El Tribunal Supremo Electoral (TSE) decidió desde esta semana el cotejo de todas las actas de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), con la finalidad de disipar todo tipo de duda, de esa cuenta contar con resultados definitivos del proceso electoral 2019 en cinco días máximo.

Por Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente

Esta revisión cuenta con el apoyo de fiscales de partidos políticos y la observación de la Procuraduría de los Derechos Humanos y de organismos internacionales, aunque al principio se estimaron cinco días para el cotejo, el tiempo se extendió, luego de que este proceso se viera interrumpido por fiscales de Delitos Electorales del Ministerio Público, quienes iniciaron las pesquisas en el departamento de informática del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Este es uno de los tantos incidentes o errores que se han cometido antes, durante y después del proceso electoral, expertos señalan que las deficiencias se dieron no solo en el TSE, sino también en el seno de los partidos políticos, cuya responsabilidad pesa mucho en este tipo de procesos.

Errores y deficiencias

Allan Estrada.

Allan Estrada, presidente de la Academia Quetzalteca de Constitucionalistas, señala que los errores comenzaron mucho antes de iniciar el proceso, es decir antes de la convocatoria a elecciones. “Una de las principales deficiencias fue la falta de información sobre como se implementarían las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP)”, dice.

Jorge Ceballos.

El analista independiente Jorge Ceballos concuerda en que desde la implementación de las nuevas normas establecidas en la reforma a la LEPP comenzaron las deficiencias. No hubo comunicación, no se vio una estrategia clara, transparente y estructurada por parte de los magistrados para informar cuáles eran los retos, desafíos o implicaciones que tenía que generar un proceso electoral con las reformas recientes.

“Esta deficiencia llevó a los actores directos e indirectos a interpretar de forma errónea las reformas; por ejemplo, en el caso del transfuguismo, unos decían que podían participar, otros no, se hacían las consultas al TSE y no aclaraban a tiempo”, comenta Ceballos.

Otro error fue la inscripción de candidatos con impedimento, tal es el caso de los presidenciables que a último momento no participaron. Aquí lo que vimos fue la judicialización de las inscripciones y por ende, la judicialización del proceso electoral”, añade Ceballos.

Luis Felipe Samayoa.

“Fue un proceso atípico, no hubo tiempo para la campaña, se implementaron nuevas unidades de fiscalización y transparencia dentro del TSE, pero al final eso también se volvió una debilidad”, señala el analista Luis Felipe Samayoa.

De acuerdo con Samayoa, el cúmulo de errores previos dio lugar a que cualquier actor llegara a cuestionar y debilitar el proceso. “Este aspecto lo comprobamos con las declaraciones del presidente, cuando desacreditó y dejó en duda la credibilidad de los magistrados”, expresa.

Pero los errores no quedaron solo ahí, durante el día de elecciones se vieron dificultades que a muchos dejaron con mal sabor de boca e incluso desataron protestas que dejaron edificios dañados y personas lesionadas.

“Ya en el proceso como tal, el papel principal lo tuvieron las Juntas Electorales Departamentales y las Juntas Electorales Municipales, pero fueron juramentadas a destiempo y estas a su vez lanzaron convocatoria abierta para los integrantes de las Juntas Receptoras de Votos, eso es bueno, porque vimos mucha participación ciudadana, no obstante se reflejó en el desarrollo de las elecciones la falta de capacitación; no sabían que hacer ni como reaccionar”, explica el constitucionalista.

Según Estrada, la mayoría de JRV no hicieron el conteo de las papeletas en presencia de los fiscales de partidos políticos, otras pasaron por alto marcar el dedo de los votantes y otros no entregaron el comprobante de participación electoral.

Fiscales sin capacitación

El analista Jorge Ceballos recalca que si bien es cierto la responsabilidad de un proceso electoral transparente recae sobre el TSE, los partidos políticos también tienen mucha responsabilidad al no instruir a sus fiscales, no acatar las disposiciones de los magistrados dentro de las reformas a la LEPP.

“Que los fiscales no se manifestaran y presentaran sus denuncias en el momento oportuno es una muestra del desconocimiento del proceso, si un fiscal no protesta por que no contaron las papeletas frente a él no puede protestar después, ya que eso se hace en el acto”, agrega.

“Los fiscales de partidos políticos deben manifestarse en el momento y pedir la impugnación del voto si la acción lo requiere, debe informar al fiscal encargado del centro de votación, quien pasa la información al fiscal municipal y este al departamental. Este es quien debe despejar las dudas en la audiencia de impugnaciones que se realiza días después de las elecciones, pero si se saltan ese proceso es porque lo desconocen y hay una debilidad en las organizaciones políticas”, explica Estrada.

“Los órganos electorales son controlados por los fiscales de partidos políticos, son ellos, los que velan por la transparencia del proceso y no lo hicieron en su momento, ahora piden un cotejo de actas y votos que considero no tiene sentido porque ellos fueron quienes permitieron que pasaran tantas deficiencias que llevaron a rumores de fraude electoral”, concuerda el analista Samayoa.

Villacorta se manifiesta

Para Villacorta pueden darse tres posibles escenarios: el primero, la aceptación a pesar de todo los resultados, podría crear confusión y conflictividad, especialmente en las municipalidades; el segundo, que se nulifique el proceso, “para repetir las elecciones”, y el tercero, el fracaso del TSE.

Para el expresidenciable Manuel Villacorta este proceso electoral dejó cinco errores que no se deben dejar pasar: 1. La judicialización de la política, el Tribunal Supremo Electoral avaló candidaturas no idóneas y vedó el derecho a otras. 2. No se capacitó a las Juntas Receptoras de Votos. 3. No se implementó un eficiente modelo de fiscalización en centros de votación. 4. El software es ineficiente y permite desinformación. 4. El TSE ha tardado demasiado en oficializar los resultados, perdió credibilidad, y 5. La participación del Ministerio Público complica aún más la calidad del proceso.

Julio Xicay dice que no hubo fraude

Para Julio Xicay, alcalde electo del municipio de Zunil, “Cada partido político es responsable de asignar sus respectivos fiscales en cada mesa, son ellos los guardianes de cada voto y el acta de recepción es el arma de cada partido, independientemente lo que pase en la digitalización”.

En opinión de Julio Xicay, alcalde electo del municipio de Zunil, “existe una Ley Electoral que rige los eventos electorales, para mí es simple que cada partido político es responsable de asignar sus respectivos fiscales en cada mesa, son ellos los guardianes de cada voto y el acta de recepción de cada mesa es el arma de cada partido, independientemente lo que pase en la digitalización, cada fiscal nacional debe llevar su control, es una irresponsabilidad hablar de fraude”.

Zunil fue uno de los municipios donde se manifestó inconformidad tras conocer los resultados electorales. En ese sentido el alcalde electo comenta que: “En mi caso, la inconformidad no es del pueblo, es de un grupo de picoperos que ha negociado la candidatura de tres alcaldes y no acepta que nosotros, como un proyecto serio representado por varios sectores, ganamos la elección”.

Los futuros escenarios

El constitucionalista Allan Estrada señala que uno de los escenarios podría ser la anulación de este proceso electoral, pero solo para los presidenciables, diputados a listado nacional, Parlacén y distritos, no aplica para las municipalidades, debido a que son las Juntas Electorales Departamentales quienes realizan las adjudicaciones de cargo.

“Otro escenario podría ser la variación de votos, habría más variaciones en la conformación de concejos municipales”, agrega.

Estrada es optimista porque descarta que el proceso electoral vuelva a repetirse, pero sí considera que esta etapa debe dejar una lección para evitar los mismos errores en la segunda vuelta, que dicho sea de paso esta próxima a ejecutarse y calificó de positiva la intervención del Ministerio Público en el tema.

Pero para Jorge Ceballos el escenario más grave podría ser que crezca el rumor o la sensación de fraude electoral que llevaría a los magistrados del Tribunal Supremo Electoral a renunciar, pero antes podrían botar todo el proceso electoral, lo que terminaría en un gasto extra para el Estado, además del costo social que genera al debilitarse la institucionalidad del país. “También los magistrados podrían ser antejuiciados y la destitución del director de Informática”.

El expresidenciable Villacorta dice que pueden darse tres posibles escenarios: el primero sería la aceptación a pesar de todo los resultados, lo que podría crear confusión y conflictividad especialmente en las municipalidades, el segundo que se nulifique el proceso, “para repetir las elecciones” y el tercero, en todo caso, el fracaso del Tribunal Supremo Electoral afectará la estabilidad institucional.

El constitucionalista concluye en que la población debe respetar la continuación de los procesos legales y evitar tomar medidas de hecho. “La declaración de fraude electoral y prestarse a manifestar con base en ese rumor es irresponsable. A los partidos políticos, las impugnaciones se deben llevar a las entidades legales y no a las calles, no es válido manipular”, puntualiza.

Para Jorge Ceballos el escenario más grave podría ser que crezca el rumor o la sensación de fraude electoral que llevaría a los magistrados del TSE a renunciar, pero antes podrían botar todo el proceso electoral, lo que terminaría en un gasto extra para el Estado.

Estrada descarta que el proceso electoral vuelva a repetirse, pero sí considera que esta etapa debe dejar una lección para evitar los mismos errores en la segunda vuelta, que dicho sea de paso está próxima a ejecutarse, y calificó de positiva la intervención del Ministerio Público.

Jorge Ceballos dice que desde la implementación de las nuevas normas establecidas en la reforma a la Ley Electoral comenzaron las deficiencias. “Llevó a los actores directos e indirectos a interpretar de forma errónea las reformas; por ejemplo, en el caso del transfuguismo, unos decían que podían participar, otros no, se hacían las consultas al TSE y no aclaraban a tiempo”.

De acuerdo con Luis F. Samayoa el cúmulo de errores previos dio lugar a que cualquier actor llegara a cuestionar y debilitar el proceso. “Este aspecto lo comprobamos con las declaraciones del presidente cuando desacreditó y dejó en duda la credibilidad de los magistrados”.