La leyenda del Güin narra la historia de un hombre que con dar tres vueltegatos para adelante se convierte en animal y con tres para atrás regresa a su forma humana. Ese es el génesis de una buena conversación sobre la trascendencia oral de Guatemala, y recurriendo a la hermosura de la metáfora, es también el principio en que se fundamenta Cervecería Artesanal El Güin S. A., pues propone a partir del nombre crear el armonioso tejido de disfrutar una cerveza cuidadosamente fabricada mientras una sucesión de pláticas e historias se funden en un momento inolvidable.

Por JJ Guzmán- Fotos David Pinto/La Prensa de Occidente

Se dio a conocer al mercado en 2017 (aunque su creación se remonta a seis años antes) bajo la experiencia y pasión de socios unidos por la cultura y el arte. Esta cerveza artesanal se ha ganado en poco tiempo el paladar de los quetzaltecos, especialmente de los jóvenes, pues propone un sabor nacido para brindar calidad en vez de cantidad. Prueba de ello es su producción totalmente manual, elaborada con aguas de las cuencas de montañas y volcanes de Quetzaltenango y los mejores granos orgánicos. El resultado es presentado como una mezcla de amor y de magia que se distingue bajo la corta pero potente frase #HechoEnXela.

Para el presidente de Cervecería Güin, Manuel Gutiérrez, este emprendimiento quetzalteco corresponde a la necesidad de brindar una cerveza, cuya principal diferencia, que se debe al trabajo duro y la unión de pasiones encontradas. “Es un modelo de cerveza hecho por personas emprendedoras creativas y no por máquinas. Apelamos a un mercado de consumo consiente, que engloba la moderación y la necesidad de contar historias a través de un producto, en este caso es que esta bebida va amarrada a nuestra cultura”, comentó.

“Es una aventura que apasiona, que nos ilusiona día a día porque la motivación de todo el equipo es sorprendente y mágico, estamos trabajando para recuperar trabajos para la ciudad y ayudar como patrocinadores a los eventos de arte, pues creemos que la cerveza es un catalizador del arte, es eso lo que hace la magia, el creer en nuestra cultura. Ellos exponen el arte, nosotros servimos el cóctel”, explicó Gutiérrez.

Calidad de los ingredientes

Actualmente, Cerveza Güin ofrece tres exclusivos estilos, detalló Nancy Díaz, jefe de Planta de la empresa, quien agregó que más allá de los resultados actuales se están siempre creando nuevas posibilidades para ofrecer a los clientes.

Güin se hace con cuatro ingredientes de la más alta calidad como principio de pureza: malta, lúpulo, levadura y agua.

“Nuestras maltas las importamos desde Alemania, se trata de una cebada que convertimos luego en alcohol y gas, es de ella de donde sacamos nuestros colores. Con el lúpulo, importado de Estados Unidos, creamos el estilo. Se trata de una flor comprimida que al final nos da gamas y tonos de sabor, aroma y amargor, que son las características que nos identifican. La levadura realmente es la que hace la cerveza, pues nos permite obtener la condición de la bebida; finalmente, el agua representa el 96 por ciento de nuestro producto que proviene de nuestros mantos en Quetzaltenango, la cual es rica en minerales y limpia, una de las mejores a nivel latinoamericano”, dio a conocer Díaz.

Stout

Es una cerveza tipo “Oatmeal Stout” de cuerpo medio y espuma suave, su amargor se funde a la perfección con toques dulces y achocolatados. La cebada alemana y la avena le dan una justa cremosidad. Está cocinada con agua fresca de las montañas altenses. Su definición es simple y a la vez concreta: un brebaje audaz para corazones intrépidos.

IPA

Es también conocida como el brebaje amoroso y es la primera en el mercado guatemalteco de su categoría. Tiene un color ámbar y es de sutil amargor, con suaves y ligeros aromas cítricos y florales, lo que la hacen una IPA intensa y a la vez cariñosa. Las generosas flores de lúpulo y las maravillosas aguas del occidente guatemalteco la hacen perfecta para paladares sensibles dispuestos a la aventura.

Vanushka

Es una cerveza Red Ale inspirada en la mítica leyenda de la gitana que murió de amor durante los primeros años del siglo XX. Fue lanzada en este 2019 y representa el orgullo de la empresa. Es una bebida intermedia con sabores y aromas equilibrados, tanto en dulzor como amargor como en el lúpulo y la malta. Tiene 6 grados de alcohol, lo que la convierte en una cerveza de alta calidad.

Lo trascendente del nombre

Güin es una cerveza que también busca crear discusión y una plática. Tanto Vanushka como Güin son historias de la región que son aptas para generar horas y horas de conversación. “Muchos, sin duda, se preguntas quién fue Vanushka y cuál es su historia, solo explicándolo podemos disfrutar horas de entretenimiento y eso es lo que buscamos con nuestras marcas, que representen lo trascendente de nuestra historia local”, puntualiza Gutiérrez.

Para los directivos de Güin, el arte de beber cerveza debe ser compartido. El conocimiento no debe quedar monopolizado, por eso invitan a las personas a que se acerquen a conocer el proceso.

En el Pasaje Enríquez

Actualmente, Güin puede ser degustada en su sede, Casa Güin, en el interior del Pasaje Enríquez, en la zona 1 de Xela, además se puede encontrar en varios restaurantes de cocina de autor de la ciudad donde se puede disfrutar; un concepto que involucra disfrutar la bebida y el plato central como una experiencia única y verdadera. También se puede encontrar en hoteles. “Estamos en Quetzaltenango, en los alrededores del lago Atitlán, así como en Totonicapán, San Marcos, Antigua Guatemala y Guatemala, incluso en Jutiapa; próximamente nuestros clientes podrán encontrar el sabor de Güin en Uber Eats en la Ciudad Altense”, puntualizó Díaz, y agregó que en tan solo dos años en el mercado esta opción ya se puede encontrar en más de 120 puntos.

Güin permite trabajo directo a nueve colaboradores y a otros cinco de forma indirecta. “Hoy llegamos al público milenial, quienes se han identificado mucho con nuestro producto; en este año ha sido nuestro principal objetivo, pues tienen la apertura y conciencia de lo que están compartiendo y bebiendo, algo independiente y artístico, también empujamos hacia las personas que se mueven dentro del ámbito creativo y cultural de la ciudad, pues son quienes consumen el 40 por ciento de la cerveza que vendemos. Sin embargo, en un futuro pretendemos llegar a otras generaciones, como los mayores”, afirmó Gutiérrez.

Viene presentada en botellas de 500 ml, y su precio ronda en los Q25 en almacenes hasta a los Q30 en Casa Güin, también se puede conseguir en presentación Four Pack a un precio de Q100.

La cervecería genera 5 mil litros de cerveza al mes. En un futuro se espera construir una nueva planta ante la creciente demanda y el buen cobijo que le han dado los quetzaltecos a esta cerveza, sin embargo, el camino es largo y cuesta arriba, como todo emprendimiento de esta ciudad de visionarios. Además, 2020 traerá otras sorpresas que seguirán arraigando en un producto la cultura viva de la ciudad.

La historia de Güin apenas empieza y comienza a trascender dentro del umbral quetzalteco, así como lo sigue haciendo aquella historia contada por la abuela a su nieta y por el tío al sobrino sobre el animal mágico que se movía con independencia por la memoria de los tiempos, encontraba algún secreto y lo guardaba para sí antes de regresar a su forma humana. Magnifica forma de llegar a la conclusión de que esta cerveza, como lo indican sus directivos, es un pacto con la libertad guardada por aquellos que saben reconocerse en su historia.

“Es una aventura que apasiona, que nos ilusiona día a día porque la motivación de todo el equipo es sorprendente y mágica”, Rafael Gutiérrez.