Con la reapertura económica en el país, las extorsiones también han regresado y varios empresarios ya han sido blanco de amenazas y coacciones.

Por José Racancoj
La pandemia del covid-19 provocó que la actividad económica se paralizara parcialmente y consecuentemente las extorsiones, que son un mal que afectan día a día a empresarios y personas particulares, disminuyeron considerablemente.

Pero con la reactivación económica, las extorsiones tuvieron un repunte. “Es alarmante que, no solo conmigo, sino con muchos de conocidos que tienen comercios, tiendas y restaurantes en mi sector, han comenzado a ser víctimas de las extorsiones”, refirió el propietario de dos restaurantes en la ciudad de Quetzaltenango.

De acuerdo con el testimonio del afectado, cuya identidad se reserva por seguridad, los maleantes le exigieron Q7 mil por cada uno de los restaurantes.

“Es preocupante que no se tienten el alma, los tiempos son difíciles para salir adelante con un negocio y ellos quieren sacar provecho de estas actividades”, refirió el afectado, a quien los extorsionistas le dijeron que por la situación que se vive no han podido percibir recursos de otras extorsiones que cobraban anteriormente, por lo que les “urgía que los restaurantes que se dedican al servicio a domicilio les cubran esa cuota”.

En este caso, refiere el empresario, una investigación policial determinó que las extorsiones venían del sector 3 de la Granja Penal Cantel.

Fingen ofrecer servicios
Para obtener información de sus víctimas, los extorsionistas se presentaron como una empresa de servicios de salud y ofrecieron desinfectar el restaurante. De esta manera obtuvieron mayores datos.

Al final se identificaron como miembros de la mara 18, pidieron una colaboración, y cuando se les negó, empezaron con las amenazas de muerte.

Principalmente de la Granja Penal
De acuerdo con analistas en temas de seguridad, muchas de las extorsiones salen principalmente de la Granja Penal Cantel, por lo que consideran necesario detectar a los responsables y aislarlos, para evitar que más comerciantes y personas particulares sean víctimas de estos delitos.

De acuerdo con autoridades policiales y del Ministerio Público, un gran porcentaje de estos delitos son realizados por imitadores, que son grupos que fingen ser miembros de pandillas y exigen pagos a sus víctimas, aprovechando la situación de las extorsiones.

Para Roderico Álvarez, analista en temas de seguridad, con la reactivación del servicio colectivo estos delitos puede que se incrementen aún más en los próximos días.
“Tanto los pandilleros como los imitadores dejaron de percibir ingresos con ciertos sectores, pero apuntaron a otros. Ahora, con la reactivación económica podrían volver a hacerlo con sus víctimas anteriores”, refirió.