Mayo es por tradición dedicado a las madres, para reconocer su labor y dedicación como mujeres valiosas. Presentamos los perfiles de tres mujeres representativas de esta ciudad.

 

Por Carlos Vásquez/La Prensa de Occidente

Eduvina Castillo de Galindo: “Luchamos para que nuestros hijos estudiaran y lo logramos”

Doña Eduvina es ama de casa y a sus 87 años de edad expresa sentirse triste porque en el pasado su esposo le celebraba el Día de la Madre junto con sus hijos, pero ahora ya no se reúnen porque el papá de sus hijos falleció hace diez años y eso la pone triste.

Procreó 12 hijos, pero solamente siete están vivos, los demás han partido a mejor vida lo que la entristece más.

“Juntos con mi esposo trabajamos, luchamos para que nuestros hijos estudiaran y logramos que pudieran incursionar en la escuela y ganarse de mejor forma la vida, este día me genera tristeza porque, recuerdo bien que mi esposo celebraba el día de la madre junto a mis hijos, hoy ya no es igual”, dice Castillo de Galindo.

Agrega que lo más difícil para ella es que a los 30 años de edad empezó a trabajar vendiendo dulces y luego periódicos, con lo cual se sobrevive actualmente.

“Hay cosas que generan tristeza y lo difícil es ver a uno de mis hijos tomar (ingerir licor), porque uno siempre los quiere ver bien, aunque estén lejos o cerca, a todos les tenemos cariño y más cuando están en problemas”, expresó Castillo.

Lizy Cintora: “Lo más difícil ha sido entender que los hijos deben tomar su propio camino”

Mamá de dos hijos, define el amor de madre con la siguiente frase: “Ser madre es la felicidad más intensa de todas las emociones juntas, es algo incomparable”.

Cintora se convirtió en madre a los 19 años y considera que haber enviudado cuando su hija tenía 4 años de edad, la hizo más fuerte para trabajar para que nada le hiciera falta, además, considera que sus hijos han sido su inspiración.

Maestra de educación parvulario, con un segundo esposo procreó se segundo hijo, que le ha completado la alegría, seguir laborando en lo que le gusta y combinarlo con la responsabilidad de ser mamá.

“Uno pude amar a sus padres, a los familiares, pero no se compara con ese don de ser madre, con el crecimiento de mis hijos volví nuevamente a estudiar al ayudarles a realizar sus tareas”, expresa Liz.

“Lo más difícil ha sido entender que los hijos deben tomar su propio camino, cuando mi hija empezó sus prácticas de medicina, se ausentó de la casa, fue difícil, uno los quiere tener siempre a su lado. Mi hijo está buscando una beca para irse al extranjero, hay que entender que ya crecieron y deben organizar su propia vida”, agrega.

Cintora trabaja como maestra de párvulos en una escuela en Quetzaltenango, ha combinado su trabajo con su labor de madre.

Mirna Jeaneth Rojas Pacajá: “Mi mayor alegría es que ellos me ayudan en la empresa que tenemos”

Empresaria, se convirtió en madre a los 29 años de edad, tiene tres hijos. Afirma que esas tres experiencias “han sido un regalo de Dios”, porque es la etapa de la vida que le ha mostrado otra realidad que comparte con ellos.

“Ser madre es la realización máxima de una mujer y sobre todo, cada hijo es diferente. Es una experiencia donde se aprende algo nuevo cada día porque luego de ser hija, se pasa a ser madre”, agrega.

Rojas asegura también que la etapa más difícil de su vida fue superar la pérdida de su esposo, sentimentalmente y económicamente, debido a que tuvo que trabajar el doble para sostener el hogar y los estudios de sus hijos.

“La etapa más difícil desde hace dos años y medio, ha sido la pérdida de mi esposo, ya que para mis hijos y para mí hace falta esa fuerza que nos complementa; se ha visto afectada la parte moral y económica, se debe cumplir con los gastos”, comenta Rojas.

“Mi mayor alegría es que mis hijos me ayudan en la empresa que tenemos, estudiaron en un instituto bilingüe, cuando vienen turistas, son los que se comunican porque hablan inglés”, cuenta Rodas.

“Las madres nunca estamos solas, por fe sabemos que hay un Padre Superior, y Él es un esposo fiel, un padre fiel que siempre nos bendice”, concluye Rojas.

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