Nació en el barrio La Bonita, de Quetzaltenango, hace 42 años, y viene de una de las familias altenses que mayor gloria le han dado a la música nacional: los Hurtado. Él es Paco Castillo (cuyo tío tatarabuelo es Sebastián Hurtado), un trovador, que ha recorrido parte de Europa y África, quien considera a la trova como la búsqueda máxima de expresión lírica y musical.

Cafunea, cerca de la Plaza del Marimbista, Café Provenzal, los jueves; Café La Luna, los viernes, son lugares en los que Castillo, quien además de músico se define como un obrero, toca de 18:00 a 20:00 horas. “Nuestras generaciones de trovadores no han llegado al pueblo directamente, sino que nos hemos mantenido dentro de unas élites culturales”, consideró el músico, quien emigró a España en el año 2000 y retornó en 2016.

¿Cuáles son sus inicios en este oficio?

Mi camino en la música comienza al lado de mi familia. Nosotros venimos de una larga tradición de marimbistas. Por el lado de mi madre, mi abuela tocaba la marimba, era prima de todos los Hurtado, nosotros estamos como en el ojo del huracán en la creación de una identidad nacional como guatemaltecos. Mi inquietud adentro de la música siempre fue la poesía. Fue la que me llevó a la guitarra, como todos lo que venimos de esa generación de pre y post guerra, nosotros ya pudimos alzar la voz un poco más y realmente poder expresarnos. Mi sentido dentro de la canción es totalmente popular y mi búsqueda dentro de ella es la creación de una identidad de nosotros los mestizos.

¿Con qué instrumentos estás familiarizado?

La marimba, en principio; músico guatemalteco que no interpreta la marimba ni es músico ni es guatemalteco. También ejecuto la armónica, siendo uno de los pocos armoniquistas que hay en tierras centroamericanas. Soy guitarrista, toco un poco la percusión menor y una larga lista de instrumentos pequeños de cuerdas, como el cuatro venezolano y las jaranas veracruzanas.

¿Cómo ha sido tu formación musical?

Tuve la gran suerte de ser autodidacta entre académicos, debido a que en Granada, Andalucía, la gente que me rodeaba, brasileños, venezolanos, especialmente los cubanos, han tenido una formación académica alta.

¿Has compuesto canciones?

Tengo más de 50 temas propios, de los cuales he grabado muy pocos, por la situación de mi trova, pues yo me dedico principalmente al repentismo, que es un estilo de la trova, donde los trovadores nos dedicamos a improvisar las letras en el momento, es algo muy nuevo aquí, porque no tenemos esa cultura, pero en Veracruz, La Habana, Nicaragua, Panamá, Perú, en las Alpujarras de tierras granadinas, en tierras vascas, los versolaris son más normales, aquí es algo nuevo. Quiero crear una identidad musical de nosotros los mestizos, suena un poco arrogante y petulante, pero creo que mi antepasado Sebastián Hurtado, en su momento, a muchos les pareció arrogante, pero le dio una identidad musical a este país.

¿Qué es, para usted, la trova?

Conceptualmente, es la búsqueda de la máxima expresión, tanto lírica como musical, y es uno de los estilos musicales más antiguos del planeta, dado que se originó por el siglo IX en Aquitania, en la Provenza francesa. Hoy es un legado europeo que nos llegó de mano de los franceses. La trova aquí en América Latina siempre ha tenido una fuerte carga de protesta política y social, y quien diga lo contrario no tiene suficiente conocimiento. La trova es la voz del pueblo.

Y en Quetzaltenango, ¿cuál es el panorama de la trova?

No es tan precaria como cuando yo empecé, porque ya existe un movimiento de trovadores, pero todavía es muy nuevo; se confunde mucho con la canción de autor, pero la trova es otra cosa, es una expresión más elevada. Es la búsqueda de un pensamiento más barroco, no es tan simplista como la idea que aquí se tiene.

De los temas que has compuesto, ¿cuál ha causado mayor impacto en tu persona?

El que todavía no he hecho. Crear es como una necesidad fisiológica. Las canciones son seres en constante crecimiento.

“Mi sentido dentro de la canción es totalmente popular y mi búsqueda dentro de la trova es la creación de una identidad de nosotros los mestizos”.