La Restauración del recinto no ha concluido, las veladas de elección y coronación de las reinas de Independencia están a la vuelta de la esquina.

Vanesa Rivera presentó ante el Concejo Municipal documentos que confirman que el edificio se encuentra en restauración.

Por Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente

Al escuchar que el teatro tendría restricciones, la síndica segunda, Olga Moscoso, exigió que el certamen Señorita Quetzaltenango se realice en dicho edificio, incluso visitó el lugar para constatar el avance de las reparaciones; hasta afirmó al Concejo que destituiría a la directora porque “no es la dueña del teatro”.

A esa petición se unieron las organizaciones que postulan a las candidatas de Umial Tinimit Re Xelajuj’ No’j, quienes durante una reunión de Concejo Municipal manifestaron que por cuestiones de tradición y cultura las veladas de elección e investidura deben llevarse a cabo en dicho recinto. Además de amenazar que las candidatas renunciarían.

En su defensa, la directora del teatro, Vanesa Rivera, presentó ante el Concejo Municipal documentos que confirman que el edificio se encuentra en restauración, informes del IDAEH y sugirió que por ahora las veladas de la feria de la independencia se realicen en otros espacios.

Esta problemática del uso del teatro para las actividades de feria evidenció la falta de inversión en espacios dedicados a la cultura y entretenimiento por parte de las autoridades, además del interés por defender un certamen de belleza que va ligado al sexismo y la insistencia por mantener en el imaginario de la población que las actividades de feria deben prevalecer antes que la protección a un monumento arquitectónico.

Opiniones

El escritor y gestor cultural Marvin García resalta que es necesario comenzar a pensar en el uso de otros espacios,  como alternativa de esa manera no habría conflicto, “lamentablemente los pocos que existen en la actualidad no son municipales, lo que provocaría terminar de privatizar eventos de carácter popular”, dice Marvin.

Y agrega: “El único espacio que ha sido construido específicamente para el ejercicio artístico en Quetzaltenango  es el Teatro, porque Casa de la cultura y Casa No´j, sus edificios fueron adaptados”.

Otro aspecto que denota este conflicto por el uso del teatro, es que Xela no cuenta con auditorios o salones municipales que pudieran ser usados para el montaje de espectáculos, de forma opcional como  lo hace, Totonicapán, que cuenta con un teatro similar al de Quetzaltenango, pero al mismo tiempo tiene otro edificio que funciona como salón de usos múltiples.

“Salcajá es otro ejemplo, tiene un salón que se presta para la realización de concursos de esta naturaleza”, explica García.

“El Teatro Municipal es una pieza arquitectónica que representa un valor simbólico, que, visto desde la preservación de un monumento histórico, los grupos que desean usarlo en las condiciones que se encuentra, pareciera que no le están poniendo atención”, añade.

“El conflicto tiene que ver con la tradición cultural; aquí hay una pugna entre la conservación del patrimonio y la conservación de la tradición, hay una parte de la población que usa el teatro preocupada por la preservación del edificio y otra que prefiere mantener la concepción teórica de la identidad”, señala Ernesto Pacheco, gestor cultural.

Pacheco resalta que la restauración del recinto debe llevar a toda la sociedad quetzalteca a un debate sobre lo que es la identidad, la conservación del patrimonio, el respeto de los reglamentos internos y la evaluación de cuales eventos pueden hacerse en ese lugar.

“Creo que es un buen momento para que las autoridades retomen la política pública cultural, que se revisen los reglamentos y se considere la modernización de la dirección cultural”, afirma Pacheco.

“El dictamen del Instituto de Antropología e Historia (IDAEH), recomienda que el teatro no se debe utilizar y el Concejo Municipal debe acatar la orden, de lo contrario pueden tener sanciones jurídicas”, señala el exalcalde Rigoberto Quemé Chay.

De acuerdo con Quemé, las organizaciones culturales deben comprender que si hay restricciones se debe respetar, salvo el caso de que el IDAEH emita un permiso para el ingreso de sillas plásticas u otros elementos que no se contemplan.

“Estos eventos se hacen en el Teatro Municipal por cuestiones de prestigio y no se debe anteponer el prestigio a la conservación de un patrimonio cultural, aquí no hay discriminación, porque es una decisión legal que no se puede derogar por las autoridades locales”, agrega Quemé.

En espera de soluciones

Yohana Rojas, titular de la dirección de Cultura, explica que el proceso administrativo que se tenía que manejar discretamente, sin embargo, ante lo sucedido se espera llegar a un consenso.

“Apoyamos las acciones que se han implementado para la conservación del edificio por ser patrimonio cultural del municipio, pero también consideramos que no se deben vedar los eventos como tal, sino la forma en cómo se realizan, es decir, reglamentar el uso del lugar, porque es una costumbre y tradición de que las veladas de Independencia se celebren ahí”, señala Rojas.

Eduardo Ayala, presidente de Fraternidad Quetzalteca, durante una conferencia de prensa aseveró que están dispuestos a pagar por los daños ocasionados durante la velada de Reina Nacional de la Independencia del año pasado; además de la anuencia para cumplir con los reglamentos internos del teatro para contribuir a su conservación, “pero si, en definitiva, el IDAEH no permite la realización del evento en ese recinto”, están dispuestos a buscar otro lugar, dijo.

Este conflicto demuestra que las autoridades quetzaltecas invierten poco o nada en los espacios culturales y descuidan aquellos monumentos icónicos que forman parte de la historia de la ciudad.

Falta de espacios culturales y espectáculos

Este conflicto demuestra que las autoridades quetzaltecas invierten poco o nada en los espacios culturales y descuidan aquellos monumentos icónicos que de alguna manera forman parte de la historia de la ciudad.

Como la Casa de la Cultura que, dicho sea de paso, tiene un auditorio pequeño pero utilizable; Casa No’j, el Teatro Roma, que es parte de la iniciativa privada pero que se adapta a las necesidades de un espectáculo de belleza.

“La mayoría de espacios culturales aptos para espectáculos grandes pertenece a la iniciativa privada, como los auditorios de colegios, universidades e incluso iglesias, como Bethania. Ellos tienen un auditorio enorme y con todo el equipamiento moderno y necesario para el desarrollo de certámenes de esta naturaleza”, comenta García.

Andrea Rodríguez, gestora cultural, expresa que, es incongruente el hecho de que justamente ahora que el teatro recibe mantenimiento se desaten muchos conflictos.

“Nunca antes nadie dijo nada, el teatro estuvo abandonado; me parece de chiste que se centre la atención en este problema, considero que el Concejo Municipal debe ponerle atención a la conservación patrimonial y darle mantenimiento no solo al teatro sino también a aquellos monumentos que representan parte de la historia, de nuestra identidad”, comenta la gestora.

Rodríguez agrega que: “Está por demás mencionar que la administración visionaria de la maestra Rivera ha sido buena hasta ahora, porque los espectáculos que se han realizado en Teatro Municipal han sido planificados para la creación de un pensamiento crítico, se pusieron sobre la mesa temas como la memoria histórica”.

“Esa es la parte que sin duda no le gustó al statu quo quetzalteco, se vieron amenazados los círculos de poder y costumbres que se mantienen en el statu quo de la sociedad quetzalteca, más que el supuesto autoritarismo de la directora, además desnuda la forma en cómo nos relacionamos socialmente”, apuntó Rodríguez.

“Es un buen momento para que las autoridades retomen la política pública cultural, que se revisen los reglamentos y se considere la modernización de la dirección cultural”.

Ernesto Pacheco

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