Por : Daniel Matul Morales.

Como si se tratara de un tipo de academia por la reivindicación de los talentos históricos de esta ciudad andina, y en afán de compartir con  niñez,  juventud y vecindario la fecunda huella de quetzaltecos ilustres, un grupo de intelectuales, artistas y académicos ha dispuesto enlazarse  con las huellas de los artífices del espíritu vivo de nuestro inusitado Xelajú.

Seguramente, el caudal de conocimientos que estos clarividentes han edificado no se disipa en el aire, está con nosotros, aunque por descuido no los vemos ni lo sentimos. Quizá por ello, el signo de este grupo reivindicativo expresa la necesidad de interactuar con las huellas de la notabilidad del municipio para cambiar como personas y como vecinos en soberanía de ser, sentir, pensar y actuar.

Al frente de esta histórica jornada reivindicativa se encuentra Julio César Loarca del Valle, eminente personalidad oriunda de Quetzaltenango, fecundo compositor nacional, apasionado por la marimba desde la infancia. A los seis años de edad, formaba parte del elenco marimbístico del Colegio Salesiano San Juan Bosco.  Ha sido el director más joven de la Radio Nacional T.G, Q. La voz de Quetzaltenango

(1964-1966).

Su trayectoria ciudadana tiene a la base la fecunda historia y cultura de Quetzaltenango, esta sensatez lo ha conducido por los campos de la historia, y la investigación, es ensayista, intelectual y educador universitario. La propia tonalidad contextual de su creatividad ha florecido nacional e internacionalmente. En 1974, su composición “Yo soy” fue galardonada en el festival OTI celebrado en Acapulco, México. En 1977 en el “Certamen Mundial de la Voz y la Canción de Puerto Rico”, su creatividad musical  “Amor a manos llenas”, himno al optimismo y a la sana convivencia entre los seres humanos, fue interpretado por el recordado Paco Cáceres. Es creador del sentido homenaje a Quetzaltenango, que plasma en la apasionada y emocionante composición “Cantaré por siempre Quetzaltenango”.

Ademá, ha sido conductor y productor de televisión, creador del recordado programa “Campiña”, programador  de T.G.W. La voz de Guatemala. Nos parece importante destacar su vocación por reivindicar la historia, las demandas propiamente culturales de contemplación y de creación estética buscando el perfeccionamiento moral e intelección filosófica de Guatemala, desde la raíz maya y su espíritu creador.

Su vocación de vida siempre ha aspirado a la educación de la juventud con la idea íntegra y profunda de la cultura, asumiendo la función estética comunicativa del arte,  que ha realizado con talento desde diversos canales de televisión y radio en América Latina. Podríamos abundar sobre la personalidad de Julio César Loarca del Valle y su genuino talento al servicio de la nación y particularmente de Quetzaltenango, baste señalar que es incansable promotor para devolverle al país, la autenticidad de su nombre ancestral: GUATEMAYA. Siempre se ha declarado “Embajador del Supremo Estado de los Altos” en la capital del país. La municipalidad de Quetzaltenango, en años pasados, con justicia le ha reconocido como ciudadano distinguido.

“Al frente de esta histórica jornada reivindicativa se encuentra Julio César Loarca del Valle,  eminente personalidad oriunda de Quetzaltenango”

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