Surgido en las canteras de Chacarita Junior, de Argentina, el goleador de los chivos, Óscar Héctor Belinetz, comparte lo que vive actualmente con su nuevo club y los objetivos para alcanzar la anhelada sexta luna en este año.

Por Stuardo Calderón/La Prensa de Occidente

Su llegada a la institución altense fue sorpresiva y muchos aficionados cuestionaron su contratación por el corto recorrido que traía; sin embargo, el ariete argentino ha mostrado cualidades en el área.

Ante Mixco marcó su primer gol con los Chivos. Esta noche espera volver a romper la red.

Tras el juego ante Siquinalá, Belinetz conversó con La Prensa de Occidente sobre el momento que vive con los chivos, y esto fue lo que compartió:

¿Cómo fueron sus inicios?
Empecé en mi pueblo, de chico. Estuve en Chacarita Junior en 2008, jugué en la Novena División, pero luego regresé a mi pueblo, por la muerte de mi padre; él me iba a llevar a Juventus de Italia, pero todo se cayó ante su partida. En 2009, me llevan a Colón de Santa Fe, de ahí hago de Octava a Quinta División, todas las inferiores, hasta debutar en Primera en 2016; posteriormente, me uní al Nacional B de Argentina y luego emigré al futbol de Ecuador, Chile y ahora acá, en Xelajú.

¿A quién admira?
El mejor es Messi, pero quería imitar a Cristiano Ronaldo, que también es de otro mundo; sin embargo, por mi estilo de juego, admiro mucho a Robert Lewandowski, Edinson Cavani y Karim Benzema.

En las afueras de su vivienda, Óscar suele disfrutar de su tiempo libre.

¿Qué diferencias ve entre el futbol de su país y el de Guatemala?
Todos saben que allá están locos por la redonda, enfermos por el fútbol (con tilde, como lo escriben los argentinos). Pero algo que me terminó de convencer de venir a Xelajú es la locura que vive la afición en las gradas. El sábado pasado, cuando anoté, la gente lo celebró y me uní a ellos, fue un sentimiento hermoso.

¿A qué se dedicaban sus papás?
Yo perdí a mi padre a los 13 años, él se dedicaba a cambiar neumáticos de autos y camionetas; cuando lo perdí, no tenía sustento económico y me tocó trabajar en eso, era el único hombre de la casa y tenía que apoyar a mi mamá.

A parte de la muerte de su padre, ¿qué ha sido lo más difícil que ha tenido que superar?
A mis 16 años, una persona, que no sé por qué lo hizo, me apuñaló, lo cual me hizo perder un año de preparación. Ya estaba forjando un destino en el futbol y fue muy difícil reponerme, pero eso no frustró mi sueño ni el de mi viejo, él quería verme en la cancha haciendo goles.

Esta semana asistió a una barbería de la ciudad para recortarse el cabello.

Afuera de la cancha, ¿cómo es Óscar?
Soy un hombre bastante tranquilo, solitario y relajado; me encantan los videojuegos. De pequeño no pude darme el lujo de comprar una consola porque no teníamos los recursos, pero tengo una PC a la que le instalo juegos para distraerme; me gusta viajar para tomarme un mate y descansar.

Varios cuestionaron su llegada al club, pero ¿qué les promete para cambiar esa opinión?
Los que fueron al estadio se llevaron otra imagen, mostramos una buena actitud en la cancha, un futbol ofensivo y goles; al final, de eso vivimos los goleadores. Solo queremos que nos apoyen porque son una parte esencial, nuestro objetivo es ser campeones, y en lo personal vine para eso, estoy comprometido en conseguirlo.