Bajo fuertes medidas de prevención este fin de semana regresaron las ventas de los tradicionales antojitos que se ubicaban en el centro histórico de la ciudad altense, esto luego de cinco meses de suspensión.

Por Mirna Alvarado

A pesar de que el municipio de Quetzaltenango se encuentra en rojo según el tablero de covid-19 del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, las autoridades municipales permitieron que las vendedoras de antojitos volvieran a sus puestos tradicionales.

“Luego de varias platicas con las autoridades y de pasar por capacitaciones, se nos permitió volver a nuestros puestos de ventas”, dijo una de las vendedoras de ponche y pupusas que prefirió el anonimato.

Los puestos se ubicaron respetando el distanciamiento físico, deben despachar para llevar para evitar multitudes, además cuentan con dispensadores de gel antibacterial, han colocado naylón protector y algunos utilizan tarimas.

Doña Miriam quien desde hace más de una década se dedica a vender singulares garnachas, atol de elote y ponche, comentó que: “La mayoría de nosotros vive de este oficio y ya necesitábamos volver porque no contamos con otros ingresos, así que aquí los esperamos, estamos para servirles con todas las medidas de seguridad”.

Otra de las ventas singulares y de alguna manera son un icono del municipio es el puesto de buñuelos de doña Fidelia, quien ahora es representada por sus hijas Mayra y Astrid Racancoj, que continúan con la tradición, ellas se ubican en el frontispicio de la Catedral.

“Pusimos la venta en alto, tenemos gel, usamos mascarillas, caretas y cuando servimos utilizamos guantes”, dijo Mayra Racancoj.