“Donde has sido feliz no debieras tratar de volver”

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Reza la canción de Joaquín Sabina, pero, a esta garnachería sí se regresa y se vuelve a vivir la felicidad cada año, ya que es una tradición de más de medio siglo, donde las promociones de centros educativos se reúnen el 14 de septiembre y las familias se juntan a celebrar con un buen trago, garnachas y mole. Esta es la historia de Lucerito.

JJ Guzmán/Colaborador

La emblemática garnachería Lucerito, una atracción gastronómica de origen mexicano que ha distinguido a Xelafer desde décadas, que ya traspasa los umbrales de la historia; punto de reunión de quetzaltecos y vistantes que llegan para estas fechas.

Fue fundada hace más de 40 años por la señora Concepción, llamada con cariño doña Chon, una experta en cocina de su natal Oaxaca, estado de México. Llegó a Quetzaltenango durante la segunda mitad del siglo XX y pronto adquirió fama por su cocina. Para ese entonces la feria se instalaba en la Minerva, en la zona 3 altense. Desde entonces ha estado presente en cada edición de la Feria Centroamericana de la Independencia.

En la galera decorada con luces de neón, cortinas, charros de mariachis, es la clásica garnachería; llama la atención, lo que parece converger dos culturas de forma armoniosa, rodeadas de banderas de México y Guatemala: un altar con la fotografía de la Virgen del Rosario y, a su lado, una réplica de la Virgen de Guadalupe. Para los dueños de Lucerito representa el éxodo y el destino: una empresa mexicana que encontró en Xela a comensales que ambicionaban su gastronomía.

La fundadora de los 11 hijos

Doña Chon tuvo la asombrosa cantidad de 11 hijos, siete mujeres y cuatro hombres. Sin embargo, desde su fallecimiento, hace tres años, a la edad de 84 años, en la ciudad de Tapachula, el negocio de las garnachas y el mole quedó en manos de Celia Fuentes, una mujer que, sin ser hija concebida por la fundadora, fue criada y educada por doña Chon desde que tenía 10 años.

“Lucerito lleva este nombre en honor una hija de doña Chon, quien vive en el municipio de Tapachula, en el estado de Chiapas; con el tiempo, esta empresa se ha vuelto tan guatemalteca como todas”, comentó Fuentes, quien reside en el municipio de San Pedro, en el departamento de San Marcos.

La credibilidad de sus palabras la otorgan sus clientes, pues en el improvisado restaurante, adaptado para las fechas, se ven largas mesas repletas de generaciones de familias quetzaltecas que comparten un enorme plato de pollo en mole o una de las especialidades: pollo al estilo juchitas mexicanas, una forma tradicional de Juchitán, Oaxaca, de presentar las garnachas.

Ahora, Lucerito es atendida por la familia de Fuentes y más de diez colaboradores, quienes trabajan día y noche en los tiempos de las fiestas patrias. “Hemos atendido desde funcionarios, visitantes distinguidos, reinas de belleza y generaciones de compañeros de escuela”, aseguró.

Garnachas Lucerito es una de las opciones más buscadas en la feria, por sus dimensiones y por el servicio. Y aunque Fuentes expresó que la cantidad de platos vendidos durante Xelafer es prácticamente incuantificable, afirmó que desde antes de que sea inaugurada oficialmente la feria, ya los comensales se dan la esperada cita anual para disfrutar los platillos que tanto han deseado, sobre todo las garnachas, el plato preferido por los quetzaltecos.

Recorren el país

Este negocio también se puede encontrar en tiempos de ferias patronales en Coatepeque, Huehuetenango, San Marcos, Retalhuleu, San Felipe y Colomba. “El éxito se lo debemos, sin duda, a nuestros clientes, pues la llegada de los años nos ha dado la seguridad de que cliente que prueba nuestra comida siempre regresa”, puntualizó Fuentes.

Sin duda, esta opción que llega para la feria seguirá prolongándose en el tiempo, pues como lo expresaron sus colaboradores, es el sabor el que los ha posicionado en el paladar de los quetzaltecos y, probablemente, en sus corazones.

“El éxito se lo debemos, sin duda, a nuestros clientes, pues la llegada de los años nos ha dado la seguridad de que cliente que prueba nuestra comida siempre regresa”

Celia Fuentes

La garnacha es un alimento que resume el mestizaje: el maíz ancestral de las culturas de Mesoamérica, la preparación de alimentos en aceite de los pueblos del Mediterráneo y los rellenos de carne y queso heredados por los españoles. Es parte de una tradición alimentaria, la mexicana, que hoy es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Es el auténtico “fast food”mexicano, que no tuvo necesidad de pasar por alguna cadena de comida rápida gringa. Es base de la alta cocina mexicana por ser comida típica, de barrio, tradicional y hasta regional.

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