Hoy se cumplen 496 años de la fundación de Quetzaltenango, una ciudad llena de orgullo y tradiciones. 

Vista aérea de la ciudad de Quetzaltenango.

Por José Racancoj

Este año no hay actos cívicos ni grandes celebraciones como en fechas anteriores para conmemorar un aniversario más de la ciudad altense. La crisis actual causada por el covid-19 ha impedido cualquier tipo de actividad. 

Sin embargo, esta fecha no pasa desapercibida para los quetzaltecos, quienes recuerdan que este 15 de mayo se cumplen 496 años de que Quetzaltenango de la Real Corona, como se le denominó en un principio, fue fundada por el español Pedro de Alvarado, en 1524.

Desde esa fecha, esta ciudad ha sido el epicentro de gran cantidad de sucesos y acontecimientos que incluso han marcado la historia nacional, como la creación del Sexto Estado, la Revolución de 1897, o impulsado obras que iban a la vanguardia, como el Ferrocarril de Los Altos. 

Esta es una ciudad que se caracteriza por su clima frío, sus shecas, la amabilidad y empatía de su gente, así como por su gastronomía. Además, ha sido la cuna de grandes personajes, que han destacado a nivel artístico, arquitectónico, político, entre otros. 

El templete del Parque Central es un ícono de la ciudad.

De sus orígenes
El área del actual de la cabecera departamental de Quetzaltenango es de 120 kilómetros cuadrados. En su libro Quetzaltenango, historias de su Historia, Roberto Gutiérrez señala que el territorio que hoy ocupa el municipio de Quetzaltenango fue originalmente habitado por los Mames, según lo refiere el Título Real de don Francisco Ixquín Nehaib (1558); los Mames le denominaron al lugar Cunahá, o Culajá, que significa “garganta de agua”. 

Luego, en el Siglo XV los k’iche’ les invadieron y obligaron a abandonar el lugar, refugiándose los Mames en lo que hoy es San Marcos y Huehuetenango. Los k’iche’, una vez instalados denominaron al territorio como Xelahuh o Xelahuh Quiej, nombre que hace referencia a Xe-lajuj Noj, palabra compuesta por el prefijo “Xe” que significa “debajo de”, y “Lajuj Noj”, denominación con que se conocía al volcán que explotó en el año 1785, y que hoy conocemos como Cerro Quemado, situado muy cercano a la Pedrera en la salida hacia Almolonga.

El 15 de mayo de 1524, prosigue Gutiérrez, Pedro de Alvarado “funda” el pueblo en el lugar que hoy ocupa la Villa de Salcajá, asignándole el nombre náhuatl de Quetzaltenango, que significa “en las murallas del Quetzal”. El pueblo es trasladado 4 años más tarde a su sitio actual, según relato del cronista Francisco Vázquez. En el año 1572 la población era de 1,000 habitantes, según informe de Juan de Chávez, encomendero encargado de trasladar los tributos a la Real Corona.