Un viaje al pasado en un vagón del Ferrocarril de Los Altos

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Es todo un orgullo para los quetzaltecos, lo recuerdan con melodías como la que compuso Domingo Bethancourt o con la estación antigua cuya estructura aún persiste bajo el nombre de Centro Intercultural de Quetzaltenango.

José Racancoj/LaPrensa:Com.Gt

Ahora, el pueblo altense podrá tener otra referencia para rememorar a este ícono de su historia, un vagón en tamaño real.

Fue el 30 de marzo de 1930 cuando el Ferrocarril Eléctrico Nacional de Los Altos empezó a funcionar. Esta obra de la ingeniería alemana duró poco más de tres años y dejó de operar el 19 de septiembre de 1933, según datos históricos.

Justo este año se cumplen 90 de su inauguración, que llegó a imponer una marca en América Latina, al ser el único que ascendía en su punto más alto a 1,723 metros, con una velocidad de 44 kilómetros por hora. Y a diez años de que se cumpla un siglo de este hecho, un quetzalteco se ha dado a la tarea de recrear uno de sus vagones, con el proyecto denominado “Centenario”.

Se trata de Rolando Serrano, quien ha madurado la idea de construir esta pieza ferroviaria por más de cinco años. “Esta es una idea mía. Me surgió al ver una foto (del ferrocarril) y me puse a pensar cuán grande sería cuando existió. Yo me imaginaba parado frente a uno de los vagones”, compartió Serrano, quien es publicista y artista de la plástica.

Al tener en mente la idea de construir el vagón, Serrano realizó una maqueta de aproximadamente un metro de largo, sin embargo, no estaba satisfecho. “Yo quería ver cómo era un vagón en la realidad. Y pensé en crear una réplica del tamaño de un microbús Combi; entonces le planteé la idea a las autoridades del Centro Intercultural, les pareció bien y dijeron que estaban dispuestos a darme el espacio y apoyarme en lo que se pudiera”, refirió.

Tamaño real
La idea de Serrano ha sufrido metamorfosis, pues las autoridades del Centro le propusieron que se hiciera de tamaño real, por lo que alcanzaría los 15 o 17 metros de largo, “yo ofrecía hacerlo a la mitad del tamaño, es decir unos 8 metros de largo, pero eso haría que se redujera en un 50 por ciento en ancho y alto, no tendría sentido”, explicó.

Finalmente, la obra que podría estar finalizada en los últimos días de febrero, quedó en 11.5 metros de largo. Además, tendrá 2 metros de ancho y 2.5 m de alto, medidas de los vagones originales.

Reciclaje y apoyo
Para llevar a cabo este ambicioso proyecto, Serrano ha solicitado el apoyo de diferentes entidades e instituciones para que colaboren con materiales; algunos han obsequiando madera, parte de rieles, láminas, entre otros. Además, se ha reciclado material que será útil para el proyecto, “aquí hay cosas que yo reciclé, por ejemplo, las vigas del terraplén donde van los rieles”, agregó el artista, quien trabaja en la obra.

Sin embargo, aún se requiere el apoyo de la población, tanto para la donación de clavos de 1.5 pulgadas, los cuales pueden ser entregados en el Centro Intercultural. También se necesitan cinco galones de pintura, blanca y negra. “Los quetzaltecos altruistas pueden dejar su nombre o el de su empresa, y será anotado en el libro dorado del vagón Centenario”, dio a conocer Serrano, quien divide su tiempo entre sus labores personales y la creación de esta réplica.

Recreación de monumentos
Para Serrano, quien supera los 50 años de edad, esta es una obra de arte, “yo la adapté a estilo artístico. Se hace como una obra de arte, economizando el tiempo y las formas de trabajar”.

La construcción del vagón es parte del Proyecto de Recreación de Monumentos Históricos ya Desaparecidos de Quetzaltenango, el cual viene trabajando el artista desde hace aproximadamente 15 años. Este trabajo consiste en la realización, en tamaño real, de grandes edificios y monumentos históricos de Xela, “la propuesta consistía en que, a través de un patronato, se volvieran a realizar los monumentos, aunque no precisamente donde estuvieron, sino en la periferia de la ciudad. El turismo se orientaría a estos lugares”, destacó.

Agregó que ha creado diversas obras a escala, como la torre que se ubica en el patio del Palacio Municipal.

Finalmente, el artista criticó el desinterés de muchas personas en conocer y promover la historia de la ciudad, así como la burocracia para obtener los permisos necesarios, “solo en lo que tuvo que ver la Oficina del Centro Histórico y el Instituto de Antropología e Historia pasaron casi dos años”, señaló.

Berenice Citá, administradora del Centro Intercultural, zona 3 altense, refirió que esperan que el vagón pueda ser inaugurado para la celebración de los 90 años de la estación del Ferrocarril, como parte del festival que organizan.

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