de incentivar a las nuevas generaciones.

Totonicapán al rescate de las tradiciones

El Colectivo Vivamos nuestras Tradiciones, un grupo de personas con el afán de continuar manteniéndolas y recobrarlas, este año nuevamente ha organizado el juego de tipachas, en su tercera edición, actividad que se llevará acabo en el atrio de la Catedral San Miguel Arcángel, el Miércoles Santo a partir de las 10:00 horas.

“Para la realización de este evento contamos con el apoyo de diferentes personas y empresas totonicapenses que sin interés alguno, más que mantener nuestras tradiciones, apoyan la actividad”, indicaron los organizadores.

Y agregaron: “En forma indirecta apoyamos a ASOTOTO ES VIDA a quienes se les proporciona la cera, ellos son los encargados de venderla y los fondos obtenidos son para el fin de la asociación”.

OTRAS ACTIVIDADES

-En Toto, desde las ocho de la mañana, se escuchará el tradicional llamado a través del tun y la chirimía.

-Se estará repartiendo en forma gratuita joch y panes típicos de la época.

-El juego de tipachas contará con reglamentación, se iniciara desde el momento de la inscripción; premiando dos categorías, niños hasta 13 años y libre de 14 en adelante.

PARA PREPARAR UNA TIPACHA

Se modela la cera para formar círculos de diferentes tamaños, como tortillas pequeñas.

Los círculos o tortillas son más gruesos en el centro (unos 3 milímetros) que en las orillas (unos 2 milímetros).

Dibujarle líneas con un palito en una de sus caras, como un asterisco.