El nuevo director deportivo de los chivos comparte la proyección de trabajo que tiene definida para volver a hacer surgir nuevas promesas que devuelvan la identidad a un club que ha dejado de producir y en los últimos años ha tenido que derrochar dinero para contratar futbolistas que no son de la casa.

Por  Stuardo Calderón/La Prensa de Occidente

Gabriel Castillo, campeón con Xela en 1996, conversó con La Prensa de Occidente sobre la planificación que tiene planeada para empezar con la reestructuración de las fuerzas básicas del club.

¿Cómo lo ha recibido el club donde vivió sus mejores momentos?

Estoy muy contento, sobre todo porque he vuelto a casa. Regreso muy ilusionado pues quiero compartir lo que he aprendido, las experiencias que tuve dirigiendo tanto en Liga Nacional como en Primera División con los entrenadores de las inferiores y tratar de formar mejores jugadores para entregárselos al equipo mayor.

¿Podría compartirnos su recorrido en el balompié guatemalteco?

Con Xelajú jugué diez años, de 1989 a 1993 y luego de 1995 a 1998, de ahí como entrenador estuve en la Sub-15, Sub-20; dos temporadas como asistente técnico y una como director técnico del plantel mayor. Estuve diez años en equipos como La Mesilla, Antigua, Coatepeque, Aurora, Marquense, Chimaltenango y Rosario, entre otros.

¿Qué diferencias encontró entre Xela y el resto de clubes donde estuvo?

A esta institución la hace diferente su afición. El futbol y el nombre del equipo se convierten en una pasión para todos los quetzaltecos. El entrenador que está regularmente acá trabaja con la vista de al menos 10 o 12 periodistas, afuera es diferente, de vez en cuando llega un corresponsal. La exigencia marca la pauta en muchos sentidos.

¿Cuál es su proyección para volver a organizar las categorías inferiores?

Algo que me convenció para asumir este nuevo rol en mi carrera es el apoyo e interés que la directiva ha puesto en este proyecto, tienen claro que es una inversión y no un gasto. Vamos a buscar nuevas canchas de futbol para que el trabajo sea más desahogado y se pueda desarrollar el modelo de juego que tenemos previsto. Dentro del plan está observar a los futbolistas que cuentan con mayores condiciones, como principio tenemos contemplado ayudarlos con un plan de alimentación, con esto no queremos decir que no vamos a apoyar a los demás, esto es el inicio.

En los últimos años Xela ha tenido que comprar futbolistas y ha dejado de producir talentos, ¿cómo piensa cambiar esto?

Es una realidad que no se puede contradecir, nosotros estamos proyectando que de aquí a unos dos o tres años podamos tener un par de futbolistas consolidados para el primer equipo. Alguien que surge de casa tiene identidad en su ADN y un cariño especial por el club, eso es una ventaja. La idea es que vuelvan a surgir otros hermanos Jucup, otro Julio Estacuy, Kristian Guzmán, Nacho Campollo, una camada que ya se va terminando porque la mayoría supera los 30 años. Vamos a realizar una convocatoria para que niños del interior del departamento tengan la oportunidad de acercarse y ser observados para tener una oportunidad.

¿Cómo ha sido el acercamiento con el actual cuerpo técnico, comparten los mismos ideales?

Tuve la oportunidad de jugar con Wálter González en la conquista del tercer título de Liga en 1996; ahora nos encontramos nuevamente en la dirección del club; en lo personal, seré un apoyo cuando él lo requiera. Algo importante es que se le ha dado la libertad para que conforme a su grupo, hay demasiados rumores sobre quienes vienen y se van, pero tenemos claro que ahora hay que trabajar fuerte en la formación de nuestras canteras, necesitamos que el jugador tenga una base y fortalezca muchas condiciones para que al momento de ser tomado en cuenta, esté a la altura de las exigencias.

La Sub-17 y Sub-20 están en instancias finales. ¿Qué sensaciones le deja esto?

Nosotros entendemos que en ligas menores el desarrollo y promoción de jugadores es más importante que los resultados deportivos, pero lógicamente es mucho más fácil y motivante ver en estas instancias a los equipos, porque es reflejo de que hay buen material humano y se ha venido haciendo un buen trabajo con ellos. Verlos en semifinales y en el caso de la 17, en las puertas de una final, habla bien de Xelajú y facilita el tema de perfeccionar la metodología.

¿Tiene contemplado tener algún acercamiento con los entrenadores de las categorías menores?

Estoy en un proceso de observación, al terminar los campeonatos nos sentaremos para compartirles los lineamientos de trabajo que pondremos en marcha; habrá charlas de retroalimentación, capacitación para ellos y el resto del cuerpo técnico. Esto servirá para mejorar la formación de los niños y jóvenes que vienen en ascenso.

¿Qué le promete a la afición?

Quiero agradecerle a la afición que ha aprobado mi regreso, saben que mi trabajo está respaldado con mucho profesionalismo, vengo a darlo todo, si di lo mejor en los otros equipos donde estuve, cómo no hacerlo en mi casa, con mi equipo. La idea es aportar mi experiencia para que Xela vuelva a producir e invierta en jugadores que lleven en su sangre ese sentimiento por la institución.

Esta semana, Gabriel Castillo instruyó al plantel Sub-17 que hoy jugará la final ante Siquinalá.