Todos los días feligreses se acercan a la parroquia del Espíritu Santo “Catedral”, de Quetzaltenango, en busca de paz y esperanza en medio de la crisis sanitaria que ha venido a afectar al mundo entero.

El padre Mario Domínguez, espera a la feligresía, utiliza un marco de metal con nylon transparente como biombo de protección.

Por Mirna Alvarado

El frontispicio del templo es usado como un centro de oración, dadas las circunstancias que obligaron la suspensión de las reuniones religiosas, ante lo cual varios sacerdotes de las parroquias de la ciudad de Quetzaltenango han implementado estrategias para poder dar una palabra de aliento a su feligresía.

“Recibir los sacramentos es importante, por eso todas las parroquias y todos los párrocos, de esta ciudad queremos dar servicio a nuestras congregaciones, eso sí sin de acuerdo a las normas sanitarias”, explicó Domínguez.

El párroco señala que la pandemia es una prueba de fe, para todos los creyentes pues la mayor parte de la población se encuentra en dificultades, no solo económicas sino también de salud.

“En este tiempo en realidad nuestra fe está siendo probada, más que probada está siendo fortalecida, hay una frase que dice que en las pruebas es donde nosotros nos damos cuenta de que estamos hechos”, refirió el religioso.

Agregó que: “Los cristianos debemos estamos hechos de fe, de esperanza y de amor y eso es lo que debemos sembrar en estos días, mucha fe mucha esperanza en las personas pero sobre todo seguir creyendo y haciendo posible el amor entre nosotros”.

A mediados de julio esta parroquia implementó un plan piloto para compartir con la población, colocando un confesionario móvil, para quienes deseaban confesarse, lo que a decir del padre Domínguez fue sorprendente pues no esperaba que la respuesta de la feligresía fuera alta.

“Esta labor ha sido aceptada con mucha alegría y esperanza, es como una oportunidad de decirle a la feligresía que Dios está con ellos, que no están solos que están siendo acompañados y fortalecidos por medio de la palabra y los sacramentos”, aseguró.

Ante la demanda de la población se implementaron dos jornadas para confesiones, “los jueves y sábado de ocho de la mañana hasta el medio día estamos aquí con el confesionario móvil, esperando a la población que necesite participar de este sacramento”, añadió.

El párroco señaló que en las actividades que se realizan en ese templo se cumple con los protocolos sanitarios establecidos, como el distanciamiento físico, el uso de mascarillas y la aplicación de antibacterial.

“Dentro de las medidas de lo posible otras parroquias están recibiendo feligreses, todos los sacerdotes estamos dispuestos a atender a la población”, puntualizó.