Este mes, el Ejecutivo trasladó al Congreso de la Republica el proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el Ejercicio Fiscal 2020.

Por Mirna Alvarado/La Prensa de Occidente

El techo previsto para el próximo año (2020) asciende a Q91 mil 900 millones, es decir Q4 mil 185 millones más del presupuesto aprobado este año por Q87 mil 715 millones. La integración de la propuesta se hizo aplicando la modalidad de presupuesto abierto, lo que permitió que cada entidad gubernamental presentara sus peticiones para ejecutar los proyectos y programas del próximo año.

El presidente electo, Alejandro Giammattei, ha de cumplir las numerosas promesas plasmadas en su plan de gobierno y requerirá de un incremento sustancial en el gasto público, el cual debería empezar a incorporarse en el presupuesto de egresos para 2020. “La decisión de aprobarlo o rechazarlo será tomada por la actual legislatura, lo que es básicamente un problema porque el partido del presidente electo (Vamos) no tiene bancada”, comentó el analista económico Dennis Rodas.

Un estudio realizado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) refiere que el plan de gobierno de Giammattei no estableció metas para sus propuestas, no estimó el costo fiscal de cumplirlas y tampoco identificó las fuentes de financiamiento para ese gasto público adicional.

“En principio, tiene dos opciones: incrementar los ingresos tributarios o recurrir a más deuda pública”, señaló Ricardo Barrientos, analista del Icefi.

“Para evaluar el panorama económico del país debemos situarnos en algunos de los indicadores que nos pueden dar alguna fiabilidad del comportamiento de la economía; por ejemplo, el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE). Básicamente se puede ver que hay una tendencia a partir del último trimestre de 2018 a una disminución en el comportamiento económico”, explicó Rodas.

De acuerdo con el economista, la situación financiera del país no es la mejor, como lo mencionó recientemente el presidente Jimmy Morales, ya que la proyección del Producto Interno Bruto (PIB) para este año era de 3.5 por ciento. “En la actualidad es de 3.2 por ciento y podríamos finalizar el año con tan solo el 2.9 por ciento”, aseveró el analista.

“Otro elemento importante para la economía del país es el crédito bancario, pero este también ha disminuido, las importaciones y exportaciones han tenido una baja durante este gobierno y de continuar así el próximo gobierno tendrá las mismas condiciones que este”, puntualizó.

“El nuevo gobernante debe apuntarle a la inversión extranjera, a generar condiciones para que las transnacionales puedan permanecer en el país”, Dennis Rodas.

Los ingresos tributarios son la principal fuente de financiamiento del gasto público (94.4 % de los ingresos corrientes en 2018), por lo que la base de cálculo para el proyecto de presupuesto de 2020 debiera ser una estimación sobre el cierre de los ingresos tributarios de 2019.

“Si se hacen cálculos reales apegados a la proyección del cierre fiscal 2019, las estimaciones son desalentadoras para el nuevo gobierno, ya que la carga tributaria cerrará en 9.6 % en 2019, lo que significa que la capacidad fiscal de Guatemala estará retrocediendo 23 años, pues esta era la carga tributaria en 1996, el año de la firma de los Acuerdos de Paz”, afirmó Barrientos.

Giammattei tiene una difícil tarea, pues en los próximos días deberá cabildear con los diputados del Congreso en el que, dicho sea de paso, no tiene bancada, para lograr la aprobación de un aumento al Presupuesto General de la Nación.

Según el analista del Icefi, una de las opciones del presidente electo es subir las tasas de los impuestos. “Algo mortalmente impopular para un político como él y que, de nuevo, requiere la aprobación de un Congreso en el que ni siquiera tiene una bancada”.

De optar por esa opción, Giammattei debe enfrentar una Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) en crisis institucional, lo que limitaría la efectividad de un incremento de las tasas impositivas.

“Es tan grave la crisis, que ninguna reforma tributaria funcionará si antes no se rescata la SAT, ya que, aunque suba las tasas de los impuestos, la SAT actual no lograría la recaudación adicional”, resaltó Barrientos.

Cabe mencionar que el rescate de una administración tributaria no es un proceso fácil, ni barato, ni rápido, e implementar una reforma tributaria agresiva que incluya el rescate efectivo de la SAT demoraría como mínimo dos o tres años en producir recaudación adicional.

Otra opción obligatoria para el presidente electo es elevar la deuda pública. “Si trata de gestionar este endeudamiento público con instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, con las cuales conseguiría condiciones blandas (tasas de interés bajas, plazos largos y períodos de gracia), enfrentará condiciones, incluyendo la recuperación de la SAT y una reforma tributaria”, opinó Barrientos.

Para el analista esta opción no es una gestión rápida, por lo que le quedaría recurrir a los bonos del tesoro, a tasas de interés más altas y a plazos más cortos. Pero, sobre todo, una vez más, necesitaría la aprobación del Congreso.

Otro problema al que se debe enfrentar el presidente electo, es la caída de la inversión extranjera. “El año pasado se tuvo un poco más de mil millones de dólares de inversión, de los cuales US$800 millones eran reinversión de las empresas, lo que indica que son más de US$200 millones los que vinieron como inversión extranjera directa”, resaltó Dennis Rodas.

La inversión pública y privada no ha aumentado, aunque los expertos consideran que en estos meses se podría registrar una mejora.

“El nuevo gobernante debe apuntarle a la inversión extranjera, a generar condiciones para que las transnacionales puedan permanecer en el país para evitar que más mineras y maquiladoras busquen otros campos, además de darle a las pequeñas y medianas empresas los accesos a créditos sin tanto requisito, solo así se mantendrá a flote la economía”, detalló Rodas.

El proyecto de presupuesto para 2020 contempla un fortalecimiento a los entes recaudadores en aras de mejorar, transparentar y normar la captación de tributos, además contempla la reactivación económica mediante las alianzas público-privadas para el desarrollo de proyectos, entre ellos la Vía Express Nor-oriente, Centro Administrativo del Estado y el Metro Riel.

La Comisión de Finanzas Públicas y Moneda del Congreso de la República debe analizar y socializar el contenido del proyecto, luego emitirá un dictamen que será enviado nuevamente al Pleno, donde debe ser aprobado, modificado también puede improbarlo, lo que significa que el próximo año el Estado trabajaría con el presupuesto de este año, la fecha límite es el 30 de noviembre.

El presupuesto solicitado por el Gobierno para el año 2019 fue de Q89 mil 775 millones. Según el presidente Jimmy Morales, para este año solicitaron un fondo de atención de emergencias de Q150 millones y que dejará un saldo de caja de Q1.8 millardos.

Después de conocerse los resultados de la segunda vuelta electoral en Guatemala, el gobierno del presidente electo, Alejandro Giammattei, pidió una adhesión de Q315 millones que según se explicó en Finanzas, no afectará el techo indicativo de los Q91 mil 808 millones.

“Las estimaciones son desalentadoras para el nuevo gobierno, ya que la carga tributaria cerrará en 9.6 % en 2019, lo que significa que la capacidad fiscal de Guatemala estará retrocediendo 23 años, pues esta era la carga tributaria en 1996”, Ricardo Barrientos. 
Compartir