Hoy se cumplen 50 años desde que se celebró por primera vez el Día de la Tierra. Sin embargo, en esta ocasión no habrá, como es tradicional, eventos de reforestación o charlas ambientales para conmemorar la fecha. 

Por José Racancoj 

En los primeros meses del 2020 ha sido claro que la Tierra sufre y necesita que los humanos actúen para su protección. Los incendios en Australia, los mayores registros de calor y la peor invasión de langostas en Kenia, son señales de la complicada situación que vive el planeta, y a ello se suma ahora la pandemia del covid-19, la cual, de acuerdo con Naciones Unidas, tiene una fuerte relación con la salud de nuestros ecosistemas. 

“El cambio climático, los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden aumentar el contacto y la transmisión de enfermedades infecciosas de animales a humanos (enfermedades zoonóticas)”, señala Naciones Unidas.

De acuerdo con PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada 4 meses. De estas enfermedades, el 75 por ciento provienen de animales.
Esto muestra las estrechas relaciones entre la salud humana, animal y ambiental.

De acuerdo con Naciones Unidas, el impacto visible y positivo del virus, ya sea a través de la mejora de la calidad del aire o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, no es más que temporal, ya que se debe a la trágica desaceleración económica y la angustia humana.

“Recordemos más que nunca en este Día Internacional de la Madre Tierra que necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta. Promovamos la armonía con la naturaleza y la Tierra”, agrega.

El brote de coronavirus representa un riesgo enorme para la salud pública y la economía mundial, pero también para la diversidad biológica, según expertos. Sin embargo, la biodiversidad puede ser parte de la solución, ya que una diversidad de especies dificulta la propagación rápida de los patógenos. 

Este Día de la Madre Tierra, coincidiendo con el Súper Año de la Biodiversidad, se centra en el papel de la diversidad biológica como indicador de la salud de la Tierra.

Igualmente, cada vez es más evidente su impacto en la salud humana. Los cambios en la biodiversidad afectan al funcionamiento de los ecosistemas y pueden ocasionar alteraciones importantes de los bienes y servicios que estos proporcionan. Los vínculos específicos entre la salud y la biodiversidad incluyen posibles impactos en la nutrición, la investigación sanitaria y la medicina tradicional, la generación de nuevas enfermedades infecciosas y cambios significativos en la distribución de plantas, patógenos, animales e incluso asentamientos humanos, algo que puede ser alentado debido al cambio climático.

A pesar de los esfuerzos actuales, la biodiversidad se está deteriorando en todo el mundo a un ritmo sin precedentes en la historia humana. Se estima que alrededor de un millón de especies animales y vegetales se encuentran actualmente en peligro de extinción.

“Con este panorama general y el escenario del coronavirus, nuestra prioridad inmediata es evitar la propagación de COVID-19, pero a largo plazo, es importante abordar la pérdida de hábitat y biodiversidad, apunta Naciones Unidas.

Antonio Guterres, secretario General de Naciones Unidas, dijo que aunque el impacto del coronavirus es inmediato y terrible, hay otra profunda emergencia: la crisis ambiental en el planeta. “La biodiversidad está en pronunciado declive. Las perturbaciones del clima se están acercando a un punto de no retorno. Debemos actuar con decisión para proteger nuestro planeta tanto del coronavirus como de la amenaza existencial de las perturbaciones climáticas. La crisis actual es una llamada de advertencia sin precedentes”, explicó.