La falta de voluntad política de las autoridades locales y de conciencia en la población ocasiona el alto índice de contaminación ambiental.

Por Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente

Pese a las constantes reuniones que sostienen representantes del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) con los alcaldes del departamento, para hacerles ver los problemas ambientales y las faltas legales a las que se someten si no cumplen con la construcción de plantas de tratamiento o por lo menos con la ubicación de lugares adecuados que sirvan de vertedero, los alcaldes parecen no interesarse en el tema.

Leonel Estrada, técnico del MARN, comentó que la mayor parte de excusas de los jefes ediles es la falta de recursos para cumplir con las disposiciones ambientales, sin embargo, el 15 % de los fondos del Concejo de Desarrollo Departamental deben ser destinados a proyectos ambientales.

“El crecimiento de este problema se debe más a la falta de voluntad de los alcaldes y de la falta de colaboración de la población”, aseveró.

Entre los municipios que más contaminación visual y ambiental generan están Zunil y Quetzaltenango, ambos por la ubicación de los botaderos. “Zunil tiene un botadero en el kilometro 207, sobre la carretera que conduce a la costa sur, los olores fétidos, las moscas y lo desagradable que es ver toda esa basura acumulada en el lugar, fueron algunos de los aspectos que le hicimos ver al alcalde, pero este no se preocupó por resolver el problema”, explicó el técnico del MARN.

Señaló que en 2016, la División de Protección a la Naturaleza, de la Policía Nacional Civil, decomisó un camión recolector de basura porque no contaban con los permisos respectivos, ya que un dictamen del MARN indicaba que ese sitio es un área protegida, por lo que no está habilitado como vertedero municipal.

“En ese entonces el alcalde hizo varios compromisos como por ejemplo circular el área, limpiar, contratar a técnicos ambientales para el proceso de educación, pero ninguna de las promesas se han cumplido en este tiempo”, indicó Estrada.

“Hay mucha falta de interés en el caso de Zunil, la basura se incinera a cada cierto tiempo, pero los trabajadores de la comuna tiran los desechos al barranco y llega al río, nos preocupa por los riesgos que hay en la ruta y en el desfogue del río”, agregó.

El caso de la cabecera no deja de ser preocupante pues se encuentra en un área a cielo abierto cercana a varias comunidades, según datos de la unidad de servicios ambientales, en noviembre de 2016 se recolectaba 120 toneladas de basura al día, pero desde diciembre se registró un incremento, el fenómeno fue considerado como normal pues se avecinaban las festividades de fin de año, pero desde entonces se recolectan 140 toneladas al día.

“Las botellas, los platos desechables, las bolsas y otro tipo de basura que se ve estancada en las orillas de los ríos Xequijel y Seco, que son la muestra de la falta de conciencia de la población. No estamos acostumbrados a las normas de prevención, como la reutilización y el reciclaje”, dio a conocer Estrada.

La delegada de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), Flor Gómez, detalló que se han realizado inspecciones en los diferentes botaderos para establecer el grado de contaminación y la vulnerabilidad a la que están sometidos los pobladores, pero pese a los llamados de atención y a los expedientes que se han enviado a las entidades correspondientes, los alcaldes se desentienden del problema.

Dos municipios cumplen

Según el técnico del MARN, solo Cantel y Sibilia cuentan con una planta de tratamiento de basura. Tienen un lugar adecuado donde los deshechos son separados y posteriormente enviados a las recicladoras, aunado a ello las municipalidades se han comprometido a implementar programas de educación donde se fomenta la reutilización, el reciclaje y el no uso de material contaminante como el duropor.

“El compromiso de las autoridades para la educación es muy importante porque de lo contrario puede ocurrir lo mismo que paso hace algunos años en Almolonga donde se construyó una planta de tratamiento de basura pero, cuando terminaron los cuatro años del alcalde de ese entonces la planta cerró”, dijo Estrada.

“Hoy, desde las ocho de la mañana estamos ubicados en el río Seco, vamos a sacar la basura y enviarla a una planta recicladora, es un trabajo de sensibilización que consideramos el resto de la población debe adoptar”, aseveró Estrada.

Toman medidas

El MARN tiene programas educativos con aliados estratégicos como universitarios, quienes han colaborado con la construcción y colocación de biobardas en los ríos Seco y Xequijel, así como jornadas de limpieza.

 

Pese a los llamados de atención y expedientes que se han enviado a las entidades correspondientes por parte de la PDH, los alcaldes se desentienden del problema.

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