Tenso. Así es como más veces describen el ambiente que quedó en Tajumulco, San Marcos, tras los disturbios y quema de papeletas de la primera vuelta electoral. Se trata de uno de los cinco municipios del país en donde se repetirán las elecciones.

 Por José David López/OJOCONMIPISTO.COM

La presencia de la Policía Nacional Civil (PNC) es inexistente en Tajumulco, San Marcos. La gente incluso hace mofa de eso. El control lo tiene el pueblo y los habitantes que hablan sobre la actividad electoral del domingo 11 de agosto, lo dicen con una suerte de orgullo.

Aunque esa especie de orgullo parece que se ha transformado en miedo luego de los disturbios. Un comerciante del municipio así lo deja ver. De manera amable, fuera de su negocio, empieza a hablar sobre lo ocurrido el 16 de junio, pero luego pide ingresar al local, para evitar malos entendidos con los vecinos. Realmente, son pocas personas que caminan por las calles del centro de este municipio, pero esas pocas ven con recelo a los desconocidos.

El comerciante cuenta que las personas apenas hablan sobre las elecciones del próximo domingo. Eso debido al temor que generan los grupos que apoyan a los candidatos que buscan llegar a la alcaldía. “Yo iré a votar temprano el domingo y luego veré para dónde agarro”, comenta.

La posibilidad de nuevos disturbios es latente. Un taxista, mientras se desliza con destreza sobre las curvas que llevan hasta el centro del municipio, expresa que hay por lo menos cien hombres, él entre ellos, dispuestos a impedir que José Eliseo Chávez Chávez, el candidato de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), asuma la alcaldía si resulta triunfador.

Chávez consiguió 2 mil 328 votos el 16 de junio. En segunda posición quedó Erasmo Ismael Ramos Pérez, el actual alcalde (hace cuatro años llegó con el Partido Patriota), quien consiguió solo 1,240 sufragios. Esto de acuerdo con solo las 36 de 65 mesas que finalmente fueron procesadas previo a que se anularan las elecciones que se celebraron ese día.

Al conductor le parece inadmisible que gane el candidato de la UNE, pues pese a que reside en el municipio desde hace varios años, nació en Mazatenango, Suchitepéquez. “No lo vamos a dejar gobernar, que vaya a gobernar a Mazate”, dice mientras a toda velocidad rebasa vehículos en una carretera de doble vía.

La animadversión hacia este candidato también es mencionada por el comerciante consultado, quien asegura, además, que el rechazo tiene fuerza en el centro del municipio y no en las aldeas lejanas.

Es tan grande la oposición a Chávez, que la mayoría de los otros diez candidatos se han aliado a uno solo: Alfonso Moisés Romero, el candidato de Bienestar Nacional. Lo dice un agente de tránsito, un profesor de un instituto, el taxista, un observador electoral y dos comerciantes.

En las calles del centro del municipio no hay publicidad de los candidatos. En el ingreso de este poblado hay apenas algunas pintas y pancartas de Chávez y Romero. “Hay 11 inscritos, pero realmente van a competir solo dos”, comenta Léster Chilel, catedrático del Instituto por Cooperativa de Tajumulco.

El poder de convocatoria de Romero se dejó ver el martes pasado durante su cierre de campaña. Se realizó en una cancha deportiva. Decenas de hombres y pocas mujeres lo acompañaron.

El que no llegaran muchas mujeres es una casualidad que concuerda con la teoría de las personas que fueron entrevistadas para este reportaje. Ellos aseguran que la mayoría de votantes de Chávez eran mujeres, ya que han sido atraídas por las ofertas de programas sociales ofrecidos por Sandra Torres y de los cuales serían favorecidas. “Muchas son pobres o son esposas de migrantes que están en Estados Unidos”, dice uno de los comerciantes.

Josué Ramos, observador de Mirador Electoral, teme nuevos disturbios si el resultado electoral favorece al candidato de la UNE. En eso concuerdan los otros vecinos entrevistados.

Romero, la nueva apuesta de los opositores de la UNE, consiguió la cuarta casilla apenas con 685 votos. Ojoconmipisto buscó entrevistar a Chávez y a Romero, pero no fue posible contactarlos.

¿Habría disturbios si gana el candidato de Bienestar Nacional? Todos creen que no. Ese resultado no causaría mayor revuelo como el del 16 de junio.

La presencia nula de la Policía también se debe a otra razón, la siembra de amapola, una actividad económica ilegal que caracteriza a este municipio y a su vecino Ixchiguán. 

Aquel 16 de junio 

Ese día, las inconformidades empezaron desde temprano. En un centro de votación se denunció que los encargados de las mesas receptoras no dejaron ingresar a los fiscales de los partidos políticos desde las primeras horas. Le siguieron denuncias relacionadas a la compra de votos y el ofrecimiento de cupones del Gobierno. Los señalamientos, dicen los vecinos, no fueron escuchados por la Junta Electoral Municipal.

Más tarde, alrededor de la medianoche, cuando se empezaron a conocer los resultados preliminares, un grupo de hombres llegó hasta el salón municipal, el lugar en el que se concentraba el conteo de votos. Con violencia, retiraron las bolsas que contenían las papeletas y luego las quemaron. Alegaban un fraude electoral.

Mientras eso ocurría, los agentes policiales designados en este municipio corrían hacia el cementerio para refugiarse. Ahí esperaron hasta que otro contingente llegó por ellos. “Yo también hubiera hecho lo mismo”, asegura el profesor.

Eso quizá no vuelva ocurrir este domingo. Pablo Castillo, vocero de la PNC, explica que se enviará más personal a este municipio para evitar cualquier disturbio. Mientras, Rafael Curruchiche, jefe de la Fiscalía de Delitos Electorales, asegura que hay una investigación en marcha por los incidentes registrados en Tajumulco.

La presencia nula de la Policía en este municipio también se debe a otra razón, y los vecinos bajan la voz para mencionarla: la siembra de amapola, una actividad económica ilegal que caracteriza a este municipio y a su vecino Ixchiguán.

En esta localidad asentada en las faldas del volcán que lleva el mismo nombre, la tasa de homicidios en 2018 fue de 3 por cada 100 mil habitantes. La media a nivel nacional es de 22.4, según el Observatorio de la Violencia en el país de la organización Diálogos.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) tiene registro de 23 mil 517 ciudadanos empadronados en Tajumulco. Igual que hace dos meses, instalará 65 mesas para votar el 11 de agosto.

Un cambio en la junta electoral

Después de la revuelta, los integrantes de la Junta Electoral Municipal renunciaron. Tres de ellos del otro lado del teléfono sonaban nerviosos, tensos. Respondieron que no podían conceder entrevistas. Una solo recalcó que había dejado el cargo. Eso, quizá, debido a las amenazas recibidas durante y luego de la primera vuelta, mismas que fueron conocidas por el Procurador de los Derechos Humanos (PDH).

Sin embargo, el actual alcalde del municipio niega tal extremo, cree que no hubo amenazas. El funcionario en teoría busca su reelección a través del partido Vamos, el partido político con el que Alejandro Giammattei quiere llegar a la Presidencia. Se trata de la misma organización que ahora apoya al candidato de Bienestar Nacional.

“En ningún momento hubo amenazas, lo que sí hubo fue un rechazo al trabajo que se hizo”, expresa el también candidato. Afirma que el origen del conflicto fueron distintas denuncias de los pobladores que surgieron desde las primeras horas de la mañana del 16 de junio y que no fueron atendidas.

“Se hicieron algunos cambios en la Junta Electoral Municipal, eso va a permitir que se recupere la credibilidad”, agrega sobre las renuncia de los integrantes de esta comisión.

“Se prevé que las elecciones sean tranquilas (…) hubo un pacto de caballero para que se respete el resultado y quien saliese electo tendrá el apoyo de la población”, comenta con jocosidad el alcalde.

¿Por qué no apostar por el actual alcalde si consiguió el segundo puesto el pasado 16 de junio? Los vecinos opinan que en Tajumulco no ganan los candidatos que buscan reelegirse de manera continua. Por esa razón, quizá Romero sea la sorpresa.

Pablo Castillo, vocero de la PNC, aseguró que se enviará más personal a este municipio para evitar cualquier disturbio.

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