Nos reunimos en la oficina de su esposa, ubicada sobre la 17 avenida de la zona 3, vestido de traje negro, camisa blanca, corbata negra, el exalcalde Jorge Rolando Barrientos nos recibió.

MIRNA ALVARADO/LA PRENSA DE OCCIDENTE

Se sentó frente a su escritorio, – “Estoy a la orden”– dijo.

En 2017, un medio impreso hizo una publicación donde se reveló su supuesta participación en actos de corrupción, acusación que reafirmó el Ministerio Público (MP) y la Cicig. ¿De dónde cree que vino esa información, del MP o de personas externas?

-La verdad no lo sé, yo me sorprendí cuando supe de esa nota periodística.

Se dice que salió de una persona de su entera confianza, de alguien que lo acompañaba siempre.

-No, no lo sé, pero a lo mejor la información salió del mismo colaborador eficaz, porque hay muchas similitudes entre su declaración y ese artículo.

¿De qué se arrepiente y de qué no en sus 12 años de gestión?

-No me arrepiento de nada, porque durante ese tiempo logramos mucho, en los primeros años pagamos la deuda de Q70 millones que había dejado mi antecesor, hicimos calles donde no había, llevamos agua a las comunidades más lejanas y dejamos Q83 millones para las nuevas autoridades. Para mí fue el honor más grande de mi vida, ahora no puedo entrar a la muni, pero le digo a mi esposa que cuando yo me muera, que me velen en el Salón de Honor. Yo declaré a Luna de Xelajú como himno y me lo tendrán que cantar en el funeral.

¿Le cambió la vida estar este tiempo en prisión?

Mucho, totalmente, porque me hizo más humano y reflexionar en lo que ha sido mi vida.

¿Se lo imaginó? Porque desde hace un par de años atrás se hablaba del caso.

-No, no lo imaginé, pero todos estamos propensos a llegar a ese lugar. Lo que más me dolió fue que mi esposa y mis hijos estuvieran encerrados también, eso es lo más difícil que le puede pasar a uno, no se lo deseo a nadie.

¿Sabe cuál fue el motivo que tuvo el colaborador eficaz para declarar en su contra?

-No sé con exactitud que le motivo a él, a lo mejor tenga que ver con que un día llegó a mi casa, tiempo después de que había entregado el cargo; quería que le firmara unos documentos para que la municipalidad le pagara una supuesta deuda, pero yo no podía firmar, yo ya no era el alcalde.

¿Esa deuda existe?

Pues no, porque lo que él reclamaba era el pago por unas obras que no hizo bien y se le aplicó la fianza, no podía cobrar por algo que no cumplió.

Se le vinculó sentimentalmente con la exconcejal Soledad López. ¿Qué tiene que decir al respecto?

Fue un error, uno no está exento de tomar decisiones incorrectas, uno en el día a día se pierde y se olvida de lo importante. Este tiempo en la cárcel me hizo reflexionar y aprendí a valorar lo que tengo, a mis hijos y a mi esposa, principalmente.

¿En algún momento cayó en depresión?

-Sí, lloré y no podía dormir los primeros días. El día que más lloré fue cuando llegó una sobrina a visitarme, porque me pareció ver a mi hermana y fue difícil recordar que de mi familia primaria ya no tengo a nadie. Pero un señor que llega al Preventivo a recoger las sobras de la comida, me dijo que no me sintiera triste, que me animara porque con entristecerme no se mejoran las cosas y aprendí, e incluso lo escribí.

¿En qué se ocupó durante el encierro?

-Terminé de estudiar mi doctorado en economía, que era un sueño. Hice una solicitud a la universidad y me dieron oportunidad, me llevaron los libros y me asignaron tareas; hasta en eso encontré apoyo con mis compañeros de cuadra, ellos me veían estudiar y le bajaban volumen al televisor, me dio tiempo de escribir tres libros.

¿Cuáles son los títulos de esos textos?

-Uno de mis objetivos es publicarlos, el primero se llama En prisión vi la luz, de mi amigo Jesús, que es básicamente el relato de mi encuentro con Jesús; el segundo, El poder de Dios, que habla de los milagros que Él hace en nuestras vidas y, el tercero, se titula Ánimo de victoria, porque depende mucho del ánimo con el que enfrentamos los retos.

 

¿Cuál fue su sentir después de salir de prisión?

Alegría por estar de nuevo con mi familia, luego un poco de pena porque no quería salir a la calle, pero mi esposa me dijo: “Vamos, salgamos, usted vaya con la frente en alto”. Ella fue mi ejemplo, porque ella solo salió del Preventivo y se puso a trabajar, ella ha sido mi fortaleza y por eso lo primero que pensé fue en que debo valorarla más.

Por último, a partir de ahora, ¿a qué se dedicará?

-Pues a mi carrera como abogado, a mi familia, a recuperar el tiempo y a colaborar en mi defensa si llegamos a juicio; además, estoy escribiendo otro libro, se llama Un mito en la historia. Básicamente son mis memorias, el relato de mi vida paso a paso, desde que mi familia me prepara para ser político, porque mi abuelo me juramentó cuando yo tenía 9 años en el parque central, frente a la bandera, ahí contaré mis días en el Congreso, en la municipalidad y esta última etapa.

(Resumen de una entrevista realizada en febrero de este año nunca publicada)

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