Mejor conocido como “Cotí”, el icónico campeón de 1962 con el Xelajú dedica su vida a formar nuevos talentos, además, analiza el presente que vive la institución.

“Cotí” Díaz dedica su tiempo a formar nuevos futbolistas en Quetzaltenango.

Por Stuardo Calderón/ La Prensa de Occidente

Con 80 años, Díaz comparte su experiencia a La Prensa de Occidente y brinda detalles importantes de su trayectoria en el equipo cinco veces campeón nacional.

Descríbanos, ¿cómo fue su paso como futbolista profesional?

Jugué 13 años con Xelajú, campeón nacional, campeón de copa y campeón de campeones. Después me dediqué a entrenar a la Quinta Zona Militar del Ejército, estuve 22 años; luego fui entrenador del Xela de 1956 a 1958 junto con Chacatay López; posteriormente estuvimos en Suchi, ahí dirigí a Wálter Claverí cuando apenas tenía 17 años. “Chaca” se fue al Galcasa de la capital y yo me fui a Huehue.

¿Qué otro oficio tenía?

Era tornero. Durante los 13 años que jugué en Xela llevaba el trabajo de la mano. Entrenábamos martes y jueves, de 12:00 a 13:30 horas, traíamos nuestro almuerzo, luego nos duchábamos, nunca tuvimos las comodidades que tienen ahora. Jugábamos por amor; yo apenas ganaba Q15 al mes y como entrenador Q75; en Mazate ganaba Q100. El sueldo era secundario porque teníamos otra fuente de ingreso.

¿Qué otras camisolas vistió?

Aparte de Xela estuve con el Rosario FC de don Julio Pisquí; era una gran persona, tenía una casa de huéspedes y les pagaba a todos los futbolistas. Tenía una oferta para irme con Comunicaciones, pero preferí quedarme en Quetzaltenango. Como entrenador dirigí al Xelajú, Suchitepéquez y Huehue, luego decidí dedicarme a la formación de menores.

¿Quién influyó en usted y lo inspiro?

Lorenzo Agustín, un español que dirigió al Municipal. Tenía una gran metodología que captó mi atención. Acá trabajó con niños desde los 7 años. Hay tantos quetzaltecos que podrían estar defendiendo la camisola de Xela, pero no les abren la puerta.

¿Por qué cree que los canteranos no tienen tanta oportunidad?

En nuestro medio se contratan muchos entrenadores extranjeros y a ellos lo que les interesa es ganar, tenemos más que claro que con tres partidos o más que ellos no ganen, tienen el riesgo de perder su puesto, viven condicionados y por ello no pueden arriesgarse con jóvenes de casa. Cuando dirigimos con el “Chaca”, les dimos la oportunidad a figuras como Héctor Citán, Carlos Coyoy, el “Cuto” Molina, Sergio Marroquín, Carlos el “Paloma” Valdés, y los resultados fueron que, en 1980, ellos le dieron el segundo título de liga a la institución.

¿Qué le falta a Xelajú para levantarse?

Carece de compromiso y lealtad, hay jugadores que vienen por el dinero y son aves de paso. Yo apostaría más por los procesos a largo plazo, por técnicos de aquí, que tengan el voto de confianza y promuevan gente de Quetzaltenango, como repito, hay talento, pero no se les da la oportunidad que anhelan.

¿Con cuántos niños trabaja?

En Xela tengo entre 70 y 80; están distribuidos desde las divisiones Sub-7, Sub-9, Sub-11, Sub-13 y Sub-15. También tengo equipos de mujeres, Barra I-9, integrado por mujeres de varias edades. En San Cristóbal Totonicapán también tengo una academia de 40 menores.

¿Cómo surge el sobrenombre “Cotí”?

Me comentan mis papás que cuando era niño decía esa palabra y por ello me trataron así, e incluso tengo una melodía que se denomina Cotí Díaz.

Cerca de cien niños son instruidos por el campeón de 1962 con el Xelajú.