El 30 de abril se conoció que el sacerdote venezolano Juan José de Abreu Falcón, quien llegó el 17 de abril de 2018 a Guatemala, debe regresar a su país por llamado de su obispo. Sin embargo, los feligreses piden que no se marche.

Fotografía tomada de redes sociales.

Carlos Vásquez/La Prensa de Occidente

“Se me notificó que mi obispo me ha convocado, por lo que tengo que regresar a Venezuela, consciente de la obediencia, aunque triste; pero no me he muerto, por lo que pido que oren por mí y por mi país”, expresó Abreu cuando fue consultado de las razones de su partida.

El sacerdote estará tres semanas más en Xela para ordenar sus papeles. “Gracias a todos por la experiencia más maravillosa de mi vida, Dios me permitió que le pusiera mucha fe, hice correr a los que no estaban acostumbrados, hice brincar a quienes no lo hacían; ojalá que venga alguien con más entusiasmo”, agregó Abreu.

No lo dejarán marcharse

Para la feligresía católica, Abreu revolucionó muchas cosas materiales y espirituales, hizo que los vecinos se identificaran con las acciones que realizaba o las contribuciones que pedía, los feligreses afirman que al sacerdote “da confianza apoyarlo”.

Marlene Soledad Pac Escalante, vecina de San Bartolo, está agradecida con Dios por la presencia del sacerdote Juan José y por toda la labor que realizó en la parroquia: “Pintó la iglesia, el atrio nunca se había pintado. Compró aparatos de audio, revolucionó la Radio Fraternidad, hizo murales. En las prédicas sentimos realmente la presencia del Espíritu Santo”.

Noélia de Paz, dirigente del grupo de apoyo de la iglesia de San Bartolomé, afirmó que “está consternada por la partida del sacerdote, ya que él tenía una visión a futuro. Implementó el Día de la Virgen de Candelaria, imagen que estuvo guardada por muchos años, así como las posadas y las charlas de reflexión previas a Semana Santa. Queremos decirles a los obispos que lo dejen, pero si no se puede, seremos obedientes”.

“Me duele tanto saber que el sacerdote se va, estamos viendo qué se puede hacer para que se quede. Él vino a renovar nuestra espiritualidad, unió a los jóvenes; los matrimonios ven en él a una persona especial”, expresó Elizabeth Martínez, vecina.