La Virgen del Rosario representa el centro de la fe y tradición altense. No hay momento más trascendental en la historia de la ciudad que la del 7 de marzo de 1983, cuando San Juan Pablo II coronó a la patrona de Quetzaltenango frente a un millón de personas, en los Llanos de la Cruz, en Olintepeque.

Por JJ Guzmán / Fotos David Pinto / La Prensa de Occidente

Su historia se amalgama entre lo oral y lo documental, aunque estas dos se sincronizan en el fervor. La Iglesia católica cuenta como el primer indicio de la Virgen del Rosario en 1208, cuando por inspiración divina le fue enseñado el rosario al sacerdote español Domingo de Guzmán. El origen de que se conmemore el 7 de octubre, se remonta a los tiempos de la Batalla de Lepanto, en 1571, cuando los cristianos rechazaron a un ejército musulmán que pretendía invadir Europa. Le otorgaron la victoria a la Virgen del Rosario y es Pio V quien llama a venerarla en esta fecha, el de la victoria.

La historia oral

José Antonio Maldonado, presidente de la Asociación de Varones de la Santísima Virgen del Rosario (más conocido como los Rosarinos), sigue dando legalidad a que la imagen venerada en la catedral altense vino junto con Pedro de Alvarado durante la conquista de estas tierras, en la segunda mitad del siglo XVI. “Los españoles la llamaban La Conquistadora, pues era la encargada de cuidarlos en su travesía por el nuevo continente, sin embargo, otras tradiciones orales cuentan que la imagen es obra del Renacimiento en su máximo esplendor, debido a las características del tallado de su vestido. Creemos que el atuendo fue el mismo que utilizó Isabel la Católica, cuando le dio a Cristóbal Colón las carabelas con las que descubrió el nuevo mundo”, comentó el rosarino.

La imagen fue consagrada en 1781 por el arzobispo Cayetano Francos y Monroy (religioso español que llegó a ser el octavo arzobispo de Guatemala de 1779 a 1792), acto que puede llevarse a cabo en imágenes que tengan numerosa presencia de devotos y que cumplan por lo menos 150 años de ser veneradas.

El acta municipal del 23 de enero de 1818 deja para la posterioridad un gramo de oro sólido de historia: el ayuntamiento señala que debe realizarse un novenario el domingo más próximo y que luego salga en procesión la imagen. La razón no deja de pasar desapercibida, pues fue la forma en que los católicos le pidieron a la Virgen interceder para que no ocurrieran erupciones volcánicas.

Existe otra leyenda oral que cuenta el historiador Francisco Cajas, quien aseguró que el patrono de la ciudad de Quetzaltenango es el Dulce Nombre de Jesús, y en otras narraciones toman al Espíritu Santo como tal. Sin embargo, se concuerda en que la Virgen tomó ese título por la fe que le han dado sus devotos.

Mayra Cóbar, presidenta de la Asociaciòn de la Virgen del Rosario.

El terremoto y La Milagrosa

En 1902, se suscitó un terremoto, llamado por los historiadores como San Perfecto, del cual Mariano Valverde tomó inspiración para su obra cumbre, Noche de luna entre ruinas. Aquel devastador evento destruyó la antigua catedral (de la cual sobrevive hasta la fecha solo la fachada), sin embargo, la imagen resultó ilesa.

Mayra Cóbar, presidente de la Asociación de la Virgen del Rosario, cree firmemente que la imagen ha sobrevivido a otros desastres de menor o similar magnitud. “Incluso, ha habido años en que llueve demasiado cuando toca que salga ella en procesión; nosotros lo tomamos por fe, como la prueba de que ella no quiere salir ese día”, justificó.

Cóbar también comentó que integrantes de la asociación han visto llorar a la Virgen, la han observado cuando sonríe o, incluso, se deslumbran cuando la ven cambiar de tonalidad en su color.

Pasados los años, cuando el miedo por el terremoto se había apaciguado en el corazón de los altenses, se autorizó que la imagen saliera de nuevo en procesión; se convierte en una tradición. En 1932, surge la primera hermandad. Para entonces ya existían reproducciones en postales de la imagen, lo que permitía que el fervor se expandiera por el mundo.

En 1981, se cumplieron 200 años desde que fue consagrada. El libro Virgen del Rosario, del escritor Ronald Barrios, expone que para su celebración hubo procesiones durante una semana en la ciudad y la imagen era dejada una noche en cada una de las parroquias de Xela. Incluso hubo una misa en el estadio.

Sin duda, el momento más trascendental y que ha quedado impregnado en el sentimiento altense fue el que sucedió el 7 de marzo de 1983, cuando, entre la primera visita del papa Juan Pablo II a Guatemala, se reunió un millón de feligreses para ver cómo la Virgen del Rosario era coronada, quien también le regaló un rosario, el niño Jesús que la imagen lleva en brazos.

La gran belleza de la imagen

A la fecha, la escultura está en custodia de los Rosarinos, un grupo de diez hombres que se encargan de vestirla y ayudar a feligreses niños y de la tercera edad a venerarla. “Somos hombres porque la imagen pesa 200 libras y mide 1.65 metros (con su corona llega a medir dos metros), esto aunado a que el vestido que usa también tiene un peso considerable, lo que hace que se necesite fuerza para moverla”, afirmó Maldonado.

El historiador Augusto Ajcá externó que la imagen representa a una mujer de la clase alta del Renacimiento. Está esculpida en cedro, como la mayoría de imágenes católicas, esto es por su resistencia al tiempo, facilidad de tallar y amargura para las plagas. Ajcá aseguró que fue esculpida durante el Renacimiento porque sus rasgos son serios y no tan expresivos como los del barroco. Sin duda, es de origen español y está policromada.

La imagen está tallada en madera a una sola pieza. Llama la atención que en el área de las pantorrillas tiene un compartimento del cual pocos quetzaltecos tienen conocimiento. Se trata de una pequeña puerta cuyo interior está vacío. Quienes están de cerca a la Virgen del Rosario creen que en dicho espacio se hallaba el papiro que indicaba quién es el autor de tan hermosa obra, junto con joyas que llegaron con la imagen. Sin embargo, aquello se ha perdido en el tiempo y el espacio, haciendo que quizá nunca se sepa quién esculpió la imagen.

La representación

La imagen de la Virgen, cuando sale en procesión, está formada por una corona que representa que ella es la Reina de la Iglesia; lleva cabello sobrepuesto, aunque la imagen tiene pintado pelo de longitud corta. Su mano derecha le pone sandalias al niño Jesús que carga en sus brazos, las cuales se pueden quitar para limpiarse. Anteriormente, era acompañada por una chispa de metal precioso.

También está parada sobre el sol y la luna, lo que representa que es la madre de Dios. Son visibles también las cruces de consagraciones como fe que se le tiene a la imagen. Aunque una de las partes que más llama la atención es la paloma que el niño Jesús lleva en sus manos, que es un signo de la encarnación divina, representa la Trinidad, cimiento fundamental de la fe católica.

Para este año, el rosario se reza en la Catedral a las 5:00, 14:00 y 18:30 horas, todos los días hasta el sábado 5 de octubre. El domingo 6 habrá misa a cada hora desde las 4:00 hasta las 13:00 horas. Luego habrá una última a las 19:00.

La serenata se llevará a cabo el lunes 7 a las 0:00 horas y habrá eucaristía a las 6:30, 8:00, 12:15 y 18:15 horas. Será el domingo 27 cuando vuelva a recorrer el parque Centroamérica a partir de las 15:00 horas.

José Antonio Maldonado, presidente de Los Rosarinos.

El momento que ha quedado grabado en la memoria de los católicos altenses, sucedió el 7 de marzo de 1983, cuando la Virgen del Rosario fue coronada por Juan Pablo II, frente a un millón de feligreses.