Fernando López, de 54 años, inició su carrera a los 5 años de edad y su primera composición fue a los 11. Antropólogo de profesión y músico por vocación. Su música le ha llevado a giras en todo el mundo; tiene 44 años cantando trova.

¿Cuál es el mayor desafío para un trovador?

Desarrollar una buena técnica. Me he especializado en la guitarra brasileña, flamenca, la guitarra cubana y el son guatemalteco para que mis ideas e historias cantadas sean armónicas y rítmicas. Otro desafío es poder crecer en la poesía, en la lírica; para eso es importante leer, uno escribe una canción porque ha leído por lo menos diez libros de poesía.

¿Hacer canciones con este estilo es difícil?

Mis historias son un poco el tomadas de la realidad, pero dentro de mundos poéticos. Mantener una buena pluma es un desafío diario, escribir formas, hacer, borrar, retomar; tengo canciones de hace muchos años que no logro terminar y otras que, por el contrario, salen de un momento con la guitarra.

¿Cuándo decide convertirse en trovador?

A los 11 años, cuando canté mi primer poema, fue precisamente uno de Otto René Castillo; le pusimos música y ese fue el momento en que decidí cantar.

¿Ha musicalizado a este gran poeta guatemalteco?

Sí, la mayoría de poemas de Otto Rene Castillo los he cantado, también poemas de Luis de Lion, de esas voces poéticas de la generación comprometida que fueron desaparecidas durante la guerra. Todas estas voces me dieron mi propia voz para manifestar mis sentimientos, mis experiencias.

¿Qué sintió en su primer concierto?

Para quienes hacemos este tipo de arte, que es un arte escasamente comercial, poco difundido y bastante desconocido, lo importante es transmitir las emociones a la gente que nos escucha, pueden ser auditorios muy grandes o pequeños recintos, como los recitales, nos convertimos en un ser sonoro que ataviados de la voz, la guitarra, la historia o la lírica, transmitimos nuestras emociones en todas las presentaciones.

¿Quién es su trovador favorito?

No tengo preferidos, yo empecé fusilando la guitarra con las canciones de Silvio Rodríguez, luego Serrat (Juan Manuel), que han sido como los grandes trovadores que me han nutrido, ahora estoy siguiendo el trabajo de un trovador de Cadis, España, que se llama Javier Ruibal, que hace mezclas como las que yo hago.

¿La trova ha tenido evolución en los últimos años?

Sí, porque la trova es un concepto y un estilo; el trovador es alguien que experimenta nuevos estilos. Para mí la trova puede ser cumbia, puede ser rock, pero si en esos estilos se cumple y exista el compromiso social, el atreverse a decir las cosas que están pasando en la ciudad, en el país, el trovador es un contador de historias de la vida social.

“El trovador es un contador de historias de la vida social”