En el centro de la aldea Sigüilá, San Juan Ostuncalco, se ubica una plantación de calabazas, que no solo es única en el país, sino en el istmo.

Actualmente, don Otoniel cultiva las calabazas en una manzana de terreno, produce un aproximado de 150 quintales, que exporta a El Salvador, Honduras, y empresas locales como Xelapan.

José Racancoj/Fotos David Pinto/La Prensa de Occidente – 

A 14 kilómetros (unos 25 minutos) de la Ciudad Altense se ubica Pumpkins-Calabazas en Xela, un negocio dedicado al cultivo, producción, venta y exportación de esta fruta.

Las calabazas son propias de Estados Unidos y toman gran relevancia durante esta época, porque con ellas se elaboran las linternas de Halloween, conocidas como jack-o’-lanterns, pero también con ellas se puede preparar gran variedad de alimentos.

En el caso de la producción que se ubica en tierras occidentales, esta comenzó hace siete años, comentó Otoniel García, productor. “Tenemos ese tiempo de haber iniciado su cultivo, en asociación con Marco Antonio Cobar y su familia. Don Tono (como conoce a su socio) trajo unas semillas de California (EE. UU.), y comenzamos sin intenciones de hacer historia con esto”, relató.

Agregó que, primero, don Tono sembró una mata y cosechó tres, después sembró una y cosechó una, para que finalmente produjeran 45 y se vendieran las primeras. Ahí empezó la idea de su producción.

“Empezamos con frutas deformes, que no llegaban al tiempo adecuado para la época. Investigamos en internet para ver dónde había semillas, empezamos a hacer contactos y a seleccionar qué variedad se consume mejor y la más adecuada para el clima”, explicó García, y señaló que se trata de una planta que requiere un cuidado muy especial, pues las heladas y el granizo la pueden destruir, lo que incluso ellos ya han sufrido en alguna ocasión.

Actualmente, don Otoniel cultiva las calabazas en una manzana de terreno, es decir 16 cuerdas, y al año produce un aproximado de 150 quintales, que exporta a El Salvador y Honduras, además que vende a empresas y personas locales.

“Desde que se siembra hasta que se cosecha una calabaza pasan 105 días, eso si no hay ningún inconveniente con el clima”, enfatizó García, y que las primeras entregas se realizan en septiembre. La producción solamente se da una vez al año, y se llevan a cabo de tres a cuatro cortes.

Variedad

Más allá de ser famosas por ser decorativas en esta época, las calabazas se pueden disfrutar como alimento, pues se puede preparar en pay, zepelín, cubiletes, ensaladas, atol, entre otros. De hecho, en Pumpkins-Calabazas en Xela, Dilma de León, ofrece pays de calabaza por Q50. “Las calabazas de aquí se producen sin químicos”, afirmó.

Uno de los proyectos para el año próximo es crear un festival de la calabaza, el cual contempla una casa encantada, puestos para fotografía y tours con ponis, especiales para los niños.

Los precios que maneja varían, aunque el costo por libra suele ser de Q7.00

Más que decoración en esta época, con las calabazas se elaboran pasteles, sopas y variedad de platillos. En Pumpkins-Calabazas en Xela, Dilma de León, ofrece pays de calabaza por Q50.