Originario de Jutiapa, de 33 años, tiene esposa y tres hijos. Lleva aproximadamente 17 años en la música, durante su niñez no se interesó en la música, sino hasta la adolescencia, cuando un primo llegó a casa de visita con guitarra en mano. “La trova es un estilo que no todos los músicos dominan, se necesita de pasión, disciplina y sensibilidad para cantar poemas”, expresó.

 

Los temas El aguacate de Alberto Plaza y Pequeña serenata diurna de Silvio Rodríguez”, fueron fundamentales para ganarse el amor de su esposa, “se convirtieron en nuestras canciones”.

¿Quién es su trovador favorito?

Todos, pero me encantan las canciones de Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina y Ricardo Arjona; a cada una de las canciones procuro ponerle mi sello personal, mi estilo.

¿Qué recuerda de la primera vez que toco en público?

En 2007, hice una presentación en Bari, un lugar de aquí, del Centro Histórico, una experiencia maravillosa porque no es nada fácil conseguir un lugar en donde llegar y tocar, así que para mí fue la primera vez.

¿Es difícil mantener este estilo?

La trova tiene su propio público, no es para toda la gente no es para todos los gustos, lo que los trovadores hacemos es ponerles música a los poemas, a las denuncias, protestas, es ponerles melodías a las vivencias y eso no todas las personas entienden este estilo. La trova es para reflexionar, para meditar; por supuesto que hay algunas que tienen ritmo movido y hasta se bailan, pero tienen mensaje.

¿Técnicamente, es difícil interpretar este tipo de música?

Sí, porque no se trata solo de la voz, tiene que ver con el alma, de conectarse con el público y gracias a Dios lo he logrado. La gente me escucha cantar e inmediatamente se conecta, entonces quienes nos dedicamos a esta profesión y a este estilo ponemos todos nuestros sentimientos en cada acorde y en cada frase que cantamos.

Con el paso de los años, ¿la trova ha evolucionado o se ha estancado?

En la actualidad, la está ganando espacios, y se debe a que hay muchos lugares aquí en la ciudad que promueven festivales o presentaciones, tributos que les llaman; por lo que sé, antes no había tantos cafés que promocionaban la música en vivo y eso creo que está haciendo que la gente, incluido los jóvenes, conozcan esta propuesta musical.

¿Es difícil introducir la trova en los jóvenes?

El problema es que no hay medios de comunicación que se dediquen a compartir esta música. La juventud escucha en la radio reguetón y banda; la ventaja es la apertura de los cafés, donde los chicos van y oyen a un trovador, y termina buscándolos. Además, la trova no es para todos, tiene su propio público.

¿Entonces es para intelectuales?

Es para todos, pero sí requiere un nivel de lectura muy alto. Si revisamos las canciones de Silvio Rodríguez, tiene muchas letras que nos obliga a ir al diccionario para saber con exactitud que nos está tratando de decir, entonces algunos lo sienten aburrido, pero más que todo se trata de tener la mente y el corazón abiertos porque muchas canciones hablan del amor universal, de la paz, de la felicidad de todo… ¡Me encantan las tertulias con trova!

¿Tiene algún escritor favorito?

Me encantan Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Alfonsina (Storni) y los amigos poetas de aquí de Xela.

¿Cuál es la mayor satisfacción para un trovador?

Compartir nuestra música. En lo personal tengo un disco (Cosas cotidianas), con canciones de mi autoría. Todos los arreglos, la musicalización yo la hice, son siete temas y tengo previsto un segundo álbum que ya está en producción.

“Quienes nos dedicamos a esta profesión y a este estilos ponemos todos nuestros sentimientos en cada acorde y en cada frase que cantamos”