Los legisladores que representan al departamento continuarán alimentándose, usando seguro médico y haciendo llamadas por celular con los impuestos de lo quetzaltecos.

El Congreso de la República gastó durante 2019: Q4.3 millones por comidas; ante ello, la diputada Vicenta Jerónimo propuso que las reuniones del Congreso fueran después de la hora de almuerzo para evitar que ese organismo erogue grandes cantidades de dinero por alimentación.

Thelma Suchi, del observatorio de Salud Reproductiva, opinó respecto a dicho asunto, que es lamentable que hasta ahora los diputados de Quetzaltenango no se hayan tomado el tema como propio.

“Desde que la diputada Jerónimo propuso renunciar a los beneficios que proporciona el Congreso, los siete diputados no se han pronunciado en contra de la alimentación y otros privilegios. Como quetzalteca esforzada que paga sus impuestos, considero que estos privilegios deberían quitarse, con el salario que devengan bien pueden comprarse lo que necesitan”, aseguró Suchí.

Agregó que un empleador ya sea en el ámbito gubernamental o no gubernamental tiene que comprar sus propias herramientas para cumplir con su trabajo, “¿por qué ellos deben gozar de esos privilegios? Los diputados son servidores del pueblo, que no se les olvide”, expresó.

“El dinero que se gastó durante el año pasado en alimentación debió ser utilizado en la contratación de médicos para los puestos de salud donde encontramos solo a una auxiliar de enfermería. La infraestructura de las escuelas está totalmente deteriorada y encontramos maestros multigrados, es decir, que atienden dos grados, es un tema de conciencia social”, puntualizó.

“Es una buena lección la que da la diputada Jerónimo, pero ahora el trabajo no debe quedar ahí. Se debe buscar eliminar del presupuesto del Congreso la comida y el contrato de telefonía para que esos rubros se destinen a otras líneas de acción de Congreso”, comentó Allan Cabrera, representante del Pueblo Maya K’iche’.

Para el politólogo Luis González, que el debate sobre los costos exagerados en alimentación y otros privilegios que gozan los congresistas, no haya generado ninguna reacción de los legisladores de Quetzaltenango es una señal de alerta, pues el mensaje que dan es de no estar interesados en la transparencia o en la interacción con la población.

“Los diputados de Quetzaltenango deben empezar a analizar sus actitudes para determinar qué acciones pueden tomar para recuperar la credibilidad de la población hacia la clase política, hay que recordar que en 2018 la indignación de la ciudadanía fue grande porque los antecesores apoyaron iniciativas no tan sanas. Ahora tiene que ver con lo caro que sale cada diputado por no generar un resultado positivo para el país, la región y el departamento”, apuntó.

“Considero que los funcionarios de nuestro departamento y el resto, deberían ajustarse a la política de austeridad anunciada por el señor Presidente de la República. Esto conllevaría reducir aquellos gastos que no sean necesarios en la labor legislativa que realizan”, opinó Otto Vargas, del Grupo Gestor.

“Por otro lado, creo que no se trata de renunciar o no, ya que no habría igualdad de trato; más bien, me parece que el Congreso de la República debe actualizar su normativa financiera relacionada con viáticos, gastos de representación y gastos administrativos”, explicó Vargas.

“Nuestros diputados deberían utilizar lo que sea necesario en su labor legislativa y evitar abusos (viajes, comidas, hoteles) como hemos visto en otros casos”, concluyó el representante del Grupo Gestor.

Se intentó obtener la versión de los siete diputados, sin embargo, el único que respondió la llamada fue el congresista Adán Pérez, del partido Winaq, quien aseguró que, por el uso de teléfono, tableta electrónica y otros dispositivos que el Congreso paga, de alguna manera son imprescindibles para realizar su trabajo como legislador; sobre el seguro médico indicó que lo acepó, pero no considera utilizarlo a menos que sea víctima de un accidente.

En tanto que con la alimentación señaló que no es tan malo como parece, “aunque la verdad la comida que nos sirven en el Congreso no es tan buena, es mejor la que se consume en ‘Katok’ (restaurante ubicado entre Chimaltenango y la capital)”, aclaró.

Los otros diputados solo dejaron en visto los mensajes enviados por medio de WhatsApp a su número personal.