Tegucigalpa, Honduras, es el lugar donde se llevará a cabo el VI Encuentro Filarmónico Centroamericano, el cual reúne a más de 80 músicos de los países del Istmo, y un altense estará ahí para representar a la Ciudad de la Estrella.

José Requena, quetzalteco, tiene más de 12 años en la música como chelista.

Por José Racancoj/La Prensa de Occidente

Xela es cuna de grandes músicos, compositores e intérpretes, quienes poco a poco han ido creciendo hasta convertirse en referentes a nivel nacional e internacional. En la actualidad, hay varios jóvenes que tienen una formación musical constante y fortalecen sus talentos, abriéndose campo en el departamento, Guatemala y en otros países.

Uno de ellos es el violonchelista (o chelista) altense José Antonio Requena Amézquita, uno de los 80 músicos seleccionados para formar parte de este Encuentro Filarmónico, que será desde este sábado 23 de noviembre hasta el 1 de diciembre.

El talentoso intérprete de 30 años formará parte de la Orquesta Sinfónica Centroamericana ejecutando el violonchelo, y es el único chivo que integra la delegación nacional que participará en este encuentro.

El evento, que busca la unión de músicos a nivel centroamericano, con violinistas, violonchelistas, instrumentos de viento madera y viento metal, es impulsado por la Asociación Filarmónica Coral de Honduras, la cual no solo patrocina el proyecto, sino que da becas a estudiantes y maestros para que participen. Uno de los fines de este encuentro es promover la paz en Honduras a través de la música.

Requena, quien tiene nueve años de ejecutar el violonchelo, es graduado del Conservatorio de Música Jesús Castillo, de Quetzaltenango, donde ahora imparte clases. Asimismo, integra el cuarteto Efraín Recinos, que es residente del Teatro Municipal altense. Sobre su participación en este evento, el talentoso músico explicó que la oportunidad se dio a través de una invitación por parte del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.

José Antonio nos comparte su experiencia como músico y el impulso que le da al violonchelo en la Ciudad de Los Altos.

¿Satisfecho con el viaje?

Me siento muy contento porque son oportunidades que no se dan frecuentemente, salir del país es una gran responsabilidad. También nervioso y muy entusiasmado por la experiencia que vamos a tener. En el encuentro estará un violonchelista brasileño, David Carneiro, quien impartirá talleres sobre el instrumento y de dirección orquestal, lo que será de gran enriquecimiento para mi persona.

¿Es la primera vez que sale de Guatemala?

Sí; he participado en el interior del país, donde he tenido muchas oportunidades, pero fuera de las fronteras nacionales, hasta ahora que se me da la oportunidad.

¿Qué le diría a los jóvenes músicos para abrirse espacios como estos?

Tener perseverancia y constancia del instrumento; a veces es complicado generar un espacio y frustra; si uno le dedica tiempo, amor y pasión, se tienen buenos resultados. A veces no se ven a corto plazo, pero la constancia tiene su recompensa.

En su caso, ¿qué le atrajo de la música?

Sentir muchas cosas al momento de ejecutar, poder interpretar a la hora de escuchar sonidos. Me llamó mucho la atención ver a personas y amigos ejecutar ciertos instrumentos y yo me decía: “quiero hacerlo”. Mi primer instrumento fue el piano, por eso empecé, pero cuando conocí el violonchelo me enamoré mucho del instrumento, que se ha convertido ahora en mi pasión y es a lo que más le he dedicado tiempo de estudio.

¿Cuántos años lleva en la música?

Doce años, de los cuales cinco fueron de estudio y más de seis como docente.

Además del violonchelo, ¿qué otros instrumentos ejecuta?

Piano y flauta transversa, los cuales me han ayudado bastante para interpretar la escritura, composición y me ha permitido conocer mucho sobre arreglos instrumentales. Los instrumentos, los tres, han sido complementarios para mi formación musical.

¿Cómo ve el interés de los jóvenes en instrumentos como el violonchelo, el piano u otros?

En cuanto a piano y violín, que son los instrumentos más demandados, hay mucha anuencia de los jóvenes, pero en el violonchelo existía mucha ausencia. Pasaron quizás ocho años para que apareciera un violonchelista, y otros ocho para que apareciera yo. Entonces, el propósito que tengo con el violonchelo es hacerlo más popular en la ciudad, ya que no a todos les llama la atención, a veces por lo grande que es, pero el sonido es muy bonito. Anteriormente, no había ningún chelista, poco a poco aparecí yo y ahora en el Conservatorio ya somos cinco estudiantes de violonchelo. Ha aumentado el número y poco a poco irá creciendo. Mi labor ha sido la de proyectar el violonchelo, hacerlo más popular en la ciudad.

“Mi labor ha sido la de proyectar el violonchelo, hacerlo más popular en la ciudad”, José Antonio Requena.

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