Vicenta Jerónimo Jiménez, de 47 años, maya de la etnia mam, nacida en Todos Santos Cuchumatán; casada, madre de dos mujeres y un varón, tiene ocho nietos y es diputada al Congreso de la República por el Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) para el período 2020-2024, en menos de 30 días de estar en el hemiciclo parlamentario se ha ganado la opinión positiva de un gran número de guatemaltecos. En esta entrevista abordamos sobre su pasado, además del presente como parlamentaria.

Por Adrián Velásquez/La Prensa de Occidente
Fotos: Alex Sandoval

“Mi finado padre se llamaba Francisco Jerónimo Pad y mi madre, que está a la par mía todavía, gracias a Dios, es Francisca Jiménez Pérez, ambos originarios también de Todos Santos. Somos diez hermanos, yo soy la octava”, afirmó la señora Jerónimo, quien, con la mirada sobre la hoja donde estaban anotadas las preguntas, contestaba pausadamente; a veces me veía a los ojos durante nuestra conversación, sus expresiones tienen mucha influencia de su idioma materno.

Orígenes
“Yo tengo una historia larga de lucha. En 1972, cuando el sacerdote Woods en Barillas empezó a hablar sobre la propiedad de la tierra en Ixcán Grande, mi padre por necesidad bajó a contactarse con él; yo tenía 20 días de haber nacido, crecí en Mayaland y mi papá fue uno de los fundadores de las cooperativas Ixcán Grande; ahí vivimos, donde mis padres tuvieron su parcela”, cuenta Jerónimo.

Bill Woods era un sacerdote de la orden Maryknoll, llegó al país en 1958, en 1959 fue asignado como párroco del municipio de Santa Cruz Barillas, Huehuetenango, abrió un taller para esculpir la madera, donde se hacían imágenes religiosas, y era operado por campesinos de Santa Cruz Barillas, donde se fundaría la cooperativa Malin, con la cual obtuvo un préstamo para la compra y posterior repartición de la finca La Palestina (hoy aldea La Palestina). Aprendió el idioma q’anjob’al y enseñó artes y educación a los más necesitados. Murió en un accidente aéreo, el cual suponen fue un atentado.

“En 1980, cuando el conflicto armado se puso intenso tuvimos que regresar a Todos Santos, yo ya tenía 6 o 7 años”, relata Vicenta, pero ya no pudieron volver a la comunidad por la violencia y lo grave de la situación, por lo cual debieron refugiarse en selva.

“Mucha gente se fue a la montaña, muchos ni sabían que tendrían que ir a México a vivir, pues ya no podía regresar a sus casitas. En ese tiempo era fácil conseguir frutos para la comida, se hallaba plátano, piña, yuca, malanga, raíces de papaya, raíces de banano”, narra la diputada.

Pero el fantasma de la guerra no dejó tranquilas a las familias que habitaban en las montañas, “los ejércitos”, como las identifica la funcionaria, empezaron a envenenar el agua, a cortar las fuentes de alimentos y a matar a los animales bovinos. “La gente empezó a irse a México, nosotros todavía aguantamos. Mi padre no se quería ir, pero cuando fue más duro, tuvimos que refugiarnos en la frontera”, agrega.

Las primeras operaciones del Plan Victoria 82 (plan militar diseñado para eliminar a la guerrilla guatemalteca) se ejecutaron en las zonas fronterizas con México y los habitantes de esas áreas vivían con el peligro de estar en medio de una guerra.

“Toda la gente había llegado a la frontera, pero los ejércitos no respetaron, entraban a la frontera; el Gobierno de México tomó la decisión de quitar a la gente de ahí porque podría haber masacres, yo tenía como 8 o 9 años”, continúa.

“Llegamos como refugiados a México, nos distribuyeron en Quintana Roo y Campeche; nosotros fuimos a Quintana Roo, nos dieron una casita donde vivir y un pedazo de terreno para cultivar maíz y frijol, en ese entonces ya tenía 10 o 12 años. Me dediqué a trabajar en el pueblo, en ventas. Casi a un año de eso, me fui a trabajar a los hoteles de Cancún; allí cumplí los 16 años. Después regresé al asentamiento donde vivían mis padres”, recuerda Jerónimo.

Cuando Vicenta cumple la mayoría de edad decide unirse con su esposo, además empezó a trabajar con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), en donde daba formación para operar telares, hasta llegar a ser la coordinadora. Trabajó en ello dos años cuando se presentó el momento de regresar a Guatemala.

“Me integré a la comisión permanente de ese programa. Empezamos a buscar fincas para los que retornaban; los primeros se fueron a la aldea Nuevo México, que se ubica por Escuintla. Ellos se vinieron caminando desde el asentamiento hasta Xetumal, en lo que se compraba la finca; eso fue en 1995. Nosotros les hacíamos comida, se la entregábamos para ayudarlos y buscábamos donde pudieran pernoctar”, narra la diputada.

Agregó que empezaron a formalizar las comisiones para repatriados, en la costa sur. Si no entraba una mujer en la Comisión tampoco ellos apoyaban. “Empezamos a prepararnos en varios temas sobre derechos de las mujeres, participación, toma de decisión, esos temas. Además, sabíamos que las tierras estaban a nombre de los hombres; nos comprometimos a pelear por la copropiedad de los terrenos, empezamos también a organizar la Asociación de Mujeres Madre Tierra, que es una asociación fundada en México y desde ahí estuve trabajando mucho tiempo”, afirma.

Con respecto a la religión, Jerónimo Jiménez se expresó: “Con mi madre iba mucho a la iglesia evangélica; así crecimos, no estuve en una iglesia de fijo para que no se diga si soy católica o evangélica. Actualmente solo creo en Dios. Con la espiritualidad maya, creo mucho en Dios”.

¿Cuál es el momento más triste que vivió?
El conflicto armado, por el miedo y la angustia. No es fácil estar en la montaña y que caigan bombas sobre uno. Cuando los helicópteros pasaban bombardeando sobre los campamentos, solo Dios con uno.

La militancia política
“Yo fui la fundadora de Mujeres Madre Tierra México en Guatemala. Nos encontramos con las mujeres de la organización que entraron por Ixcán y con las que entraron por Petén. Hicimos análisis y fundamos la Alianza de Mujeres Rurales en Guatemala, para las demandas sobre la violencia contra la mujer. Estuve muchos años en esa asociación”, explica nuestra entrevistada.

Las ideas y lo que sucedía con los dirigentes de la URGN no era del agrado de la hoy diputada, al mismo tiempo que fue conociendo personas ligadas al Comité de Desarrollo Campesino (Codeca).

“Con el tiempo, mi pensamiento, mi familia, siempre estaba en la revolución en Guatemala. Me integré a la Unidad Revolucinaria Nacional Guatemalteca (URNG), estuve en el comité ejecutivo municipal muchos años, fui la principal de mi municipio y de mi departamento, Suchitepéquez. Estuve en varias asambleas de la URNG. En la tercera asamblea vi lo que estaba pasando, ahí fui tomando mis decisiones. He tenido un liderazgo grande desde que vivía en México. Mis ideas nunca fueron aceptadas (se refiere a la URNG), cada quien pensaba distinto; por lo que me integré al movimiento de Codeca”, comenta Jerónimo.

“Tuve más oportunidades y empecé a participar, no hubo restricción para mis opiniones. Desde que estuve en Mujeres Madre Tierra, mi lucha ha sido desde las comunidades, la defensa de los derechos de las mujeres, de los pueblos indígenas. Nosotros, en las tres aldeas con las que retornaron de México, somos copropietarios de la tierra, es tanto de la mujer como del hombre, nadie puede vender”, agrega.

El Congreso de la República
¿Se han comunicado con las otras bancadas, como con Semilla, para tener apoyo de sus planteamientos?
Es un poco complicado, nosotros (MLP) venimos de un movimiento grande a nivel nacional. Desde las luchas sociales, desde los terrritorios, la defensa de los derechos, la recuperación de los servicio públicos, de la Madre Tierra hay una lucha fuerte desde las bases comunitarias, es totalmente diferente con los partidos que no tienen bases, pues en estos no hay una ideología. El MLP es un instrumento político que ha nacido desde los territorios y con las limitaciones que tiene nuestro pueblo. Planteamos realizar una Asamblea Nacional Constituyente que va con 14 temas y que ha sido consensuado desde los territorios. Se sabe muy poco de lo que plantean los pueblos a nivel nacional. Los otros partidos no tienen bases fundamentales. Nosotros vamos a proponer leyes desde el espacio en donde estamos. Sabemos muy bien que uno o dos se suman a nuestras iniciativas, pero no va a pasar, porque conocemos qué puede pasar dentro del Congreso.

¿Ha sentido rechazo social (racismo) dentro del hemiciclo?
Yo ya sabía a donde iba a llegar, no me extraña; sabía con quién iba a estar y a quién en algún momento enfrentar. Aún con eso, no tanto, yo tengo mi formación. Como MLP tenemos una formación muy grande, no como los otros partidos.

La iniciativa de declarar a las pandillas como terroristas, ¿la apoyan como bancada?
Es el tema que ahora estamos analizando. Viola los artículos 34 y 36 de la Constitución Política de la República. Como sociedad u organizaciones sociales en Guatemala, es un artículo que nos ampara y nos da derechos de ser parte de una organización para hacer nuestras reuniones y manifestaciones pacíficamente.

¿Cuál es el próximo paso de Vicente Jerónimo?
Trabajaremos mucho en la austeridad. Desde muchos años atrás, los funcionarios que han llegado gozan de varios privilegios, además del salario, mientras en los hospitales no hay medicamentos. En Guatemala, más del 60 por ciento de los niños sufren de desnutrición crónica; cómo vamos a combatir eso si gozamos de muchos privilegios. Esta semana que pasó, tuvimos que plantear eso, aunque a algunos les molestó. En el Congreso no se ve la realidad que se vive en los pueblos, en las aldeas. Yo veo que en el Congreso no hay conciencia social, lo que se habla y se practica son intereses personales y empresariales. Nunca van a discutir un subsidio a los campesinos, nunca van a hablar de incrementar el presupuesto para centros de salud, hospitales o educación.

¿Es una fiesta con el dinero público?
Es un espacio donde todos quieren privilegiarse y gozarse del dinero del pueblo, y como MLP no es nuestra intención. Nuestra intención es hacer el cambio en Guatemala, nuestra intención es para que aquellos que no tienen un plato de comida lo puedan tener; todos somos iguales. Eso planteamos el lunes 3 de febrero. Hay muchas reacciones de los funcionarios por nuestra propuesta. Afuera hay también muchas reacciones del pueblo. Las actitudes de algunos diputados, no son todos, como Unionista, UCN, PAN y Bien tuvieron reacciones negativas, nunca buscaron ponerlo en la mesa y buscar un debate.

¿Cómo son los diputados dentro del hemiciclo?
En el Congreso es totalmente un desorden, las reuniones o sesiones son programadas al mediodía, los diputados van llegando una hora tarde. Las plenarias se ponen a las dos y muchos llegan a las tres de la tarde. No hay puntualidad o responsabilidad de los diputados. Es lo que demuestra que no hay interés de trabajar para la población.

El desorden que existe en el Congreso, ¿cree que es posible revertirlo?
Hay que hacer una Asamblea Nacional Constituyente para cambiar, yo veo que no se puede revertir; hay que hacer un proceso para que se dé un cambio estructural.

¿Qué piensa de la actitud de Álvaro Arzú Escobar?
En algún momento se vio el carácter de Arzú muy racista, siempre ha sido un diputado con esta actitud; no creo que sea la primera vez que hace algo similar (ríe). Es cuando nos damos cuenta que hay rechazo hacia los indígenas, hacia una mujer indígena por estar en ese espacio. Pero estoy muy fortalecida porque a nivel nacional hay muchas personas que me han puesto mensajes, me han llamado. No solo en Guatemala, sino los migrantes también en Houston, en Florida, en California; me han estado enviando mensajes de apoyo, me siento animada. Ellos saben muy bien que estoy cumpliendo una misión que yo no pedí, sino que fui elegida en una asamblea donde ni siquiera pasó por mi cabeza ser electa. El pueblo me eligió y tengo que respetar esa decisión. El pueblo está a la par mía y su apoyo me anima.

¿Cuál ha sido su formación política?
Desde que me integré a los grupos de mujeres, en México, empecé a prepararme en varios temas sobre derechos de las mujeres; en ese momento me gustaba leer de todo.
¿Se recuerda de algún libro o autor?
No (sonríe), hay varios.

Personaje que admira
Mi padre admiró a Juan José Arévalo, siempre nos recordaba que un día quería ver a un presidente como Arévalo. Creo que mi papá estaba joven cuando Arévalo fue presidente.

“Yo veo que en el Congreso no hay conciencia social, lo que se habla y se practica son intereses personales y empresariales. Nunca van a discutir un subsidio a los campesinos”

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