Fue en 1844 cuando la Municipalidad de Quetzaltenango emitió un acuerdo para realizar la Feria del Primer Viernes de Cuaresma en el barrio El Calvario. Esta actividad, que perdura hasta nuestros días, se lleva a cabo con motivo de las romerías dedicadas al Señor de las Tres Caídas.

José Racancoj/La Prensa de Occidente

Fotos David Pinto

La Cuaresma se vive con fervor y devoción en la Ciudad Altense. Las romerías católicas que se realizan cada viernes durante este período de 40 días y que recorren diferentes templos, son únicas.

Estas peregrinaciones dan inicio en la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, El Calvario, donde miles de fieles tanto de Quetzaltenango como de otros departamentos, entre estos Sololá y Totonicapán, acuden a visitar al Señor de las Tres Caídas.

Alrededor del templo se inunda con el aroma del corozo e incienso, cientos de ventas se han instalado y para este año, se tiene un registro de aproximadamente 800.

Francisco Cajas, historiador y cronista de la ciudad, explicó que el acuerdo municipal que le dio vida a la Feria del Primer Viernes de Cuaresma en El Calvario se emitió en 1844, “en el parque central había plaza, pero toda la gente se iba para El Calvario por las romerías dedicadas al Señor de las Tres Caídas, por lo que se acordó trasladar la plaza”, refirió Cajas.

Agregó que la romería al Señor de las Tres Caídas es más antigua que la Feria de la Independencia, pues se estima que viene del siglo XVII. “Se convirtió en una de las mejores ferias. Hasta los años cincuenta del siglo pasado, venían artesanos de Chiapas, Honduras, El Salvador y de toda Guatemala. Se encontraba de todo”, relató el historiador.

De generación en generación
Hoy en día, esta celebración, que también es conocida como cantonal, durante más de una semana reúne a miles de visitantes y vendedores, quienes proceden de diferentes puntos del país, ofrecen y venden productos tradicionales de esta época, como pescado seco, ollas de barro, alfiniques, dulces, roscas, comida típica como pepián de chompipe, tortillas de harina, entre otros. Además, se han sumado carpinteros artesanos que ofrecen hasta roperos.

Uno de ellos es Alejandro Lobos, de 32 años, quien llega de Santa Cruz del Quiché y vende pescado seco, garbanzo y especias desde hace 15 años. Él sigue la tradición de su papá y su abuelo, quienes también vendieron en este lugar para el Primer Viernes. “Es una tradición de muchos años, de unas tres o cuatro generaciones”, explicó Lobos, quien se hace acompañar de su esposa.

Aunque la situación ha ido variando con el paso del tiempo, “las ventas son aceptables todavía”, afirmó. Luego de estar en Xela viajarán a Malacatán, lugar donde se consume mucho el pescado seco.

Uno de los productos que no puede faltar en esta feria cantonal es la caña de azúcar. José Macario Hernández, originario de San Cristóbal Totonicapán, tiene cerca de 20 años de vender este producto. “Traemos una camionada de caña. Por lo general se vende todo”, aseguró.
Él hace equipo de ventas junto a su familia y trabajadores, “mi papá fue el que inició la venta de caña, yo continué cuando él falleció”, comentó Hernández, de 55 años.
Al finalizar esta feria viajan a Momostenango, Totonicapán, a ofrecer su producto, “y el Cuarto Viernes estaremos en Pachataj, San Cristóbal Totonicapán”, apuntó.

Uno de los negocios con mayor tiempo en esta feria es la venta de ollas, sartenes y diversos trastes de barro que ofrece Juana Hernández y su familia, quienes viajan desde San Cristóbal Totonicapán.

Ella tiene cerca de 50 años de vender estos productos en el Primer Viernes de Cuaresma, antes de ella, su suegro lo hacía. De eso ya han transcurrido unos 80 años. “Nosotros lo fabricamos todo, usamos el mero barro y plomo”, explicó.

Aunque haya pasado mucho tiempo y las costumbres han cambiado, la ventas se mantienen. “Cristo de las Tres Caídas nos bendice, pues siempre vendemos”, expresó Hernández, quien agregó que actualmente solo instalan su venta en este punto, pues luego lo hacen por encargo y lo comercializan por docena.

Al final de las champas, llegando casi al puente Las Américas, entre las zonas 1 y 10 de Xela, se ubica una de las ventas de productos de aluminio, entre ellos toneles, comales, tamaleras y regaderas y más, las que ofrece Andrea Argueta, quien procede de San Carlos Sija, Quetzaltenango. “Tenemos unos siete años de estar viniendo con mi familia. Nosotros fabricamos estos productos”, dio a conocer.

Mayor seguridad
Este año, la Policía Nacional Civil ha implementado un dispositivo de seguridad para resguardar a los comerciantes y visitantes. Autoridades indicaron que un total de 40 agentes, con apoyo del grupo Lobos Gril y el comando motorizado, custodian los alrededores del parque El Calvario y el Cementerio General, en cuyo interior también se realizan patrullajes.