El traslado y venta de verduras y legumbre desde la implementación del Estado de Calamidad ha representado pocas ganancias, el coronavirus y la sequía se han convertido en las principales dificultades para subsistencia de los agricultores.

Cultivos de cebolla en el municipio de Zunil. (Foto: David Pinto)

Por Mirna Alvarado

“Todos los años esta época es complicada para nosotros, porque no tenemos suficiente agua para regar los huertos, entonces la producción comienza a bajar o vienen los animalitos y arruinan las verduras a causa del sol, pero desde que llegó el coronavirus nuestra situación se complicó más”, comenta Sandra Poz productora de Hortalizas de Zunil.

Raymundo Hernández, un productor de 79 años, trabaja en la agricultura desde que tenía 10 años, cuenta que esta es la época más difícil que ha visto en toda su vida, pues la demanda a mermado, no solo en los mercados locales sino en el mercado nacional e internacional.

“Mi hija Lucia se va a vender a Cantel, la otra (Susana) se iba a San Juan, pero como ya no le permiten entrar ahora a tenido que salir de casa en casa a ofrecer, las zanahorias, lechugas y todo lo que estamos cultivando”, aseguró Hernández.

Mujer de Zunil, llevando agua y comida para los labradores agrícolas. Foto/David Pinto.

Lucia Hernández (hija de Raymundo), dijo que la venta de verduras no es la misma de antes de la entrada del coronavirus a Guatemala, “hay días que he tenido que regresar con la mitad de la venta, por ejemplo de tres bolsas de lechuga, regreso con dos, (cada bolsa tiene 50 lechugas), la gente quiere barato pero no se puede”, refirió.

De la producción de verduras y legumbres dependen familias enteras, como es el caso de Francisco Gonón productor de zanahorias y cebollas del municipio de almolonga, quien señala que de las ganancias que obtenga por la venta de sus productos viven, sus cinco hijos y sus familias.

“Cuando dijeron que todos debíamos quedarnos en la casa, nosotros nos asustamos porque no podemos hacerlo, si nos encerramos, quien va a ver los cultivos, tenemos que trabajar porque necesitamos regar los huertos, si no se van a secar y vamos a perder”, aseguró.

Según Gonón el horario del toque de queda les ha afectado, pues en días normales inician sus labores de cosecha y empaque a las 2 de la mañana, ahora deben empezar a las cuatro, lo que les resta dos horas para entregar el producto.

Campos de lechuga, zanahoria, remolacha y otros del municipio de Almolonga. Foto/David Pinto

“Gracias a Dios tenemos un poco de demanda de El Salvador, pero el tiempo para empacar y llenar los camiones, nos atrasa la entrega, antes de la llegada del coronavirus, los camiones salían a las 5 o 6 de la mañana ahora se van hasta las 7 u 8 y eso complica el traslado”, señala Luciano Machic.

Elisabeth Siquina, dijo que a diario ayuda a su esposo e hijos para cuidar los cultivos, antes se dedicaba solo a la venta, pero ahora por las restricciones presidenciales, debe ayuda a falta de trabajadores.

“Contábamos con seis trabajadores, pero no son de aquí, venían de la costa y por la falta de transporte ya no vinieron más, no les sale la cuenta, porque solo les podemos pagar entre Q75 y Q 100 diarios”, resaltó.

 

“Han dicho que las personas de la tercera edad no podemos salir, pero si no lo hacemos no tenemos que comer, ni nosotros ni la gente que compra, pero primero Dios todo esto va a pasar y nos vamos a reponer”, indicó Diego Cotoc otro productor de Almolonga de 75 años.