Es poesía hecha canción, es expresión lírica y musical, uno de los géneros más antiguos que requiere pasión y buena técnica. Estas son algunas de las definiciones que le dan a este estilo por parte de cinco músicos quetzaltecos, quienes lo mantienen vivo en Xela.

José Racancoj/La Prensa de Occidente/Fotos: David Pinto/La Prensa de Occidente

Guitarra en mano y luego de lecturas poéticas e interpretaciones musicales, Fernando López toma su guitarra y empieza a cantar. A su lado, otro trovador, Fernando Juárez, quien le acompaña en uno de los conciertos de la gira que López ofrece en el occidente del país.

San Juan Ostuncalco es el primero lugar donde se presentan para esta gira, denominada “Canción migratoria por el amor y la memoria”. “Es un concepto que engloba canciones que tienen que ver con la memoria histórica, sobre poetas, artistas comprometidos y sobre todo, el derecho del ser humano de migrar”, comentó, con una sonrisa, el trovador guatemalteco, quien desde hace un año reside en Irlanda.

Que Ostuncalco sea uno de los lugares designados para estas presentaciones, luego Xela y Totonicapán, tiene sentido, tomando en cuenta que es donde vivió Otto René Castillo, uno de los poetas, que aseguró, “me dio voz como cantor”. Estas presentaciones son parte de una gira que comenzó el trovador en Estados Unidos, donde visitó siete ciudades.

Fernando López no es el único trovador de esta tierra, Fernando Juárez, quien lo acompaña en estos conciertos, también ha dedicado más de 20 años a la música, que junto con Otto Mora, fundaron La Peña de Los Altos, un espacio dedicado para que este género musical sea escuchado.

También Alfredo Castro y Paco Castillo, músicos que impulsan la trova no solo en Guatemalteca, sino alrededor del mundo. A través de su mirada y sus palabras, se entiende de mejor manera este estilo musical.

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