Cultivos sepultados, viviendas y escuelas inundadas, vehículos arrastrados, agua, lodo y piedras por todos lados. Ese fue el escenario que pobladores de las 24 comunidades vivieron el pasado 30 de junio. La lluvia duró tan solo un par de horas, pero bastaron para evidenciar el riesgo del lugar.

Cada año, la extracción de piedra va en aumento y con ello el incremento de los riesgos para las comunidades aledañas a las montañas destruidas.

Por Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente-Oficial – Fotos/David Pinto

Los alcaldes comunitarios desarrollan reuniones constantes para determinar las acciones a tomar en caso de presentarse otra emergencia. Cada uno en su sector enseña, capacita, instruye a grandes y chicos para evitar pérdidas humanas.

“Unas 20 viviendas fueron dañadas, el agua entró y arruinó aparatos eléctricos, muebles y comida. Una abuelita de por allá arriba fue la más dañada porque la casa casi queda sepultada por la arena”, comentó Mario Pérez, coordinador de alcaldes comunitarios, mientras señala una humilde vivienda ubicada en la falda de uno de los cerros que rodea el Valle de Palajunoj.

Según los pobladores del lugar, nunca antes del 30 de junio habían vivido una situación de tal magnitud y no quieren imaginar siquiera lo que podría pasar si llega un temporal. “Somos un área de riesgo, por eso vamos a conformar ante la Municipalidad de Quetzaltenango una comisión de alto riesgo del Valle de Palajunoj, porque son todas las comunidades las afectadas”.

La vulnerabilidad del área rural se debe a la tala inmoderada de árboles, el crecimiento de la frontera agrícola, la depredación y explotación de la tierra de parte de empresas que se dedican a la extracción de arena y piedra. Los daños a la madre naturaleza son visibles incluso desde el centro histórico del municipio.

Cada año, la extracción de piedra va en aumento y con ello el incremento del riesgo. “Gracias a Dios no tuvimos pérdidas humanas, pero sí se dañaron cultivos. El desastre se debe a la falta de medidas de mitigación de las empresas que extraen piedra en este sector, no hay taludes, las lagunetas que supuestamente ellos pusieron a andar no están funcionando, tampoco hay reforestación, si esto sigue y no hacemos nada, en un año todo el Valle podría quedar sepultado”, afirmó Pérez.

Florencio Pérez

Florencio Pérez Sánchez, presidente del sector 5 del cantón Xecaracoj, explicó que desde 2010 se viene la lucha en contra de las empresas extractoras; las quejas y denuncias se plantearon al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), al Instituto Nacional de Bosques (Inab), el Ministerio de Energía y Minas (MEM), incluso a la misma municipalidad, pero hasta ahora no han obtenido respuesta alguna.

“Seguimos en el caos y castigo de vida por la vibración de la trituradora de piedra, la detonación de explosivos que ha agrietado viviendas y ahora se suma a nuestra condena la anegación con el lodo”, fueron las palabras de Pérez Sánchez.

En 2010, una de las empresas extractoras (Agreca) habilitó una laguna de sedimentación, la cual se ubica a medio kilometro de la comunidad Xecaracoj, pero desde 2014 no tiene mantenimiento. “Con el paso de los años la laguna se llenó de arena y lodo, por eso el agua pasó de largo. El compromiso de esa empresa era darle mantenimiento cada verano, pero desde hace cuatro años que no lo ha hecho”, detalló el representante del sector 5.

Tomarán acciones

Ante la pasividad de las autoridades municipales y departamentales respecto de la depredación incontrolada de los cerros, que agudiza el riesgo de las 24 comunidades, los comunitarios de nuevo levantarán denuncias en contra de la minería para que se detenga, considerando que el artículo 51 inciso “A” de la Ley de Minerías señala que: “Es motivo de suspensión cuando existiere el riesgo o peligro inminente para la vida de las personas o sus bienes. “Se prepara un documento jurídico para hacerlos responsables de lo que pueda ocurrir”, agregó el entrevistado.

De acuerdo con los pobladores del Valle de Palajunoj, días después del desastre, representantes de la Conred, la comuna y otras entidades de gobierno acudieron al lugar, pero después ya no, razón que les motivó a unirse e implementar protocolos de respuesta. “Pareciera que fuéramos invisibles ante las autoridades máximas”, se quejó Carmen Ixquiac, vecina que perdió parte de sus cultivos de zanahoria debido a la inundación.

Mario Pérez

Ahora se cuenta con un comité de riesgos, que involucra a las auxiliaturas, integrantes de la defensa del territorio, Consejo de Alcaldes Comunitarios, Consejos Comunitarios de Desarrollo. “Solo vienen a ver, comentan, hacen informes, pero de ahí no pasa, no hay ninguna acción para prevenir los desastres. El MARN, por ejemplo, no recomienda o no presiona a las mineras para que tomen conciencia del riesgo en el que nos han puesto”, indicó Mario Pérez.

En el Valle se cultiva una variedad de verduras, legumbres y maíz, los informes preliminares destacan que la lluvia del 30 de junio dejo pérdidas de Q900 mil, entre muebles, inmuebles y las siembras. Un agricultor de Tierra Colorada Alta comentó que ante la falta de apoyo de las autoridades llevan a cabo sus propias medidas de mitigación.

“Estamos haciendo barreras de tierra en las orillas de los sembradíos, zanjas de aproximadamente tres metros de profundidad para que el agua y la arena tengan donde acumularse, prácticamente perdimos toda la inversión y la recuperación será difícil, porque nuestros cultivos toman entre cinco a seis meses”, dijo un agricultor que prefirió el anonimato.

El Inab se manifiesta

Maynor Pérez, delegado regional del Inab, señaló que el riesgo es bastante alto por la deforestación del lugar. “Tenemos entendido que se han identificado 11 puntos de extracción minera, lo que representa mucho riesgo. Hemos realizado las sugerencias a donde corresponde, porque el tema no está dentro de nuestra competencia”, dio a conocer.

“La municipalidad apoyó con la limpieza de las calles, se sacaron más de 200 camionadas de tierra y arena del lugar y estamos organizando los siguientes pasos”, dijo Hugo Urízar, de la Dirección de Prevención de Riesgos de la Municipalidad de Quetzaltenango.

“Los daños que nosotros identificamos fueron de maíz. Se contabilizan 196 familias afectadas, unas 8.51 hectáreas con pérdida parcial y 7.7 hectáreas con pérdida total, el estimado económico es de Q98 mil. Por el momento, estamos haciendo el análisis respectivo para determinar cuál será el tipo de apoyo que se le dará a las familias en cuestión”, indicó Darwin Díaz, del Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación (MAGA).

“El problema es mucho más grande de lo que se cree, la responsabilidad no solo recae en las empresas de extracción sino en la población, que tala árboles para utilizar los suelos para actividad agrícola”, señaló Leonel Estrada, técnico ambiental del MARN.

Estrada recalcó que existen unos cien puntos de extracción ilegal de minerales, lo que no se ha podido controlar; sin embargo, aquellas empresas legalizadas sí han cumplido con sus planes de reforestación. Pero otro de los problemas que se ha identificado es el aumento de incendios forestales, los cuales son ocasionados por la mano del hombre. “Al final, todos, comunitarios, empresarios, agricultores y las entidades gubernamentales, tienen un grado de responsabilidad, pero quienes viven en el sector deben velar y tomar medidas para adaptarse al cambio climático”.

Ruth López, del departamento ambiental de la empresa Agreca y Prominas, señala que hasta ahora se ha respondido a los convenios realizados con la comunidad, por eso se cuenta con proyectos de mitigación.

“Contamos con un plan de reforestación para estabilización de las áreas de la cantera que ya no son utilizadas y cuando se agoten los recursos minerales se llevará a cabo la rehabilitación de la cantera, para control de la erosión y estabilización de taludes finales”, explicó.

Respecto a la laguna de sedimentación o fosa, López dijo que: “la laguna de sedimentación tiene un plan de mantenimiento anual establecido por Agreca, con carácter preventivo. Para el 30 de junio, día en que las intensas lluvias excedieron la capacidad de almacenamiento, se tenía implementado el mantenimiento preventivo, esto ayudo a que el arrastre de diversos materiales no llegara a la comunidad y aumentara los riesgos e impactos que el agua ocasionó”.

La fosa o laguna de sedimentación tiene como objetivo absorber el exceso de escorrentía de aguas pluviales y materiales de arrastre. “Vimos que esta fosa cumplió con el propósito, por lo que hemos realizado la limpieza, de cara a enfrentar las próximas lluvias; todo el material y agua se retuvo, no llegó a la comunidad y se minimizaron los riesgos y los impactos. La precipitación pluvial de ese día fue ajena a Agreca y a Prominas”, aseguró López.

Ambas empresas mencionadas tienen tres fosas, dos se encuentran dentro de la planta y una en el exterior. De acuerdo con López, el plan de mitigación contempla proyectos de reforestación y de entrenamiento para el buen manejo de los suelos. “Este año, hemos donado alrededor de 30 mil árboles”, indicó.

Cuidar el entorno natural

Para el ingeniero Jesús de León Wanam, las montañas que rodean al Valle de Palajunoj constituyen un recurso natural de relevancia para mantener el proceso de infiltración de agua en los mantos freáticos, la conservación de suelos, la regulación del clima y el mantenimiento de la diversidad biológica, protegiendo a las personas y sus bienes de desastres naturales, como las inundaciones que afectan la ciudad, los deslizamientos y las sequías.

“Estas actividades degradan los recursos naturales y las condiciones ambientales, por lo que deben aplicarse medidas para su conservación y protección, así como para la mitigación de los impactos negativos, evitando daños a los recursos forestales, la infraestructura pública y privada, los cultivos y otros bienes de importancia para la sociedad, resguardando la vida y la salud de las personas.”, dijo.

De León resaltó que se deben considerar medidas inmediatas de parte del gobierno central, a través de las entidades competentes como el MARN, el MEM, Conap e Inab, así como el Ministerio Público y la Municipalidad de Quetzaltenango; verifiquen la legalidad de la explotación minera y supervisen la aplicación de las medidas de mitigación por parte de las empresas que se encuentran extrayendo rocas y otros materiales de construcción, y de encontrarse hechos ilícitos o faltas administrativas, procedan en contra de los responsables; se debe detener las autorizaciones de aprovechamientos mineros, el cambio de uso del suelo forestal y los proyectos que degraden los recursos forestales y el agua; por último, realizar operativos constantes en contra de la tala inmoderada, promoviendo la regeneración natural de las áreas degradadas.

Nota: Se consultó con la agencia de relaciones públicas de las empresas mencionadas, solo prometieron dar un tour a los periodistas en días venideros. No se manifestaron.

Importante conocer

 

  • En 2010, la empresa Agreca hizo un convenio con la comunidad, pero el 18 de mayo de 2018 violaron el mismo, en principio debían trabajar solo de seis a seis, no fines de semana ni días de descanso.
  • El 7 de mayo de 2018, los comunitarios hicieron un paro en ese sector para llamarles la atención, pero las medidas de hecho no dieron los resultados esperados, Agreca desde entonces trabaja triturando y detonando las 24 horas.
  • Actualmente, el señor Florencio Pérez Sánchez junto con otros comunitarios que defienden el territorio han sido criminalizados. Son señalados de extorsión, asociación ilícita, vandalismo y terrorismo.

 

“La responsabilidad no solo recae en las empresas de extracción sino en la población que tala árboles para utilizar los suelos para actividad agrícola”, Leonel Estrada, técnico ambiental del MARN

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