Las calabazas de Ostuncalco, el atractivo turístico de temporada

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Una foto en familia, y degustar el ambiente de granja para olvidar el ruido de la ciudad, son las opciones que ofrece “Nonno’s Pumpkins Farm”, que durante los últimos cinco años se ha caracterizado por la producción de calabazas en Quetzaltenango.

Stuardo Calderón / La Prensa de Occidente

En aldea Siguilá, San Juan Ostuncalco, Xela, existe un rinconcito que brinda la sensación de vivir una tradición netamente norteamericana: la cosecha de calabazas.

“Nonno’s Pumpkins Farm” -Granja de Calabazas de Nonno-, su nombre es así porque a los propietarios, Antonio y Antonieta; los nietos los llamaban por cariño: “Nonno y Nonna”.

Marco Antonio Cóbar Juárez, de 70 años, originario de Tiquisate, Escuintla, y su esposa María Antonieta Morales Saint Martín, de Izabal, iniciaron este proyecto hace cinco años, el cual le ha permitido vivir una experiencia agradable tanto a turistas extranjeros como guatemaltecos.

“Todo inició hace 14 años cuando recibí un sobrecito con semillas de calabaza. Sin embargo, fue hasta hace cinco años que iniciamos con la producción en masa”, manifestó Cóbar.

Agregó que su primera producción fue de apenas dos calabazas, una se la regaló a su vecino, con quien trabajan en sus propiedades, y otra fue para su familia, con quienes iniciaron a sembrar las semillas.

Actualmente

En el interior de la granja decoraron un sitio para tomarse fotos, el cual hace alusión a la época de Halloween, una tradición propia de los estadounidenses.

“Con mi esposa montamos un espacio donde las personas que nos visitan pueden tomarse una fotografía”, comentó el propietario.

Añadió que hacerse un foto, tiene un valor de Q100, con los cuales también pueden adquirir cierta cantidad de libras de calabaza, además de ingresar a la granja.

“Debido a las restricciones, este año no pudimos abrir nuestras puertas, pero en ocasiones anteriores, regularmente nos visitan dos familias entre semanas, y de tres a cuatro, los fines de semana”, resaltó Marco Antonio. En los meses de septiembre y octubre.

Añadió que siempre han recibido a alumnos de establecimientos educativos, quienes planifican una visita grupal durante esta época.

“Regularmente organizamos un tour donde la gente camina, escoge, corta y se lleva su calabaza. Los llevábamos a los huertos donde hay rábanos, y allá atrás tenemos pollos y conejos, donde también iban a dar su vuelta”, puntualizó Antonio Cóbar, hijo del propietario.